Algo se mueve en republicano

@ellibelaresc

En días pasados hemos ido informando en esta gacetilla de los resultados de los referéndums y consultas populares celebrados en diferentes ciudades y universidades españolas para saber si los ciudadanos queremos o no un cambio en el modelo de Estado. Las consultas nos han revelado que la ciudadanía quiere un cambio de modelo de Estado y que prácticamente la totalidad de los votantes quiere que se celebre un referéndum oficial sobre la Jefatura del Estado. En consecuencia, España ya es republicana.

Más de cien mil personas han votado libremente, y un 92,2% lo ha hecho a favor de la República y en contra de la monarquía. Sin embargo, un dato muy importante ha sido el hecho de que un 98,4% están de acuerdo con la celebración de una consulta con validez jurídica sobre el modelo de Estado. Los ciudadanos que eligieron la opción monárquica también se decidieron por la celebración del referéndum porque «los reyes necesitan la legitimidad del pueblo». Pues eso es, y lo queremos ver.

El movimiento republicano es ya un hecho, no la anécdota de los años del juancarlismo. Sin embargo, los nostálgicos de hoy son los que defienden a capa y espada el modelo impuesto a los españoles en la Transición. El propio discurso de Felipe de Borbón durante los actos de conmemoración del 40 Aniversario de la Constitución fue el mejor ejemplo de ello y no tenía otra intención que hacer apología de un modelo que los españoles de hoy no quieren. Y a él le interesa, y mucho. La Transición tuvo su función en los años 70. No obstante, los españoles conocen la manipulación que se hizo desde el Estado para que no se eligiera sobre la monarquía porque «salían perdiendo». En primer lugar, Adolfo Suárez reconoció en una entrevista cómo había manipulado las cosas en el referéndum para la reforma política de diciembre de 1.976. En concreto, el ex presidente dijo que «cuando la mayor parte de los jefes de Gobierno extranjeros me pedían un referéndum sobre monarquía o república…, hacíamos encuestas y perdíamos». Para evitar dar la voz al pueblo español incluyeron la palabra rey y monarquía en la Ley de Reforma Política y así justificaron que ya se había hecho un referéndum, algo que, como es evidente, aunque algunos no lo vean, no fue así porque en ningún momento el pueblo español ha tenido la oportunidad de decidir libremente sobre la permanencia del modelo monárquico y la instauración de la República. Por eso queremos un referéndum oficial: dar la palabra a los ciudadanos no va en contra de la ley ni del orden democrático, sino todo lo contrario, lo refuerza. En Italia, por ejemplo, el día nacional no es la conmemoración de ningún hecho bélico o patriótico, sino que se celebra, precisamente, el día en que el pueblo italiano votó entre Monarquía o República en el año 1946.

Como era de esperar la derecha más rancia de este país no está en absoluto de acuerdo con estas votaciones y, en la medida en que pueden tratan de evitarlas, tanto en ayuntamientos como en universidades. No quieren aceptar que la monarquía, por mucho que se quiera disfrazar, es el cumplimiento de la voluntad de Franco y el PP se ha convertido en el albacea del testamento del dictador al colocarse en contra de las consultas populares. Estas consultas, dicen, pretenden «sembrar la discordia intentando imponer un falso relato para buscar un rechazo a la Transición y a la Constitución”. Ya lo veis, para el Partido Popular ejercer los derechos democráticos es un sinónimo de odio. Y debería saber que el crecimiento de las iniciativas populares en contra de la monarquía y en favor de la República, además de los movimientos de los partidos de izquierda congruentes con su ideología, demuestran que, al fin, la ciudadanía despierta y reclama lo que les fue arrebatado en 1978. Cada día es más palpable que la monarquía tiene un difícil encaje con la democracia.

La caída de la imagen de Juan Carlos de Borbón, las sospechas de comportamientos corruptos y de enriquecerse presuntamente a costa de la imagen de España, la inacción de la Casa Real frente a los desmanes del neoliberalismo y del austericidio de Europa, el posicionamiento con posturas más propias de la extrema derecha que de un representante democrático o el mantenerse al margen de las necesidades del pueblo mientras se celebran fastos más propios de la Edad Media que del siglo XXI, son algunos de los aspectos que han hecho que los ciudadanos reclamemos lo que se nos hurtó en la Transición.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LO DE LETIZIA ES DAR LA NOTA.

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¡Vaya con el presidente filipino!

@ellibelaresc

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha arremetido otra vez contra los obispos católicos al afirmar que estos “son inútiles”, y animó a matarlos en un país donde el 85% de la población profesa el catolicismo.

