¿Un presidente imputado?

@ellibelaresc

Se veía venir, y así ha ocurrido. El locuaz Pablo Casado le ha cortado la melena a la candidata Soraya. Estos dos populares han vivido unos días frenéticos, con declaraciones acordes a sus previsibles votantes, y pullas soterradas para su oponente. Lo propio de una campaña electoral. Casado se ha mostrado como un candidato casi sin pelos en la lengua. Ha criticado la gestión de Santamaría y ha lanzado más de una indirecta, ¿o directa? Pero hay un tema sobre el que no se ha pronunciado. Ha lanzado balones fuera cuando le han preguntado si dimitiría como presidente del PP en caso de ser imputado por su máster: “En este caso es como preguntar por algo que no va a ocurrir. Cuando pase el Congreso esto ya se olvidará”.

Eso es lo que tú te crees, majo, ¿crees que te vamos a dejar en paz? Estás muy equivocado. Como también comentábamos en una gacetilla anterior los partidos de izquierda parlamentaria, y si tuviera ética también Ciudadanos, no deberían dejarte en paz. Primero por ser el presidente de un partido que se dice “honesto” y que “no conoce la corrupción”, y segundo por haber tenido tan poca vergüenza de conseguir títulos universitarios que tanto cuesta y tantos sacrificios exigen, sobornando al personal. No, como decía Santamaría refiriéndose a Sánchez, a ti deberían aplicarte la misma receta del paracetamol: darte tanto la lata, denunciar tanto sus tergiversaciones, y demostrar que lo académico tuyo no es nada. Y que todo esto te dé tantos quebraderos de cabeza que no puedas evitar desplazarte a ningún lado si no es con una furgoneta de paracetamol.

En nuestras gacetillas de hace unos días augurábamos el triunfo de Casado. Lo ha conseguido. ¿Mejor candidato que Santamaría? No me meto. Solo os he puesto al principio de esta gacetilla los pesos pesados de su partido que lo avalan. Para ponerse a temblar, ¡qué tropa!

En la gacetilla de mañana hablaremos de ASÍ NO, SEÑOR PRESIDENTE.

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Ya tenemos nueva duquesa de Franco

@ellibelaresc

Carmen Martínez-Bordiú ya es duquesa de Franco. El exministro de Justicia Catalá firmó la orden de sucesión del polémico título mientras se desarrollaba el debate de la moción de censura y el Borbón la ratificó. De no haberlo hecho, había muchas probabilidades de que el trámite de la sucesión del polémico ducado no se hubiera llevado a cabo nunca.

Sé que es una frivolidad, pero por algo se empieza. Por eso confieso que, aunque muy remota, albergaba una diminuta esperanza de que Felipe VI impidiera la renovación del Ducado de Franco. También sabía que, caso de hacerlo, no tomaría esa decisión por convicción democrática sino por estética. Esa estética que él tanto cuida y que atormenta a su reina es la que me llevó a pensar que quizás, quizás, la nietísima del sangriento dictador podría no llegar a ser duquesa. Lo tenía muy fácil. Haber anulado el Ducado le habría valido el aplauso entusiasta de más de media España, la comprensión o al menos la indiferencia de la mayor parte del resto y el rechazo de una minoría muy minoritaria de ultraderechistas. Un coste despreciable para un acto lógico y justo que le habría reportado un importante rédito, a nivel de prestigio democrático, nacional e internacional.

Pero estos van a la suya. Culpables son los que los mantienen y nos los imponen. Ni el posible desprestigio de la institución pesó en la decisión real porque siguen rigiéndose con los mismos patrones que lo hacían sus antepasados. A Felipe y a Letizia lo que más les preocupa, primero, es salir elegantes en el Hola. Su España sigue siendo la de pueblo aborregado.  Y segundo: que la derecha de verdad y la ultraderecha sepan que la monarquía está con ellos. Lo vimos cuando se dirigió a la nación tras el referéndum catalán del 1 de octubre. Ya ahí el rey hizo su apuesta con la mano derecha, no por su lógica defensa del orden constitucional y por su repulsa hacia quienes estaban violando la ley, sino por obviar intencionadamente la palabra diálogo. Felipe VI ninguneó sin pestañear a una mayoría de españoles que pedían angustiosamente que fuera la palabra y no la fuerza la que ayudara a solucionar el conflicto abierto en Cataluña. El Borbón habló, conscientemente, solo para quienes cantaban el “¡a por ellos!” en las concentraciones ultras y en el interior de algunos furgones policiales.

