Reflexiones poselectorales

@ellibelaresc

  1. Gana el PSOE, se debilita un poco más la izquierda, la extrema derecha se alza en su máxima expresión, el PP eleva su poder, se hunde Ciudadanos y se mantiene la fortaleza del independentismo lo que hace la gobernabilidad aún más difícil, casi imposible. Creo que el mejor fichaje que ha hecho Vox en este camino electoral ha sido Pedro Sánchez. El PSOE con su afán de repetir las elecciones ha conseguido pasar los escaños de Ciudadanos a la extrema derecha de Vox. Pedro Sánchez ha ganado las elecciones por la mínima, dando la victoria de hecho a la derecha y a la extrema derecha unida, sin convencer con sus argumentos. Quería gobernar en solitario como un caudillo y la ciudadanía no se lo ha consentido. Vino a por lana y salió trasquilado.
  2. El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha afirmado días pasados que si Pedro Sánchez tuviera la «más mínima dignidad» debería presentar su dimisión y abandonar la vida política por «estafar» a los españoles y cometer un «fraude electoral» al pactar con Podemos. Abascal ha denunciado en una rueda de prensa en el Congreso el pacto entre «los dos perdedores» de las elecciones, que han cometido la «mayor y más burda estafa electoral de la democracia» y protagonizado una «gigantesca operación de disimulo». «Se nos dijo que no pactaría con Podemos y los separatistas y es exactamente lo que el Gobierno ha anunciado dos días después de las elecciones. Estamos ante algo muy parecido a un fraude electoral», ha afirmado y ha recordado varias declaraciones de Sánchez negándose a un acuerdo con Pablo Iglesias como que un pacto con Podemos supondría que España fuera «camino de la Venezuela de Chaves, de la pobreza, de la desigualdad y de las cartillas de racionamiento».
  3. PSOE y Unidas Podemos (UP) han pactado un gobierno de coalición. Vaya por delante que se trata de una buena noticia. Sin embargo, eso no quita para que se nos haya quedado cara de idiotas. La pregunta que todo el mundo se hace es la misma: ¿hacía falta convertir a Vox en la tercera fuerza política del país para pactar? ¿Qué ha conseguido Sánchez con unas nuevas elecciones? El ascenso de la extrema-derecha, la remontada del PP, el auge de los independentismos en el Congreso, la pérdida de la mayoría en el Senado y 10 escaños menos entre PSOE y UP. Una nueva coyuntura que era perfectamente prescindible y que nos podíamos haber ahorrado. Aunque ahora Pablo Casado ande haciendo pucheros porque Sánchez no le ha devuelto la llamada, fue él quien abortó esa posibilidad al avanzar, antes de escuchar al socialista, que con él no iban ni a la vuelta de la esquina. Y, por mucho que haya subido Vox y haya remontado PP, la suma de las derechas aún tiene más complicado formar gobierno. En realidad, es imposible, porque España, a pesar de ese ascenso del fascismo, ha dicho que no quiere ser gobernada por la derecha. Sus números no dan. La otra cuestión es cuánto durará esta legislatura.
  4. Ortega Smith, secretario general de VOX, ha criticado que Sánchez ha faltado al respeto a todos los españoles y a los partidos por haber pactado con Iglesias sin haber abierto antes “una ronda de contactos”, y opina que también ha faltado al respeto al rey, “que le ha mandado a Cuba”, porque no ha esperado a reunirse con el monarca para “hablar de posibles candidaturas”.
  5. Todo ha ocurrido tan rápido que no ha dado tiempo a preguntarse si el líder de Unidas Podemos podría correr la misma suerte que Albert Rivera, ni si Pablo Iglesias vería cuestionado su liderazgo tras perder siete escaños el 10-N y tres millones de votos -se dice pronto- en una ininterrumpida sangría morada cada vez que se han abierto las urnas desde 2015. Al final no ha tenido que hacer autocrítica porque ya la ha hecho toda Pedro Sánchez por él haciéndose una enmienda a la totalidad. Podemos ha ganado las elecciones en diferido. El presidente del Gobierno en funciones, sin que sirva de precedente, ha cumplido su palabra. Dijo que tendría una propuesta de gobierno a las 48 horas de las elecciones y vaya si la tenía.
  6. No todo, sin embargo, han sido reveses para Pedro. Si la del Congreso puede calificarse de victoria amarga, la del Senado ha sido, a buen seguro, una derrota dulce que habrá provocado más alivio que pena. Su mayoría en el Senado convertía al PSOE en guardián único y exclusivo de la Caja de Pandora o Caja del 155. Una responsabilidad demasiado grande que ahora, perdida esa mayoría, podrá compartir con otros. 155, por cierto, es la nueva suma de los escaños de PSOE y Unidas Podemos. Confiemos en que no sea un mal presagio.

7- Coletilla: El rey da lecciones de democracia en Cuba poniendo de ejemplo la Transición que lo perpetuó. Asegura en un discurso que los españoles “han vivido sus mejores años como un país plenamente democrático”, sin hacer mención a su posición como monarca no votado por los españoles. Defiende en Cuba la democracia y los derechos humanos, y en su momento evitó dar al régimen saudí los consejos de “democracia” formulados en Cuba.