“Vuestros obispos, matadlos. Esos bastardos no sirven para nada. Lo único que hacen es criticar”, asevera el mandatario en un discurso en Manila. En un acto posterior, el presidente señaló que la Iglesia católica es la institución “más hipócrita del mundo” y aseguró que el 90% de sus sacerdotes son gais. El portavoz presidencial, Salvador Panelo, quitó hierro al asunto, afirmando que para darle un “efecto más dramático” el presidente Duterte empleó una “hipérbole”.

El enfrentamiento de Duterte con la Iglesia católica se remonta a febrero de 2017, cuando la Conferencia de Obispos criticó la sangrienta guerra contra las drogas y la tildó de “reino del terror”, ante lo que el presidente respondió llamando a los obispos “hijos de puta”. El insulto también estuvo presente hace unas semanas cuando el presidente emprendió contra los obispos y sacerdotes católicos una cruzada verbal e instó a la ciudadanía a no acudir a las iglesias para “pagar a idiotas”. Ya en junio el filipino llamó “estúpido” a Dios y llegó a mofarse de algunos dogmas del catolicismo como el pecado original.

La Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas ha rehusado responder a los comentarios de Duterte: “No queremos añadir más leña al fuego. Cualquier comentario solo exageraría el asunto”, indicó días pasados en un comunicado el portavoz de la conferencia episcopal, Jerome Seciliano. Otro enfrentamiento lo han protagonizado el presidente Duterte y el obispo de Caloocan, Pablo Virgilio David -uno de sus principales críticos- cuando el primero acusó al segundo de robar las contribuciones de los fieles para su disfrute personal. El prelado declaró que el mandatario no sabe lo que dice porque está “enfermo”.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ALGO SE MUEVE EN REPUBLICANO.

¡Ay, Demetrio!

@ellibelaresc

Al obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, habría que darle una buena lección y hacerle saber el terreno que pisa con holgura por la connivencia, fundamentalmente del PP, y el visto bueno de PSOE. No se puede permitir que utilice el púlpito para arengar a sus fieles y hacer política del matiz que sea. A individuos como este (hay unos cuantos más como él en sedes episcopales) yo le rompía el Concordato en la cabeza, le impedía la entrada en la Mezquita y para guiarlo por el buen camino lo desterraba a Despeñaperros.

Este obispo fascista ha dedicado su carta pastoral semanal a la victoria de los suyos el 2D, cosa que no ha podido hacer durante décadas: “Me alegro de que esta sociedad andaluza, que muchos de dentro y de fuera desprecian o minusvaloran, haya sido capaz de dar un vuelco de este calibre, rompiendo una inercia casi imposible de superar […] Andalucía se sitúa como pionera de un cambio social que esperamos en la sociedad española. Que el vuelco en Andalucía sirva para una conversión a Dios […] Andalucía tiene una sensibilidad propia, sabe lo que quiere y a dónde va. Harta de promesas incumplidas, que la tienen a la cola en tantos aspectos, pide a gritos ser protagonista de su propia historia, y que no contradigan sus sentimientos más nobles”.

Sobre las causas que a su juicio pueden haber motivado estos resultados electorales, el obispo de Córdoba señala que “no se puede estar contradiciendo la sensibilidad de un pueblo religioso y cristiano, un pueblo que pide respeto para sus tradiciones religiosas y está dispuesto a respetar a los demás. No se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente, reclamando la propiedad pública de la Mezquita-Catedral de Córdoba con argucias que no se sostienen ni por parte de los que las montan. No se puede ir contracorriente queriendo construir un mundo sin Dios, en el que caben todos menos el Dios que ha configurado nuestra historia. No se puede trocear España, sin que eso tenga un precio político. No se puede pretender eliminar el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos, introduciendo leyes de ingeniería social que descomponen la persona y destrozan las conciencias. No se puede eliminar la vida inocente al inicio o al final de la vida, y esperar que encima los voten. Los andaluces son sensibles a todo esto, y han querido decir en las urnas cuál es el futuro que quieren para ellos y para sus hijos”. Y todo eso, digo yo, ha sido posible por los socialistas.  Esos rojos despreciables que me han permitido disfrutar de lo que no es mío y permitirme robar casi la mitad de los edificios públicos, calles y plazoletas de la ciudad.