Y desde esta posición se puede interpretar su decisión de renovar el Ducado de Franco porque solo él podía de un plumazo y sin cambiar ley alguna, tal y como hizo con los Duques de Palma, hacer desaparecer el ignominioso título nobiliario creado para honrar a la familia que tiranizó y saqueó España durante 40 años.  Felipe VI ha vuelto a elegir bando, como lo hizo su bisabuelo Alfonso XIII cuando toleró el golpe de Estado del general Primo de Rivera que acabó con la democracia; como ese mismo bisabuelo hizo, años después, al financiar y apoyar la sublevación militar franquista contra la República; como también hizo su abuelo, Juan, al ofrecerse voluntario para combatir, codo con codo, con falangistas, nazis alemanes y fascistas italianos para derrocar el régimen constitucional; como hizo su padre, Juan Carlos, al aceptar la designación a dedo del dictador y agradecérselo tras su muerte creando el Ducado para honrar su memoria y la de sus descendientes.

Con estas decisiones vemos cada día más claro el perfil interesado de quien, sin haber pasado por las urnas, ha sido designado jefe del Estado y ha elegido reinar para una parte de España. La otra España, o al menos buena parte de ella, ha tragado durante los últimos 40 años con el gasto tan absurdo que suponía sufragar los caros caprichos de una familia real, ha mirado para otro lado ante la dejación de funciones y los líos de faldas que protagonizaba el ahora rey emérito, no ha querido profundizar en las informaciones incompletas sobre comisiones y amistades poco edificantes… Pero, sobre todo, ha aceptado algo tan anacrónico e irracional como es la propia institución de la Corona. ¿Es concebible en pleno siglo XXI que el cargo más relevante de nuestra democracia no se elija democráticamente? ¿Es aceptable que la jefatura del Estado se herede como una vivienda, una finca o un cortijo?

La última de esta grande de España: Carmen Martínez Bordiú dice que se va a Portugal porque considera España insufrible. Pero los verdaderos motivos son otros: el país vecino se ha convertido en el paraíso fiscal para extranjeros ricos y famosos no residentes. Es una bicoca para los foráneos. Allí tributan solo por un “mísero” 20 % y no pagan impuestos de patrimonio, por donación ni tampoco de sucesiones.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿UN PRESIDENTE IMPUTADO?