En l gacetilla de mañana hablaremos de DE ESTO Y DE LO OTRO.

Te quiero en Somalia

@ellibelaresc

De buena mañana un Carlos Herrera hiperventilado, el de la COPE, ha tomado las ondas radiofónicas para bramar contra el preacuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos. El milenarismo va a llegar (ya sabéis). Apocalypse Now. El Armagedón. Lo peor de lo peor.

Asegura Herrera que un gobierno con PSOE y Unidas Podemos en el mismo Consejo de Ministros va a ser una suma de “golpistas, peronistas, cómplices del terrorismo, chavistas, carlistones vascos, todos los cantonales que haya por ahí sueltos, todo lo reaccionario que se quiera apuntar de todo pelaje”. En resumen, “un gobierno indeseable, de retroceso”. A Pedro Sánchez le llama “trilero” y también “cínico sin escrúpulos” y, por supuesto, “mentiroso compulsivo”. Y sobre el abrazo (a mí me pareció sincero) matiza que mediante la parodia del abrazo entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez pudimos ver: “Un abrazo como de koala, con las dos manos abiertas en la espalda, Pablo Iglesias con su cabeza apoyada en el hombro de Pedro Sánchez, los ojos cerrados, con ternura. ¡Qué bonito es!”.

Carlos Herrera ha hablado de todo menos de lo que debía de haber hablado: de poner tierra de por medio y cumplir con la promesa que públicamente hizo en Twitter en febrero 2016: que si Pedro Sánchez y Pablo Iglesias llegaban a un pacto de gobierno y se formaba un Ejecutivo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, él pedía asilo en Somalia. Que antes que un acuerdo entre partidos de izquierdas a él le parecía “más placentero” pasar el resto de sus días en las playas de Somalia y que, si ese Gobierno de coalición se producía, pondría tierra de por medio.

Pues lo tienes claro, Carlos. Somos muchos los que queremos verte lejos y que dejes de contaminar, tú, Losantos, Espada y Sostres, entre otros muchos. El problema está en si los somalíes te van a dar cobijo. ¡Lárgate, y tanta paz te lleves como descanso dejes!

Por otra parte, y entre nosotros, nos quedamos con este tuit de Javier Gallego: “Un pacto facilísimo. Siete meses, dos elecciones, dos investiduras, sacar a Franco y que los fachas lo peten. Por lo demás, rodado”.

Titular malicioso: dice El Mundo que “El Gobierno dejará en mínimos la hucha de las pensiones para pagar la extra de Navidad”, y estos impresentables periodistas de los medios que todos conocemos se abstienen de comentar que el Gobierno ha recogido las migajas que nos dejó el PP. Rajoy recogió la hucha de las pensiones de la era socialista con más de sesenta millones de euros. Cuando se fueron del gobierno la dejaron expoliada. Este detalle no lo cuentan en El Mundo. ¡Miserables!

En la gacetilla de mañana hablaremos de REFLEXIONES POSELECTORALES.

La estanquera no es mi bandera

@ellibelaresc

En España, una de las cosas que más llama la atención a los biempensantes políticamente correctos es el hecho de que la izquierda odie y rechace “la bandera de su país”. Mientras que los estadounidenses, los franceses, los ingleses y otros tantos pueblos del mundo (independientemente de su ideología) lucen orgullosos la bandera de su país, en España no sabemos muy bien qué pasa, que, “si luces la bandera de tu país, te llaman facha”. Este artículo pretende, pues, dar una explicación al respecto: ¿por qué la izquierda española rechaza “la bandera de España”? Lo primero que hay que decir es que “la bandera de España” no es la bandera de España. Los colores de la bandera de España son éstos:

En abril de 1931 el pueblo español adoptó democráticamente la bandera tricolor como la oficial del país, y no fue hasta 1939, cuando los franquistas, en colaboración con los nazis y los fascistas, terminaron de aniquilar el único período democrático que ha conocido este país; no fue hasta 1939, decimos, que se impuso por la fuerza la bandera rojigualda que había estado establecida hasta 1931. Así, desde aquel fatídico 1 de abril de 1939 en que el fascismo llegó para quedarse (Transición maquilladora de por medio), los españoles venimos siendo representados por un símbolo fascista.