Para Demetrio Fernández, “ahora viene la responsabilidad de los que han obtenido la confianza de los electores. Le pedimos a Dios y a su Madre bendita que sepan gestionar bien el encargo de quienes los han votado y de toda la sociedad a la que sirven[…] No se trata de ninguna revancha (¡qué va, digo yo!), se trata de una renovación y regeneración de la noble tarea política, librándola de toda corrupción (¿?)[…] No se trata de ningún protagonismo personal o de partido, sino de la cultura del encuentro, del pacto y del consenso para buscar lo mejor en favor de la sociedad a la que sirven. Los electores de Andalucía han demostrado que saben a quién votan. Los andaluces han dado un paso histórico para decirles a los políticos por donde quieren construir su propio futuro, y que no se lo den ya construido o deconstruido”.

Tan entusiasmado está que se atreve a hablar de pactos postelectorales: “Sea cual sea la alianza a la que lleguen los políticos, encargados por el pueblo de gobernar, seguiremos recordándoles la necesidad de atender a los más pobres. En nuestra provincia y en nuestra región están los barrios más pobres de España; entre nosotros tenemos la tasa más alta de paro, especialmente entre los jóvenes, que tienen que emigrar para buscarse un futuro digno. Entre nosotros continúa eliminándose la vida en el seno materno y se proyecta eliminarla en la etapa final de la vida. A las costas de Andalucía continúan llegando pateras cargadas de inmigrantes, que reclaman un planteamiento nuevo a nivel europeo y mundial. Los padres piden ser tenidos en cuenta en la educación de sus hijos, y eso no es posible con una escuela única, pública y laica para todos, como pretendían nuestros gobernantes […] Cuenten nuestros gobernantes que la comunidad cristiana reza por ellos, para que podamos vivir en paz, para que reine la justicia social entre nosotros, para que sean atendidos los más pobres de nuestro entorno, para que podamos vivir nuestra fe cristiana respetando a los que no la comparten, para que sea la persona siempre la que prevalezca sobre cualquier proyecto. Que el vuelco en Andalucía sirva para una conversión a Dios y hacia los hermanos, en este precioso tiempo de adviento”.

Mis lectores: si hay algo que en la iglesia es muy penado es el escándalo. Volved a leer el extracto de la misiva obispal y decidme si no es para echarse a temblar, si se puede tener tanta desvergüenza. Se atreve a pedir por los pobres, y no empieza por vender su sistema de propiedades para paliar esta lacra. ¿Dónde están todos esos donativos que se tienen que pagar para entrar a la mezquita y que el PSOE le ha permitido cobrar durante años y años y que ahora perpetuarán PP-C´S y VOX? De vergüenza.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¡VAYA CON EL PRESIDENTE FILIPINO!

¡Casado!, te remito a la hemeroteca

@ellibelaresc

El Partido Popular ya no quiere que gobierne la fuerza política más votada. Aquello que ha repetido durante años, cuando las riendas las llevaba Mariano Rajoy y que defendió después Pablo Casado con el mismo ímpetu, no sirve ya a los de Génova desde que conocen los resultados de las elecciones andaluzas y la posibilidad de desbancar al PSOE y hacerse con la comunidad.

Pero la hemeroteca no engaña y debería poner a cada uno en su lugar, sobre todo por parte de los electores. Tras las pasadas elecciones generales, Pablo Casado reprochó duramente al PSOE que pactara con Podemos y con Ciudadanos en diferentes regiones de España para evitar gobiernos populares. “Lo que queremos sencillamente es que gobierne la lista más votada porque es lo que los ciudadanos deciden con su voto”, pidió el dirigente del PP. Y en julio pasado, ya con Pedro Sánchez en la Moncloa, Pablo Casado anunció que registraría un proyecto de Ley Orgánica del Régimen Electoral General para asegurar que gobierne la “lista más votada” en todos los ayuntamientos de España para frenar los “pactos de perdedores”, como les llamó.

Critica Casado con esa fiebre rabiosa que le caracteriza y no quiere ver su más reciente “pacto de perdedor”. Junto con Soraya y Cospedal se presentó a unas primarias para dirigir su partido. El actual líder de la derecha no ganó la votación entre los militantes populares, sino Soraya Sáenz de Santamaría, con un 36,95% de las papeletas frente al 34,3% que logró el exsecretario de comunicación del PP. Casado se instaló en Génova 13 gracias a una segunda vuelta en las primarias, en la que recibió los votos de María Dolores de Cospedal. Un pacto entre perdedores en toda regla.