Sobre el Borbón padre

@ellibelaresc

  1. En ambientes empresariales y periodísticos existe la convicción generalizada de que el hoy rey emérito se ha venido embolsando cantidades fabulosas por su participación en los negocios de Estado desde finales de los años 70. Empezando por los contratos para el suministro de petróleo árabe y terminando por el del Ave a La Meca, que según Corinna zu Sayn-Wittgenstein le reportó 80 millones de euros. Hace ya 20 años que la revista norteamericana Forbes evaluó la fortuna que el rey había obtenido por esa vía en 1.500 millones de dólares. Y es muy posible que esa cantidad siguiera creciendo. ¿Y su hijo no se entera? ¿Cristina tampoco, como hizo con su marido?
  2. Un rey emérito, una “amiga entrañable”, un comisario, un empresario, los servicios secretos, la filtración de unos audios, el papel de un periodismo nutrido desde las cloacas del Estado, el chantaje, la amenaza… Todo ello nos saca a la luz algo que conforme pasan los días y se nos apilan las noticias y declaraciones está plenamente probado y verificado, y es que los borbones se han dedicado a robar y expoliar todos aquellos territorios por los que han pasado. También demuestra la historia que entre esta infame familia se encuentran los parásitos más duros de pelar de entre toda la aristocracia y realeza europea. Tanto es así que en Francia no bastó con que separaran la cabeza del cuerpo de algunos de sus más prominentes miembros para exterminarlos, pues todavía costó casi un siglo quitárselos definitivamente de encima.
  3. El PSOE no contempla “a día de hoy” una investigación por las presuntas irregularidades fiscales de Juan Carlos I. Ya empezamos con los miedos y la puesta en marcha del ventilador electoral. Imposible de entender este miedo visceral en un partido que se dice republicano aunque, admitámoslo, también monárquico de corazón. Y con su segundo incumplimiento de promesa vuelve a sorprendernos: primero era que ¡ya! Franco se iba a la cuneta. Hay muchos impedimentos, dicen ahora, y tal vez no pueda ser en julio. Y tercera rajada: estando en la oposición todos los días daba caña a los del PP diciéndoles que en cuanto gobernara publicaría sin dilación la lista de los “listillos” a los que el PP arreglo sus cuentas con la amnistía fiscal. Ahora nos vienen con que no puede ser, que la ley lo impide y todas las majaderías que queráis añadir. ¿Será porque en estas listas hay material monárquico? ¿Y socialista? Seguro.
  4. Estoy bastante triste y malhumorado porque Juan Carlos I sufrió un ataque de ansiedad al conocerse las cintas de Corinna y precisó de atención médica, según ha revelado la periodista Pilar Eyre. El aforamiento del emérito no se adapta a los achaques de salud. Pobre, dicen los medios, está pasando por el que es, con total seguridad, el momento más duro de su vida. Pero así y todo se le ha vuelto a ver, disfrutando de la vida, por Sanxenxo y por León, degustando chuletones de buey.Eyre destaca lo mucho que le ha afectado al emérito el escándalo, a pesar de que tiene a su familia a su lado, y habla de que pronto habrá una imagen de reconciliación de Juan Carlos con la reina Sofía: “Y eso que sus hijos y toda la familia están a su lado, también la esposa humillada, que muy pronto va a mostrar su apoyo públicamente. En el momento de escribir estas líneas se está barajando en qué lugar se materializará esta reconciliación. Supongo que se descarta la puerta de un hospital, pues el recurso ya se utilizó cuando Sofía y Letizia se amigaron después de su pelea en la catedral de Palma. La Reina ha estado informada desde el principio de la relación –que se remonta al año 2004– de quién es Corinna”. Y Pilar Eyre continúa escribiendo: “Sus primas alemanas le alertaron del tipo de persona que era. Y me contaron que en una ocasión la princesa María Gabriela de Saboya –primera novia del emérito– se lo había encontrado en el aeropuerto de Ginebra y que cuando este iba a presentarle a “la princesa…”, María Gabriela le había cortado sin ningún disimulo: “Juanito, ¿por qué vas con esta mujer? Te arrepentirás. Tiene muy mala fama”. A lo que el Rey se encogió de hombros y respondió con sencillez: “Ela, entiéndeme, estoy in love”.
  1. Consecuencias de lo anterior: “Mucho me temo que Felipe VI será el último rey que tengamos. Y eso si es capaz de acabar su reinado sin sobresaltos”, explica un exministro socialista. “La justificación que tuvo la monarquía en 1975 fue el dedazo de Franco, pero después se vio como un activo porque en un país como España su figura transmitía la estabilidad que se necesitaba. Los españoles de hoy ya no lo ven así y, además, cada escándalo se acaba convirtiendo en una pregunta, siempre la misma: ¿para qué nos sirve el rey?”.

En la gacetilla de mañana hablaremos de YA TENEMOS NUEVA DUQUESA DE FRANCO.

El fin de la misa de La 2

@ellibelaresc

Uno creía que todo el montaje creado en torno a TVE, su parcialidad informativa y gubernamental PePera y sus viernes negros se iba a terminar con las propuestas del nuevo gobierno. Pero no ha sido así. El primer candidato ha sido rechazado por algunos partidos y el siguiente candidato está a expensas de las concesiones que el Gobierno haga a los llamados “independentistas” catalanes. Y ni así ha podido ser. Por un voto (¿negligencia, casual, interesado, provocado, involuntario o deliberado?), y a día de hoy, RTVE está descabezada y sin consejo de administración.

Uno pensaba que el auténtico quid de la cuestión estaba en lo dicho anteriormente. Pero no es así, al menos en un porcentaje global. Hay un temor grande (¡Vaya, ese es el problema!) a que la nueva TVE, controlada por Podemos, suprima la misa de los domingos como pidió en el Congreso. No debería haber ningún problema: el PP y los suyos la pusieron por Real Decreto y ahora, los que controlan la televisión pública la quitan, también, por Real Decreto. Así es la política, nos guste o no. Con una diferencia: en su momento la imposición de la derecha generó malestar y algo más, la que ahora espera al Gobierno va a ser mayúscula. Se van a remover cielos y tierra, muchas mujeres de iglesia, monjas sumisas y gente interesada en mantener el poder. Esa es la diferencia que la izquierda tendrá que aprender.

Unidos-Podemos ya presentó en marzo de 2017 una proposición no de ley para “la supresión de las emisiones de misas” en RTVE y así conseguir una televisión pública “neutral” desde el punto de vista religioso. Desde el partido creen que esta institución debe representar a toda la ciudadanía “sin favorecer a ninguna creencia, religión o ideología”. Entienden que España es una sociedad “plural” y, dada la “imposibilidad de dar cabida” a todas las religiones de la población, la eucaristía no debería retransmitirse en una cadena pública “para que ninguna persona pueda sentirse discriminada”.