Habrá algún avispado que, como es natural, sacará a relucir aquí la Transición, diciendo que en ella el pueblo español consintió, no sólo en adoptar la bandera rojigualda como la oficial del país, sino también la Monarquía como forma de Estado, con lo cual la discusión estaría zanjada: España es una monarquía con bandera rojigualda porque el pueblo español así lo quiso cuando, en diciembre de 1978, aprobó en referéndum la Constitución. Evidentemente, tal argumento es tramposo, pues todos sabemos que una Transición pilotada por los mismos que ensangrentaron este país durante cuarenta años, asesinaron a cientos de miles de disidentes y obligaron a exiliarse a otros tantos, no merece tal nombre, ¡pues a ver quién es el guapo que, en dichas circunstancias, se atreve a decir que no quiere al heredero de Franco como Jefe de Estado y quiere a la bandera del enemigo como la oficial! Así las cosas, los españoles nos quedamos con la bandera del Franquismo, con el himno del Franquismo, con el Jefe de Estado impuesto por el Franquismo, con los ministros del Franquismo, con los franquistas del Franquismo y con los asesinatos cometidos por el Franquismo sin reparar. Y a eso le dimos el nombre de “Transición”.

Es importante destacar, por tanto, que nuestro rechazo por la bandera rojigualda no viene dado por su carácter español, como algún idiota pudiera llegar a pensar; sino, precisamente, al contrario, por su carácter no-español, o sea, no legítimo. Si celebro que quemen la bandera rojigualda no es porque apruebo que quemen la “bandera de mi país”, sino porque considero que la bandera rojigualda no es la bandera de mi país y, sin embargo, ejerce ilegítimamente como tal. Si a ello le sumamos el hecho de que esa bandera ilegítima yace sobre los cadáveres de 120.000 demócratas asesinados por ser demócratas, el rechazo no puede sino aumentar.

Hay gente que reduce la cuestión republicana a la mera elección del Jefe de Estado, como si el principal problema con el que nos encontramos en la España actual fuese que no podemos elegirlo. Pero la república es algo más que una tricolor y un Jefe de Estado salido de las urnas. Una república digna de tal nombre está forzosamente ligada al reconocimiento de derechos y a la garantía de su ejercicio, y ocurre que el actual régimen español va en dirección opuesta a dicha cuestión. De ahí que cuando miramos a la bandera rojigualda no sólo no vemos en ella el reconocimiento de nuestros derechos, sino que, de hecho, lo que vemos es su pérdida. Lo contrario de lo que ocurre con la bandera tricolor, por cierto.

Así pues, la izquierda republicana debe recuperar sus símbolos y su legitimidad, y eso pasa por perder el miedo a proclamarse a sí misma como “patriota”. Evidentemente, el patriotismo al que nos referimos aquí no tiene nada que ver con el patriotismo de todo ese montón de gentuza que, pulserita rojigualda en la muñeca, defiende una idea platónica de una España monárquica, uninacional, católica y capitalista; el patriotismo es defender a tu pueblo, y tu pueblo lo constituyen todos los trabajadores que trabajan en tu país, reconociéndoles el derecho a una vivienda y a un trabajo digno, además de otros derechos sociales básicos. Eso, y no otra cosa, es ser patriota, y sólo puede venir dado en una República. Eso, y no otra cosa, es lo que reivindicamos cuando enarbolamos la bandera tricolor, que, evidentemente, es algo más que un símbolo (no nos quedamos en el mero cambio de una franja roja por una morada, como mucha gente interesadamente pretende).

La bandera de España es la bandera tricolor, y la única razón por la que dicha bandera no ondea a día de hoy en todos y cada uno de nuestros ayuntamientos, es porque hace 77 años este país fue invadido por tropas nazis y fascistas que impusieron la bandera rojigualda a base de terror. España es Miguel Hernández y Rafael Alberti. España son los maquis en el monte. España es el padre de Lorca exiliándose tras el asesinato de su hijo y mascullando “no quiero volver a ver este “jodío” país en toda mi vida”. España es Pablo Picasso diciéndole a un oficial nazi: “El Guernica no lo he hecho yo; lo has hecho tú”. España son miles de demócratas que miraron a los fascistas a los ojos y les dijeron: “Antes que imponernos vuestro repugnante régimen, nos matáis”. Y así lo hicieron, aunque tardaron tres años en matarlos. Porque en Alemania e Italia entraron con comodidad, pero aquí los españoles les dijeron que ni de coña, que antes tendrían que matarlos. Eso es valentía, eso es España, y es tricolor. Por el contrario, la Iglesia Católica, la Monarquía, el Ejército y Policía plagados de fascistas, la sucia bandera rojigualda, los medios de propaganda, el vomitivo himno, etc. Todo eso no es España, y sobra. Vosotros, los fascistas, sois los que sobráis. (Artículo firmado por Fernando Puertas).

En la gacetilla de mañana hablaremos de TE QUIERO EN SOMALIA.

Ser facha

@ellibelaresc

Carles, hijo de un amigo, retuitea a Joana, alumna suya, con este texto al que no le sobra ni falta una coma, ni un acento. Conviene que lo reflexionemos en momentos tan desagradables que estamos viviendo, en donde unos y otros esgrimen banderas con el único fin de imponer criterios. Solo a ellos les llenan de satisfacción porque creen que con su imposición y enaltecimiento ganan votos y poder. No se creen lo que dicen, porque ¿de ser verdad habría que tomarlos en serio?