Y ahora Andalucía. ¡Qué lamentable! Pero lo más triste es que sus electores no se lo hagan pagar. La incoherencia y los fraudes electorales, esos que prometen porque están en campaña, y abandonan después, deberían castigarse como la corrupción. Pero no lo vamos a ver. Se van a sacar un as de la manga y dirán que no aplican lo que dicen porque su propuesta fue rechazada en el Congreso. Al tiempo.

Pero lo cierto es que el Partido Popular pasa de listas más votadas y ofrece su cara más real: ha decidido que la extrema derecha es un socio perfecto y legítimo para ganar las próximas elecciones generales. Nada de cordón sanitario, nada de defender los principios básicos de la democracia liberal, nada de frenar lo que llaman los populismos de extrema derecha. Todo eso que han sostenido dirigentes conservadores en países como Alemania o Francia ha sido depositado en una papelera de la sede de Génova, 13.

La última: La República gana con el 90,7 % de votos en la consulta de la UPV.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¡AY, DEMETRIO!

Denuncian al emérito

@ellibelaresc

Hay que insistir y no dejar que el tiempo, que todo lo borra, borre el caso del emérito. Por eso alabo el gesto de PCE, IU y la Asociación Foro de Abogadas de Izquierdas que piden al Supremo que investigue siete supuestos delitos de Juan Carlos I: cohecho, contra la Hacienda Pública, negociaciones y actividades prohibidas a funcionarios públicos y abusos cometidos en el ejercicio de su función, administración desleal, fraude y exacciones ilegales, tráfico de influencias cometido por un funcionario o autoridad, constitución de grupo criminal.

La querella se presenta, además de contra el rey emérito, contra Corinna zu Sayn-Wittgenstein, el director del CNI Félix Sanz Roldán, Álvaro Orleans Borbón, Dante Canónica, Juan Miguel Villar Mir, Juan Villalonga Navarro y el comisario José Manuel Villarejo, así como aquellas personas que pudieran estar relacionadas. La querella se basa en las publicaciones del periódico ‘OK Diario’ y ‘El Español’, en las que se transcriben y hacen públicas las grabaciones del comisario Villarejo a la supuesta amante del emérito, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de las cuales se deriva esta supuesta actividad delictiva. En el escrito se detallan los hechos por los que piden que el Supremo abra una investigación.

Somos muchos los que pensamos que la imputación sería ejemplar, sobre todo porque él ha sido quien en un mensaje navideño se atrevió a pronunciar que todos éramos iguales ante la ley, y él, el primero. No seguir con la denuncia pondría en evidencia lo que muchísimos pensamos: que la justicia no es la misma para todos, lo vemos con el emérito y lo hemos visto con su hija Cristina.

El secretario general del PCE, Enrique Santiago, cree que, con las pruebas presentadas se puede suponer “una estructura organizada, una organización criminal y se ha utilizado la posición de jefe del Estado y también recursos del propio Estado para cometer los delitos por los que se le denuncia”. Y añade que tras el tiempo que llevan en el debate público las supuestas corrupciones del emérito, “sale a relucir la voluntad clara de las instituciones del Estado contra la ley para impedir la investigación[…] No solamente la Justicia no hace nada, ni el Ejecutivo a través de la Agencia Tributaria, también el Legislativo impide la puesta en marcha de comisiones de investigación […] Que una persona haya estado presuntamente cobrando, como dice un ejecutivo de Campsa, entre 1 y 2 dólares por barril de petróleo y no se investigue es muy grave”.

En definitiva, y por eso estamos de acuerdo con la imputación al emérito: durante el desempeño de la jefatura del Estado, es inviolable e irresponsable, pero cuando acaba la Jefatura del Estado desaparece esa inmunidad y es responsable por los actos que haya realizado, y no puede haber motivo alguno para que no se investiguen estas actividades a partir del 19 de junio de 2014, cuando Juan Carlos de Borbón abdicó del trono en favor de su hijo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de CASADO, TE REMITO A LA HEMEROTECA.