Y ahora el debate. Tras conocer las intenciones de Podemos, los seguidores del programa “El día del Señor” -responsable de la emisión de la misa- se unieron para expresar su contrariedad, pues la misa de La 2 es un clásico en la historia de la televisión española. Y ya a estamos con lo de siempre: es un clásico y es una tradición, y es inadmisible que se deje de emitir porque “no hace daño a nadie”. ¿Seguro?

Estas derechas actúan así, por eso estoy convencido de que una posible cancelación de ‘El día del Señor’ provocará una nueva movilización en la derecha. La rancia y la otra. Pero se quiera o no la cuestión es la siguiente: ¿se debe pagar con los impuestos de todos los españoles un programa dedicado al culto de una religión?

La respuesta, evidentemente, es no. Los obispos tienen su propia cadena de televisión, también costeada con dinero público, que dediquen los programas que quieran a mantener su religión, a seguir embaucando a la gente, a idiotizar a sus seguidores, a divulgar tantas incoherencias, mitos y magias. No. Esa misa dominical, por muy provechosa que digan algunos que es para los mayores debe desaparecer de la parrilla de la televisión estatal que pagamos todos los españoles y a partir de ahora debe ser lo que no ha sido en manos del PP: imparcial, tolerante, plural y de todos los españoles.

Pero vista la votación de anteayer habrá que esperar. Al tiempo.

DETALLE FINAL: observad la genialidad de este tuit de Luis Piedrahita: “Si la vida del rey emérito sigue haciéndose pública, pronto será república”.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SOBRE EL BORBÓN PADRE.

La presidencia del PP

@ellibelaresc

En la gacetilla de ayer nos atrevíamos a dar un pronóstico sobre quién, en opinión de este Liberal, va a ser el próximo presidente del PP. Optábamos por Pablo Casado, y ello no por simpatía con el personaje, sino por evidencias o lecturas que hemos hecho de las esperpénticas y surrealistas primarias que ha organizado el PP con vistas a nombrar sucesor de Rajoy. El PP ha organizado unas primarias en las que ha participado un número muy bajo de afiliados y en las que apenas se ha hablado de los problemas que aquejan a los Populares. Y tras la ajustada victoria de Soraya Sáenz de Santamaría, a muchos no se les ha ocurrido nada mejor que lanzarse a forjar una alianza de compromisarios para poner a Pablo Casado al frente del partido. ¿Por qué no gusta Santamaría y parece que son muchos los que van contra ella? ¿Por ser la sucesora del régimen?

Los males del PP, en estos momentos, son muchos y graves. Los ciudadanos, a su ritmo, ya se han ido percatado de la situación y han actuado: entre las elecciones de 2011 y las de 2015, el PP ha perdido tres millones y medio de votos. Además, todas las encuestas coinciden en que la pérdida de voto del PP no se ha detenido, que la corrupción ha seguido pasando factura. La gente, principalmente sus votantes, ya saben que Mariano Rajoy ha dejado la política en circunstancias un poco extrañas, o no. Y si Rajoy ha abandonado la política es porque los partidos de oposición (con la salvedad habitual de Ciudadanos) aprobaron una moción de censura. Y si los partidos de oposición aprobaron una moción de censura fue porque la Audiencia Nacional dictó la primera sentencia de la Gürtel, en la que queda acreditado que el Partido Popular ha sido durante muchos años una fuerza política organizada en torno a la corrupción, el fraude fiscal, el amiguismo y el abuso de poder más en general.

Rajoy, tal vez asustado por la que le viene en los próximos meses, ha abandonado el barco, y esta marcha era una oportunidad de oro para que el PP reflexionara sobre las causas de su declive. Es decir, para que hablara de corrupción, de cómo la contabilidad en B, los sobresueldos, las donaciones opacas a cambio de contratos públicos, las mentiras sobre el número de afiliados, la parasitación de las instituciones y la manipulación de la televisión y la radio públicas han generado una desconfianza y una hostilidad máximas entre capas muy amplias de la sociedad española.

No ha sido así. Por un margen muy reducido la ganadora de las primarias en su primer acto ha sido Soraya, le sigue Casado y Cospedal pierde y se queda en la cuneta. La victoria de Santamaría se ve contrarrestada por Casado que busca los contactos de Cospedal para, vía compromisarios, hacerse con la presidencia en el congreso del próximo fin de semana. Este liberal ve ganador a Pablo, y aquí es donde el PP, sus cuadros y simpatizantes, se van a equivocar.