Habrá que recordar a esta gente del “trifachito” que con la imposición de su bandera defienden una ilegalidad. Que somos muchos los que denostamos la llamada bandera nacional porque es una bandera golpista. La constitucional es la tricolor, digan lo que digan en los mítines y en sus acaloradas declaraciones a los medios.

El tuit de Joana es muy claro, y habrá que tenerlo muy en cuenta, porque esa es la bandera, además de la tricolor.

Nota para ponerse a temblar: “¡¿Venga, joder, a que no hay huevos?!”, ha declarado Abascal. Al grito de “Otra, coño, superporfa”, varios miles de votantes de la formación fascista han salido a la calle esta mañana con la intención de exigir una nueva convocatoria de elecciones generales para este próximo domingo, e incluso otra más para próximo miércoles. “La democracia está calentita y estamos seguros de que el premio gordo está a punto de salir”, ha dicho Ortega Smith, el dirigente de Vox cuyo cabello es de acero inoxidable y sus meninges de hojalata.

Toda la cúpula franquista de Vox coincidía el pasado domingo en destacar las alegrías que les está dando la democracia, no solo por el cariño y la generosidad que les han brindado los medios de comunicación, “sobre todo Pablo Motos y TVE”, según palabras del retrógrado líder, “sino por el respeto y la sumisión que todos los candidatos le mostraron en el debate electoral”. “Si esto era la democracia, ¡arriba la democracia!”, ha concluido Santiago Abascal. Rokambol.

 

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA ESTANQUERA NO ES MI BANDERA.

Sabino Arana y la cobra de Aitor Esteban

@ellibelaresc

Termina el debate en TVE en el que Iván Espinosa de los Monteros llama racista y xenófobo a Aitor Esteban y todos salen de sus atriles dispuestos a olvidar lo dicho durante la emisión televisiva y a saludar con una sonrisa forzada para ofrecer la mano a quien minutos antes ha insultado y despreciado.  El portavoz del PNV muestra algo de dignidad, “le hace la cobra” a Espinosa y se niega a saludar a un fascista.

En la entrevista el nacionalista vasco dice de Vox que es un “partido franquista y de fascistas. Es el franquismo puro” y el de Vox le ha contestado que el PNV es “racista, xenófobo y machista”, como lo fue, según su afirmación, su fundador, Sabino Arana.

Yo sí escuché estas declaraciones en la televisión y presencié, como muchísima gente, la cobra. Pero que en un acto electoral se vertieran acusaciones tan graves para el llamado padre de la patria vasca, Sabino Arana, me llamó mucho la atención. Por eso decidí investigar sobre el tema y proponeros las conclusiones. La doctrina de Arana, publicada en sus numerosos escritos en semanarios como el Bizkaitarra o Euskeldun batzokija, era clara: Dios-raza-lengua-independencia.

Para Arana, el vasco debía rechazar la industrialización que estaba teniendo lugar en las Vascongadas y que atrajo a numerosa inmigración española -maquetos- desde las diferentes partes de la península. La “invasión maqueta” pervertía la sociedad vizcaína y la impiedad, el librepensamiento, el socialismo y el anarquismo eran obra de esta españolización de la sociedad.

La pureza de sangre era una de las obsesiones del bilbaíno. Uno no podía ser parte del PNV si no tenía ocho apellidos vascos -posteriormente esta norma tuvo que ser suprimida por la imposibilidad de llevarla a la práctica-. Tal era el odio al español que Arana se casó con Nicolasa Achicallende, una vasca pura “incontaminada”. “Si los apellidos son euskéricos, el que los lleva es vasco; pero si no son euskéricos, el que los lleva no es vasco”. Defendía la exclusividad de la raza vasca puesto que no procedía ni de los fenicios, ni de los celtas, ni de ninguna otra civilización del pasado que hubiese llegado a la actual España. De esta manera, el vasco sería realmente el nativo real de la Península Ibérica y de Europa.

La intolerancia hacia los españoles le hizo elaborar un discurso donde el paternalismo y el sexismo también estaban presentes. Ensalzaba la masculinidad de los vascos mientras que ridiculizaba a sus compatriotas del sur. “El vizcaíno es de andar apuesto y varonil; el español, o no sabe andar (ejemplo, los quintos), o si es apuesto es tipo femenil (ejemplo, el torero)”. “El vizcaíno no vale para servir, ha nacido para ser señor (etxejaun); el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo”. “El español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año”.

“La fisionomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras, y sabréis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos”.

“El 95 % de los crímenes que se perpetran en Vizcaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son españoles vizcaínos españolizados. Decid pues, ahora, si el vizcaíno es español por su tipo, carácter o costumbres”.

El tradicionalismo de Arana defendía el ámbito rural de la urbe y el amor a la familia era fundamental. Así, describía al vizcaíno como un buen padre que rara vez sucumbía ante los placeres y vicios. En cuanto a los españoles tenía una imagen diametralmente opuesta: “Entre los españoles, el adulterio es frecuente así en las clases elevadas como en las humildes, y la afección al hogar es, en estas últimas, nula porque no la tienen”.