Lindezas de sus señorías

@ellibelaresc

El suceso ocurrió hace días, pero el hecho es tan importante que el tiempo, y la reflexión, lo actualizan. Pasó en su momento, y con el percal de políticos que ocupan el Congreso ha vuelto a pasar. Me estoy refiriendo al rifirrafe que montó Rufián acusando a Borrell, ministro de Asuntos Exteriores, de racista, fascista y “hooligan” y a su expulsión del Parlamento. Anteriormente Rufián recibió el calificativo de “golpista”. No es un hecho aislado: Alfonso Guerra dijo en su día que Soledad Becerril era Carlos II vestido de Mariquita Pérez, que Aznar iba “asnando” por ahí y que el deshonesto Adolfo Suárez había salido de las cloacas del fascismo. Andrea Fabra rebuznó un glorioso “que se jodan” aún no se sabe muy bien si a los diputados del PSOE o a todos los parados españoles. Rafael Hernando estuvo a punto de partirle la cara a Rubalcaba en los pasillos y tuvo que ser sujetado por Acebes y Zaplana. Pujalte, el primer agraciado con una tarjeta roja directa, vaciló al entonces presidente del Congreso, Manuel Marín, para que llamara a la policía mientras mostraba la flexibilidad de su cintura en una exhibición de pilates. Por su parte, cuando ejercía de jefe de la oposición, Mariano acusó al presidente Zapatero de traicionar a los muertos de la banda terrorista ETA.

Lamentablemente este país está hundiéndose en el fango de lodos miserables, entre lo nauseabundo de una clase política, con tendencia a lo soez y el insulto, por no hablar de escupitajos al aire, una muestra clara y manifiesta de la carencia de argumentos por parte de quien debiendo ser diputado, no es más que un “escupitado”. Estamos siendo testigos de la deriva crispada y vergonzosa de un Congreso de los Diputados, sometido a la ira de los que han perdido el poder. De aquellos que, en huida libre, tratan de justificar comportamientos delictivos por parte de sus dirigentes nacionalistas incompetentes y que, traicionando a sus bases, llevaron al país, al país que querían liberar, al borde de la ruina. Incapaces de llevar a cabo aquello que, en sesión plenaria, declararon solemnemente. Unos denigran a otros, al tiempo que esos son denigrados por terceros. No es el mundo del “…y tú más”, qué va, es mucho más que eso, es el desprecio del “…y tu menos”. La Carrera de San Jerónimo apesta a bazofia, a barra de taberna, está infectada por sujetos, algunos se atreven a llamarse diputados, que su máxima expresión es la ausencia total de calidad intelectual. Practican, con fruición, el insulto, el postureo, la chabacanería. No son merecedores de sentarse en los escaños: Rufián, que carece del mínimo decoro; Hernando, prototipo de matón de barrio; Villalobos, Dolors, Cantó, Girauta…y muchos otros, por no agotarlos, que intentan emular a aquel Martínez Pujalte de infausto recuerdo.

La tensión era tal que la presidenta del Parlamento, Ana Pastor, tuvo que llamar al orden a sus señorías, y advirtió que retiraría del diario de sesiones los calificativos “golpistas y fascistas” con que se enzarzaron sus señorías. Con ello, creo, se equivocaba la señora presidenta, volvía a coger el rábano por las hojas. Para ser calificado de golpista es necesario realizar, ayudar o consentir un golpe de Estado. Ni los mejores estadistas se atreven a calificar de golpe de Estado lo ocurrido en Catalunya, si bien parece claro que conculcaron la legalidad. Para ser fascista no es necesario ejecutar nada. Un individuo es fascista en las formas, en el fondo, en el discurso, en la ira hacia el discrepante, en el apropiarse de la bandera en uso propio, en arroparse el discurso único, en poner al Estado al borde del colapso… El diputado Rivera tiene un discurso fascista, actúa como tal y su formulación política así lo atestigua y el diputado Casado lucha denodadamente por no perder la estela de Rivera. Es tanto y tan claro el impulso de ambos que, al tiempo, allá en el horizonte aparece un colega, Santiago Abascal, con VOX llamando a las puertas de la intransigencia.

Al menos hasta que no se celebren unas nuevas elecciones, ese Parlamento seguirá siendo el reflejo de la sociedad que lo eligió. El problema no está en los diarios de sesión –ya puede mandar Pastor a borrarlos todos -, sino en el país que esos folios retratan. ¿A quién beneficia este encanallamiento progresivo de la vida política? Puede que a la derecha, que ha hecho del insulto y el gesto ofensivo un protagonismo desproporcionado con esa táctica tóxica tan de ellos de que el fin justifica los medios.

La última: En el referéndum de Miranda de Ebro la República gana a la monarquía por el 95 %. La alcaldesa del PSOE encantada. Y yo también.

En la gacetilla de mañana hablaremos de DENUNCIAN AL EMÉRITO.

¡Ay, la concejala!

@ellibelaresc

Hace unos días, en mi otro blog (Píldoras gramaticales) criticaba el flagrante error ortográfico de esta concejala de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Valencia y, para más “inri”, responsable de Cultura y Bienestar Social. Si en aquella ocasión centrábamos nuestra atención en el error gramatical que podéis apreciar en el tuit, hoy comentaremos su contenido.

Es una obviedad que una sociedad solo puede ser democrática si es mínimamente culta. Sólo la cultura otorga el criticismo necesario para no dejarse someter ni manipular. Aunque vivamos en lo que llamamos “cultura de la información”, la realidad es que vivimos subyugados al ataque constante de noticias, mensajes o ideas que no buscan informarnos, sino mediatizarnos y resquebrajar las escasas reservas de nuestro sentido analítico o, quizás, simplemente de nuestro más básico sentido común.

En la Educación está la clave de todo. Lo que se enseña, lo que se omite, lo que se manipula, lo que se adoctrina a los niños en su primera educación sienta muchas bases de los esquemas, de inquietud intelectual o de mimetismo e ignorancia que los acompañarán siempre. Y la Educación en este país está siendo desmantelada desde 1936. En manos muchas veces de una derecha salvaje que ha primado en sus políticas el pensamiento irracional, mítico y supersticioso en detrimento de la racionalidad y del método científico. España es uno de los tres países europeos en el que menos se lee y que menos gasta en libros y papelería, apenas un 0,7 por ciento de desembolso en los hogares españoles en ese concepto. Estamos a la par de Malta y sólo por encima de Bulgaria y Grecia. No hace falta que nos lo juren. Se palpa. Quieren a tecnócratas incultos y acríticos; por eso suprimen las Humanidades en los planes de estudio.

La concejala que firma el tuit quizás haya sido una alumna aventajada en Religión, pero clama al cielo la incapacidad lingüística que, sin exagerar mucho, queda a la altura de un preescolar, o de una persona sin formación alguna. Pero, se tengan títulos o no se tengan, esas faltas de ortografía muestran incultura, aunque muestran incultura mucho más las ideas vertidas en esas palabras mal escritas, además de mucho populismo y mucha demagogia.

¿Se atreve la concejala de Ciudadanos a pedir que se supriman las subvenciones a partidos políticos catalanistas y no pide que se supriman las subvenciones estatales a la Fundación Francisco Franco, o a multitud de organizaciones nazis y de extrema derecha que promueven el odio, la intolerancia y el radicalismo, y que están proliferando en nuestro país de manera alarmante? La concejala debería saber que son una aberración fundaciones franquistas que encima reciben subvenciones; que es una aberración que a los familiares del dictador, en lugar de incautarles propiedades adquiridas de manera torticera, se les haya permitido enriquecerse hasta límites insospechados, y que, encima, salgan en los medios a exigir que nos aguantemos; que es una aberración que la religión católica a la española siga presente en la vida pública en complicidad con los franquistas y con los ladrones de lo público; que es una aberración preparar la condena a decenas de años de cárcel de políticos catalanes que llevan ya más de un año en preventiva; que es una aberración haber metido en el mismo paquete de la Constitución a aprobar, en 1978, una monarquía prevista por el dictador en su Ley de Sucesión de 1966; que fue una aberración prevalerse con artimañas y amenazas más o menos veladas de un ejército entonces más franquista que Franco de la desorientación entonces de unos españoles medrosos tras cuarenta años de un régimen dictatorial que disciplinaba las mentes; que es una aberración haber consentido luego los mismos españoles, antes desorientados pero luego despejados, al monarca coronado su permanente comportamiento indecoroso e indeseable como jefe de Estado, etc., etc. Definitivamente, y de acuerdo con Pérez Reverte, “el peor daño de la humanidad son el fanatismo y la estupidez, cuando están aliados son devastadores, y frente a eso la cultura es el único antídoto”.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LINDEZAS DE SUS SEÑORÍAS.

 

No porque no

@ellibelaresc

Estos del PP son muy previsibles. Cuando están en el poder “gobiernan” para sus intereses, que ya sabemos cuáles son: controlar todo, sobre todo la justicia, instalarse en la corrupción para asegurarse una jubilación de éxito, proclamar leyes que controlen a la ciudadanía y que les permitan un gobierno feliz, sin distorsiones; asociarse con el “poder” de la iglesia católica y regalarles millones para sus negocios, que no son necesariamente la caridad; mantener una monarquía medieval, soliviantar a ciertas autonomías, poseer y defender una única verdad que, dicen, es la que hace progresar a los españoles … pero, sobre todo, controlar un Parlamento que justifique su gobernanza.