“La mujer es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana. Es inferior al hombre en cabeza y en corazón. ¿Qué sería de la mujer si el hombre no la amara? Bestia de carga, e instrumento de su bestial pasión: nada más”. A su mujer le escribe que: “Toda tu felicidad en este mundo, Nikole de mi corazón, consistirá en estas dos cosas: en cumplir tus deberes y en ser mía”.

“Gran número de ellos (los españoles) parece testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues más que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada solo revela idiotismo y brutalidad”.

Y termino: “Oídle hablar a un bizkaino, y escuchareis la más eufórica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si solo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias”.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SER FACHA.

Sobre las elecciones del domingo

@ellibelaresc

El tiro por la culata y 135 millones de euros en la cazuela de gastos imputables a todos los españoles. Ese ha sido el experimento al que nos ha sometido Sánchez… y los demás. La primera víctima ya la tenemos: Albert Rivera ha dimitido como líder de Ciudadanos, renuncia a su escaño y abandona la política tras la debacle electoral, pierde 47 escaños, poder y una barbaridad de euros, su partido, claro.

Tal y como podéis ver en el gráfico los resultados están muy lejos de los que auguraba Tezanos, que no dimite, porque asegura que no es adivino y dice que el CIS falló por la baja participación, Franco y los disturbios en Cataluña. Como sabemos hace apenas unas semanas el CIS publicaba el último barómetro previo a las elecciones generales del pasado 10 de noviembre y auguraba para Sánchez hasta 150 escaños, entre 74 y 81 para el PP, entre 37 y 45 para UP, Ciudadanos entre 27 y 35 y VOX cerraba como quinta fuerza política y apenas 21 diputados como máximo. Como apreciamos tampoco adelantaba el descalabro de Ciudadanos. Y ya sabemos por los resultados de ayer que no acertó en nada.

¿Y ahora qué, si estamos peor que antes? Creyó Sánchez que volviendo a las urnas saldría en su ayuda una mayoría cautelosa que debilitaría a Iglesias y afianzaría su apuesta por un gobierno en solitario. Acertó solo en lo primero. Entre Podemos y el PSOE han perdido diez escaños. Y Ciudadanos, que ahora sí estaba dispuesto a negociar un gobierno, se hunde estrepitosamente dejando en ridículo un centro político con el que ya no vale la pena pactar, ni queriendo, por su irrelevancia. En vez de la mayoría cautelosa, al final salió una cantidad nada desdeñable de españoles tan cabreados con Sánchez y la clase política en general que han preferido votar al partido más a la derecha del tablero. Lo más antisanchista que encontraron. Con Vox gana la antipolítica, la que se define por todo aquello a lo que se opone: antiinmigración, antiautonomías y antifeminismo. Aclamado Abascal entre vivas a España de sus simpatizantes, mandó el líder de Vox un mensaje de gratitud a los 3,5 millones de españoles que han confiado en su partido. Se olvidó Abascal de la inestimable ayuda de Pedro Sánchez por ponerle en bandeja la segunda oportunidad en apenas seis meses y con España en el punto óptimo de cabreo para que prenda la mecha antisistema. No debió olvidarse tampoco de la valiosa contribución de Pablo Iglesias, que rechazó la vicepresidencia del Gobierno para Podemos, sin lo cual tampoco le habría sido posible a Vox llegar hasta aquí. Mención especial habrían merecido también Pablo Casado y Albert Rivera, por dejar al partido de extrema derecha entrar en las instituciones sin mucho escrúpulo ni cordón sanitario. Vox es un trabajo en equipo. Unos lo han permitido crecer, convirtiéndolo en el enemigo perfecto. Los otros, blanqueándolo, como si fuera un socio más para pactar.

¿Se equivocó Pedro Sánchez al optar por unas nuevas elecciones, para tener un resultado muy similar a los de los comicios anteriores, incluso perdiendo tres escaños, pasando de 123 a 120? ¿Fue Pablo Iglesias quien se equivocó al no aceptar un pacto de gobernación con el PSOE aunque fuera sin entrar en el gobierno, para acabar perdiendo también siete escaños, pasando de 42 a 35? ¿Se equivocaron los separatistas catalanes, y en particular ERC, al no dar su apoyo a la investidura presidencial de Pedro Sánchez, incluso impidiendo la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, para que ERC perdiese un par de escaños, ganados por las CUP mientras JxCat ganaba un diputado? ¿Se equivocó tal vez Pablo Casado como presidente del PP, al no aceptar una abstención que permitiera que Sánchez fuese de nuevo presidente del gobierno, como en su momento hizo el PSOE para permitir que Mariano Rajoy continuase siendo presidente del gobierno, con todo cuanto ello ha comportado de gran crecimiento de la ultraderecha de Vox?

Ninguno admitirá su cuota de responsabilidad, a pesar de que las urnas se lo han indicado. Ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias reconocerán que su incapacidad para haber llegado a un pacto ha terminado por dar alas a la extrema-derecha. El PSOE ha ganado las elecciones, sí, pero con tres escaños menos y muy lejos de lo que realmente pretendía Sánchez, que era ganar músculo para gobernar en solitario. UP, por su parte, continúa sin saber parar la hemorragia de votos que sufre elección tras elección -esta vez con 7 escaños menos-, sin que haya el menor atisbo de autocrítica. Sánchez la ha pifiado. Hasta ayer, siempre le había salido bien ir a contracorriente. El problema es que su error de ayer, arrastra a toda España a las garras de la extrema-derecha.

Las habilidades negociadoras de Sánchez tendrán que desplegarse en las próximas semanas. En abril, las conversaciones se fueron a pique, pero en esta ocasión, el líder socialista tendrá que empeñarse más. Por el momento, durante la campaña, el presidente en funciones ya se comprometió a presentar propuestas a PP, Ciudadanos y Unidas Podemos en un plazo de 48 horas después de las elecciones. La cuenta atrás ya está en marcha.

Y termino con la maldición de la gitana: La líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, ha maldecido a quienes han dado una oportunidad a Vox. “Malditos sean quienes decidieron darle gratuitamente una segunda oportunidad a la extrema derecha. Maldita su irresponsabilidad y su connivencia. Es imperdonable y lo pagaremos muy caro”.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SABINO ARANA Y LA COBRA DE AITOR ESTEBAN.

Resultados espectaculares los de VOX

@ellibelaresc

Sobre las 23: 03 de anoche tuvimos resultados fiables del resultado de las elecciones y una pregunta nos sigue acomplejando: ¿Cómo es posible que en unas elecciones generales un partido de extrema derecha, como VOX, saque 52 diputados: le voten 3 568 000 de españoles; el 15,1 % y se haya convertido en la tercera fuerza política del país, doblando el número de escaños de las pasadas elecciones?  Son unos resultados espectaculares.

¿Qué ha prometido VOX para embaucar a los votantes y conseguir estos resultados? Muy sencillo: populismo puro y neofacha. La marca VOX está vinculada a cuatro grandes ejes temáticos: Cataluña (la nación española en peligro por sus enemigos), seguridad (asociada a la libertad de las personas para defenderse de sus agresores, sobre todo extranjeros), reivindicación de la tradición (en lo que concierne al modelo de familia patriarcal, machismo, matrimonio, aborto, eutanasia, y en el modo de relacionarse con los animales y usos del mundo rural), y apuesta por un neoliberalismo económico, con políticas de desregulación y privatizaciones económicas del sistema público de pensiones, sanidad y educación.

A esos ejes temáticos hay que añadir que rechaza la orientación tradicional de la política basada en la clase social; intenta superar la línea de división política entre izquierda-derecha y que para abrirse paso hay que priorizar un tema, luego ya serán otros, y ahora la prioridad es la defensa de la unidad de España en peligro, por eso aparece como una fuerza de choque contra los enemigos de España y a favor de la revitalización de una idea de España trágicamente olvidada. Mientras la izquierda dice “vamos a combatir el fascismo”, los de VOX apelan a emociones profundas, tradiciones diarias y ancestrales, instintos territoriales y símbolos identitarios.

Y todo lo anterior lo condimentan con un argumento populista casi infalible: la voluntad de generar asombro con su comunicación política. O sea, la provocación como estrategia para existir, como táctica política para gozar de una presencia constante en los medios, marcar la agenda política, condicionar el debate político y dar la batalla cultural a la izquierda. Con ello se pretende indignar a los sectores progresistas y descolocar a la derecha con controversias sobre la ilegalización de PNV y otros partidos nacionalistas que no renuncien al marxismo, la aparición de Abascal con el casco de los Tercios de Flandes o el vídeo en que aparece a caballo, mitad Quijote, mitad capitán de la Reconquista, y el rechazo a emplear el término «violencia machista» negando las cifras de los servicios públicos de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o las palabras de Ortega Smith sobre las Trece Rosas.

Aparentemente no hacen mucho ruido, pero si consideramos su poder político tendremos que aceptar que antes del 10-N, con 24 diputados y una escasa representación autonómica y municipal, como sin quererlo, ya decidían los destinos de la derecha española. Lo íbamos viendo en el gobierno de la Comunidad de Madrid y antes en el de la Comunidad de Andalucía y Murcia. Han marcado la agenda y cohesionado el ideario de conservadores, liberales, democristianos, franquistas, nacional católicos y falangistas. La última de la que tenemos noticias ha sido la de forzar a PP y C´s a aprobar una propuesta de ilegalizar a los partidos independentistas y nacionalistas. Ya se ve muy claro que Vox impone su discurso en las instituciones que gobierna la derecha. Imaginémonos lo que va a ocurrir ahora con 52 diputados. Es lo que hay y lo que ha generado la irresponsabilidad de Sánchez y la autosuficiencia inicial de UP.