Pero cuando están en la oposición, ya lo estamos viendo ahora con el tal Casado, que cada día está más fanatizado, son temibles, agresivos, maleducados, provocadores, incitadores al odio y un sinfín de negativos más. Si estuviera en sus manos lo paralizarían todo porque nada les gusta que no sea lo suyo. Todo censurable, todo perverso y antiespañol. Este tuit de Julia Otero sintetiza, en mi opinión, de forma magistral quiénes son estos del PP:

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¡AY DE LA CONCEJALA!

Queremos una reforma ambiciosa de la Constitución

@ellibelaresc

Un amplio porcentaje expresa en el CIS su insatisfacción por el tipo de problemas que se discuten en el Parlamento.

Una mayoría de los españoles consultados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en su último barómetro político realizado este mes de septiembre, considera que sería necesaria una reforma de la Constitución de 1978 (69,6%) y que ha llegado el momento de que esos cambios se planteen de manera amplia. El sondeo del CIS ha aprovechado su último barómetro para preguntar sobre el estado de la Constitución y del Parlamento español.

Un 47,3% de los encuestados reconoce que se siente muy o bastante satisfecho con cómo han ido las cosas con esta Constitución. Un 27,7% apunta, sin embargo, que está poco o nada satisfecho con la Ley Fundamental. El sondeo también pregunta a los encuestados si consideran que en las Cortes se discuten los problemas reales de los españoles: el 75,9% cree que no.

El CIS pregunta si, tras 40 años de vigencia de la Constitución de 1978 —que selló el cambio de régimen e impulsó la transición a la democracia—, ha llegado el momento de reformarla. Un 69,9% de los preguntados responde que sí y un 14,9%, que no. Entre los que consideran oportunos los cambios, un 33,2% precisa que vería bien una pequeña reforma; un 49,3% se pronuncia a favor de una reforma importante y un 14% demanda un cambio casi total.

El Centro de Investigaciones Sociológicas, dependiente del Gobierno, pregunta también a los partidarios de reformar la Constitución qué aspectos modificarían. El mayor porcentaje, un 32,4%, se decanta por mejorar la coordinación sobre competencias en materia educativa y sanitaria; un 28,9% optaría por aumentar la transparencia y el control de la vida política y un 22,7%, por mejorar la prestación de derechos sociales.

Como colofón a esas preguntas sobre la Ley Fundamental, el CIS plantea también si hay motivos para sentir orgullo por la forma en que se desarrolló la Transición española desde 1978. Un 67,3% considera que sí y solo un 22% dice que no. Al mismo tiempo, un 42,6% se muestra satisfecho con la democracia española actual y un revelador 54,8% señala que está poco o nada de acuerdo con cómo está funcionando en la actualidad. Sin embargo, un 85,8% asegura que la democracia es el sistema de gobierno preferible sobre el resto.

El estudio oficial pregunta también sobre el Parlamento y, en concreto, sobre si en las Cortes se discuten los problemas reales de los españoles. Un 14% contesta que no y un 75,9% considera que se suelen abordar “problemas de poca importancia”. El 20,8% se confiesa satisfecho con el trabajo del Congreso de los Diputados y un 71,1% destaca que está insatisfecho o muy insatisfecho. En cuanto a la cuestión de cuál es la fórmula óptima de organización territorial del Estado, la mayoría se pronuncia a favor del actual sistema de autonomías, con un 36,2%.

Me parecen muy bien todos estos datos recogidos por el CIS, pero sigo sin saber por qué este organismo sigue sin preguntarnos por la monarquía. Me encantaría una explicación, que no voy a tener porque no les gusta la opinión de la gente al respecto, si bien en los últimos días parece que van a dar el paso. Veremos cómo retuercen la pregunta.

En la gacetilla de mañana hablaremos de NO PORQUE NO.

Una reflexión sobre la hecatombe socialista

@ellibelaresc

Ya sabemos los resultados de la debacle socialista en Andalucía. Sosegados por el tiempo se impone una reflexión sobre lo ocurrido, y creo que no es complicado objetar y concluir que la responsable de lo sucedió es la sultana Susana. Sí, ella.

“Susana Díaz es la principal responsable de la debacle que este domingo vivió el PSOE en Andalucía y que, aparentemente, pone punto y final a casi 40 años de hegemonía. La presidenta siempre fue un fraude, la parodia de una socialdemocracia de juguete que creyó que nada ni nadie podría desahuciarla del cortijo porque daba igual que el paro fuera galopante, que el riesgo de pobreza fuera catastrófico, que la región tuviera el menor gasto sanitario por habitante o que la educación jamás saliera del suspenso. La culpa siempre era de otros, del subdesarrollo secular, de una oligarquía imaginaria que, si existía, era en las propias entrañas del régimen, del proteccionismo arancelario del siglo XIX o de Madrid, que no sólo los catalanes iban a quejarse del rompeolas de las Españas.