Abascal y los suyos saben que los votantes de VOX están convencidos de que el franquismo mejoró las condiciones sociales de la gente y no asesinó a miles de españoles. Cuanto más insultemos a los votantes de VOX más seguros, cercanos y acogidos se sentirán entre ellos mismos. Mientras la izquierda dice “vamos a combatir el fascismo”, palabra vacía, los de VOX apelan a emociones profundas, tradiciones diarias y ancestrales, instintos territoriales y símbolos identitarios, y a que creen que les roba el inmigrante los puestos de trabajo y las listas de espera en los ambulatorios. Populismo de primera, de ese que da votos irracionales, pero votos.

En esta irrupción exitosa de la extrema derecha en España una gran parte de la responsabilidad está en la derecha española, del PP y de Cs, que no ha tenido inconveniente en recurrir a VOX para alcanzar el poder e incluso compartirlo con él, y así lo han legitimado y normalizado. Y la otra de esa izquierda atomizada, dividida en grupos, grupúsculos y subgrupúsculos, incapaz de ponerse de acuerdo, no ya ahora sino desde hace muchísimos años. Sí, gracias a ellos, a sus discrepancias, fragmentaciones, divisiones e irresponsabilidades, también perdimos la guerra civil.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SOBRE LAS ELECCIONES DEL DOMINGO.

Las elecciones de hoy

@ellibelaresc

Los políticos cuando unas encuestas les son favorables respiran que es un primor y confían plenamente en los resultados, y cuando estos les son desfavorables empiezan con la coletilla de siempre: eso son particularismos, no reflejan el sentimiento de la gente, lo que realmente da fe de la situación son las urnas, y no me los creo. Pues bien. Estos son los resultados de la macroencuesta del CIS de Tezanos para hoy. Veremos si acierta o no, porque también en este caso los comentarios estarán a la altura de lo esperado: ya lo decíamos nosotros, Tezanos es un fabulador, o la que interesa: Tezanos es un tipo serio.

La encuesta del CIS da las siguientes cifras. Veremos los aciertos.

La clara victoria de los socialistas en el sondeo, realizado antes de la sentencia del ‘procés’, les permitiría gobernar con el apoyo de Unidas Podemos o con Ciudadanos en los escenarios más favorables para Sánchez. El PSOE ganará con claridad las elecciones de mañana con un 32,2% de los votos y una horquilla de entre 133 y 150 escaños. En el escenario más favorable para Pedro Sánchez, los socialistas sumarían mayoría absoluta con Unidas Podemos. Pero el CIS de José Félix Tezanos deja abiertas otras opciones: también la sumaría con Ciudadanos. La gran coalición (la suma de los dos primeros partidos, PSOE y PP) tendría hasta 231 diputados, muy por encima de la mayoría absoluta (176).

El CIS otorga una diferencia entre los bloques de izquierda y derecha de hasta trece puntos, a pesar de que en el 28-A se registró prácticamente un empate. El sondeo le da al PSOE un resultado manifiestamente mejor que el de las últimas encuestas publicadas. Y empeora los números del PP: el partido de Pablo Casado, con un 18,1% en estimación de voto, subiría respecto a las generales de abril y obtendría entre 74 y 81 diputados, un fuerte ascenso respecto al 28-A pero por debajo de las encuestas que le sitúan en torno a los 100 escaños. Ciudadanos seguiría como tercera fuerza, por encima de Vox, con un 10,6% de los votos y entre 27 y 35 escaños. El partido de Albert Rivera sigue a la baja —en abril obtuvo 57 escaños—, aunque limita los daños respecto a lo que estiman las principales casas de análisis.

Unidas Podemos se movería en una horquilla de entre 37 y 45 escaños (frente a los 42 que obtuvo en las pasadas elecciones generales) y un 14,6% de los votos. Más País, la plataforma que lidera Íñigo Errejón junto a Compromís y Equo, obtendría entre tres y cuatro diputados, muy lejos de las expectativas generadas en las últimas semanas.  A diferencia del empuje que le dan otras encuestas, Vox bajaría respecto a las elecciones de abril y con un 7,9% de intención de voto se quedaría entre los 14 y 21 escaños (hace seis meses consiguió 24).

Por si os interesa el tema podremos comprobar otros resultados no tan favorables al PSOE con esta encuesta de Demoscopia SW para InfoLibre. Esas son las cifras, mañana, analizados los resultados de hoy en las urnas, comprobaremos su acierto o no.

                                                              Nota de desencanto: Cuando publico esta gacetilla apenas tengo una referencia fiable de los resultados electorales. Así y todo, mal, bastante mal, veo el panorama. Tal vez habrá que pedir la dimisión de todos los políticos, Congreso, Senado y Monarquía, ilegalizar los chiringuitos fascistas, arrinconar de una vez a la católica que, aunque sea solo a nivel de jerarquía, todavía está comandada por Rouco y es el germen de movimientos ultras, y empezar una II Transición. Esa segunda transición debería estar regida por los mismos principios moderadores que reconstruyeron Europa  tras la II Guerra Mundial, y que marcaron las pautas de nuestra primera transición. Que no son otros que los de la socialdemocracia. Y la preparación para ello debería estar coordinada por un gobierno progresista y abierto a todos los diálogos, a todos los análisis y a todas las mejoras de nuestra convivencia, de nuestra redistribución de la riqueza y de nuestra reordenación de la cohesión social y territorial. Sin miedos, sin coacciones y sin intentos involucionistas. Un gobierno socialdemócrata valiente y cargado de tacto, de prudencia y de finura negociadora.

En la gacetilla de mañana hablaremos de RESULTADOS ESPECTACULARES LOS DE VOX.

Hay que ir enfadados a votar

@ellibelaresc

El vídeo Ridículo histórico es de Marta Flich, que aparentemente en tono de sorna y con mucha ironía pone los puntos sobre las íes del panorama electoral. Gustará o no, pero las cosas que dice son claritas, y a buen entendedor…

Nota complementaria: Anda el obispero católico apostólico español bastante revolucionado ante los excelentes resultados que anuncian los sondeos para la ultraderecha en las elecciones de mañana. Por lo visto, el cardenal Rouco Varela está moviendo los hilos para que la Iglesia española vuelva a entrar en política. Como si se hubieran marchado alguna vez, que desde las novelas de Galdós hasta los chistes de Gila andan siempre metiéndose en todos los fregados y dando al César lo que es de Dios y a Dios lo que es del César. Hace unos días, sin pasar siquiera una página, al prior del Valle de los Caídos sólo le faltó recibir a los marmolistas con una escopeta.

Con Rouco hay que diferenciar muy bien entre la Iglesia, con mayúscula, la de las jerarquías, la pompa y el boato, y la iglesia con minúscula, la de andar por casa, el rebaño, la grey, los pobres de Cristo, esos que citan en las homilías y de los que únicamente se ocupan algunos curas de barrio. Rouco es más de Opus Dei, e incluso de Opus Night, que para eso se retiró a darse la vida padre en un ático de lujo en la calle Bailén: no iba a ponerse a evangelizar chinos o a repartir comida y ropa en la parroquia.

No les bastan las radios, televisiones y periódicos financiados con capital católico. El pasado mes de julio, los obispos completaron el rescate de la ruinosa 13TV con casi noventa millones de euros a través de la casilla del IRPF. Siempre previsores, por si a alguno de sus feligreses no le alcanzara el dinero para el recibo de la luz y todavía albergara dudas de a quién votar en los comicios del domingo, quieren hacerlo también a la antigua usanza, desde el púlpito. Resulta cuando menos llamativo que la opción política favorita de los obispos vaya en contra de todas las enseñanzas evangélicas y los fundamentos cristianos básicos: ayudar a los desfavorecidos, dar de comer al hambriento y de beber al sediento. Qué inmensa hipocresía utilizar a Cristo en nombre de un partido que criminaliza a los refugiados. ¿Qué eran el niño Jesús, su madre María y José sino refugiados en Egipto? David Torres.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LAS ELECCIONES DE HOY.

Lo que realmente importa

@ellibelaresc

No te pierdas esta reflexión de Almudena Grandes (Sin embargo) que firmo de principio a fin, porque “ni ustedes ni yo nos merecemos ver a Abascal y a Ortega Smith sentados en un Consejo de Ministros. Eso es lo que nos estamos jugando”.

Ya lo sé. Me van a decir que ustedes ya votaron en abril, que entonces ganaron las elecciones, que les han robado esa victoria y no tienen por qué votar otra vez. Lo sé. Me dirán que no se puede vivir en un país donde la impunidad es la norma, donde las responsabilidades no se asumen, donde nadie reconoce sus errores. Eso también lo sé. Y que por qué va a importarles a ustedes que gobierne la derecha si a la izquierda le trae sin cuidado, si se dedicaron a jugar al ajedrez en vez de tomarse el poder en serio, si dejaron pasar meses antes de sentarse a negociar y se divirtieron como locos publicando tuits para echarse las culpas mutuamente, cuando deberían haber pactado la investidura de inmediato para repartirse los cargos después, como hace la derecha con tanto éxito. Me dirán todo eso, y hasta que en una esquinita de su corazón alienta el deseo de ver a Casado presidente para que Sánchez e Iglesias paguen por lo que han hecho. Porque están ustedes hartos de votar con un cuchillo en la garganta, de perdonar lo imperdonable, de tragarse sus palabras. Esto último lo sé tan bien, que llevo dos meses prometiéndome a mí misma que nunca escribiría esta columna. Así que no discuto sus razones, al contrario. Sé que tienen toda la razón y, sin embargo, voy a pedirles que renuncien a ella. Que se arrastren una vez más hasta su colegio electoral, que metan dos papeletas en dos sobres y un sobre en cada urna. Porque ya no importa lo que se merecen los candidatos. Ahora, lo único que importa es lo que se merecen los españoles. Y ni ustedes ni yo nos merecemos ver a Abascal y a Ortega Smith sentados en un Consejo de Ministros. Eso es lo que nos estamos jugando, y por eso les pido que, sin esperanza, sin alegría, sin ilusión, voten ustedes el próximo domingo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de HAY QUE IR ENFADADOS A VOTAR.