El desastre, sin embargo, tiene la silueta de esta mujer a la que alguien debió de convencerla alguna vez de que podría saltar más allá de su sombra, de que estaba llamada no solo a ser la reina del sur sino la emperatriz de los cuatro puntos cardinales. De ahí que intentará primero hundir al partido para ofrecerse luego como salvavidas y que, fracasada la operación Despeñaperros, esté a punto de conseguir lo mismo con su propio naufragio.

A la madre de Andalucía hay que atribuirle el mérito de conseguir que 500 000 de sus hijos se hayan dado a la fuga, que un número indeterminado se haya quedado en casa este domingo y que otros 400 000 se hayan vuelto muy fachas y se hayan apuntado a esa delirante Reconquista de Vox, mientras enarbolan las banderas de la islamofobia como reacción a la incompetencia de la sultana y le cantan el “adiós Susanita, adiós”, que no es una despedida sino un epitafio.

Díaz debería haber presentado ya la dimisión en vez de lamentarse por el retroceso de la izquierda como si a ella, que llegó a los comicios del brazo de Ciudadanos, le importara realmente. No lo hará porque para ello se precisa algo de dignidad y saber hacer otra cosa más allá de decir que es muy roja y muy decente. Así que es seguro que la veremos protagonizando su propia reconquista, encastillada en una corte de aduladores que tienden a dejar de serlo cuando se acaban los canapés de la fiesta.

No cesarán las excusas. ¿Cómo iba ella a prevenir y detener la ola de la extrema derecha en su desabrigada y solitaria playa del Palacio de San Telmo? ¿Por qué la dejó sola Pedro Sánchez pese a que fue ella misma quien exigió que se mantuviera al margen para no compartir las mieles del triunfo? ¿Quién podía imaginar que su estrategia de insuflar alas a Vox para dividir a la derecha desencadenaría este terrible efecto mariposa? ¿Dónde está ahora Felipe y los otros dinosaurios de su casa de muñecas?  ¿Cómo se le puede hacer esto a una madre sin tener remordimientos?” (J. C. Escudier).

Sí, ella es la responsable, pero también el partido al que representa que se ha mostrado hueco de alternativas.  A los socialistas habría que hacerles ver que ya no cuela el discurso vacío, el paripé y la creación de modas. Tampoco cuelan las promesas y los tejemanejes para justificar la constante inacción política. De tanto forzarla se han cargado a la pobre gallina de los huevos –y las revoluciones– de colores. Bienvenida sea su muerte.

A la presunta izquierda, la opción que ha perdido apoyos en estos comicios (32% Podemos y 28,5% PSOE), a partir de ahora, digan lo que digan sus mecenas, le va a tocar serlo un poco si no quiere desaparecer o quedarse en insignificante. Y para serlo un poco, aun a regañadientes, va a tener que tirar de hechos, y no de saldo, para empezar a ser convincentes y que nos dejemos engañar otra vez, pero a cambio de algo: la lucha contra la desigualdad; de unos salarios dignos; de los derechos laborales; de la progresividad fiscal; de la separación de poderes; del compromiso con una sanidad y una educación pública de calidad y de tomar decisiones o tener propósitos valientes y enfrentarse con cualquiera que se oponga a ellos, empezando por la monarquía, la UE, el Vaticano o ‘el gran hermano americano’ si es el caso. O por la oligarquía ilegítima propietaria de los sectores estratégicos de la economía. Esos que debieran por lógica estar en manos del pueblo. Porque lo que ha sucedido puede que tenga que ver simplemente con que la mitad de la sociedad ya no cree en promesas y palabrería, que ya estaría bien. Y, finalmente, posicionarse con el tema toros y caza. No basta con mirar hacia otro lado.

¿Lo sucedido es una calamidad? Demos tiempo al tiempo, porque quizá sí sea momento de citar a Rajoy, ‘cuanto peor mejor’, sabiendo que hay ahí una enorme reserva social (de izquierdas, porque opciones de derechas sí había para todos los gustos) que es mucho mejor de lo que se nos dice. Los socialistas eran republicanos, federalistas y abiertos al derecho a decidir de todos los pueblos, según los principios de Suresnes. ¿Dónde ha quedado eso?

En la gacetilla de mañana hablaremos de QUEREMOS UNA REFORMA AMBICIOSA DE LA CONSTITUCIÓN.