Lo decíamos en una gacetilla anterior: sin entrar a considerar su ideología próxima a un nacionalismo español primario, carca y reaccionario, llama realmente la atención que en su partido no se den cuenta de que elegir para presidente de la organización a alguien que falseó su currículum y que obtuvo mediante irregularidades manifiestas (“por la cara”) un máster en Derecho Autonómico de la  Universidad Rey Juan Carlos es no sólo impresentable, sino también muy dañino para los propios intereses del PP a medio plazo. ¿Qué cultura del esfuerzo académico podrá reivindicar el presidente de un partido que lo ha conseguido casi todo sin esfuerzo?

No sabemos aún si la investigación judicial en marcha imputará a Casado o no. Pero al margen de lo que decidan los jueces, es impresentable que alguien con la trayectoria de Casado pretenda asumir la principal responsabilidad de un partido que dice creer en los valores del liberalismo. El “liberalismo” en España sigue siendo “liberalismo de amiguetes”. Por eso a Casado le apoya lo más granado del liberalismo genuinamente español, es decir, José María Aznar, Esperanza Aguirre, Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez etc., etc., etc.

La derecha parece dispuesta a perseverar en el descrédito apoyando a un candidato que no cumple unas condiciones mínimas de ejemplaridad y coherencia. Si lo hace, no hará más que confirmar que el PP es un partido imposible de regenerar, dominado por prácticas que se toleraban en los tiempos de “La escopeta nacional”, pero que hoy resultan insoportables a la gran mayoría de la sociedad.

Y termino perplejo: ¿a santo de qué preocuparme tanto por lo que pueda ser o no la presidencia del PP?

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL FIN DE LA MISA EN LA 2.

Si gana, ¿qué hacer con Pablo Casado?

@ellibelaresc

El PP está inmerso en una especie de paripé de democracia interna para encontrar un sustituto de Mariano Rajoy y la impresión que están dando no es la que muchos del partido quisieran, empezando por los votantes, que también en este caso están dando mucho de qué hablar. La penúltima de las mentiras de este partido afirmaba que con más de 800.000 militantes era el partido más grande de España. Mentira. Apenas han votado 60.000 personas. Teniendo en cuenta que el PP tiene aproximadamente 24.000 cargos electos (alcaldes, diputados y concejales), la elección no puede considerarse resultado de una auténtica movilización de base. La argucia de exigir el pago de una cuota de 20 euros para votar ha servido para seguir ocultando el verdadero tamaño de la afiliación, para blanquear los impagos de las cuotas exigidas y para justificar de algún modo la raquítica participación.

¿Qué demuestra lo anterior? Que el PP sigue siendo básicamente un partido de cuadros, muy jerarquizado y con una fuerte homogeneidad interna, que hacen bien sus congresos y convenciones con despliegue de banderas, globos y luces, pero no casan tanto con los procesos participativos populares, que no les interesan.

Como ya sabemos, el resultado de la primera votación ha sido la defenestración de la inefable Cospedal, la victoria de Santamaría y la puesta en escena de un combativo Casado que esperarán resultados en una segunda vuelta, con el voto de los 3.184 compromisarios en el Congreso de los días 20 y 21 próximos.

Me cae fatal (Santamaría también, todo hay que decirlo) pero yo creo que Casado se hará con la presidencia del PP: un líder joven y relativamente nuevo, sí. Quizá no esté mal su elección en ese sentido. De hecho, es a Casado a quien más teme Albert Rivera, y sus motivos tendrá. Pero también es el líder más conservador. Casado ha sido marcado por la ultraconservadora organización Hazteoír como el más adecuado, por su posición contraria a la libre maternidad y por su defensa “de la unidad de España” y “de la familia”. Es del agrado de Aznar, de San Gil y de Esperanza Aguirre. Lo mejorcito del PP.

No voy a entrar a analizar la “ideología” de Casado, si tal término puede utilizarse para caracterizar sus comentarios carcas y reaccionarios o su nacionalismo español primario. Lo que llama realmente la atención es que en el partido no se den cuenta de que elegir para presidente de la organización a alguien que falseó su currículum y que obtuvo mediante irregularidades manifiestas (“por la cara”) un título del archifamoso máster en Derecho Autonómico de la Universidad Rey Juan Carlos es no sólo impresentable, sino también muy dañino para los propios intereses del PP a corto y medio plazo.

Por eso, una vez elegido presidente, estimo que a Pablo Casado se le supone un largo viacrucis por el estigma de sus títulos académicos. ¿Os acordáis de la pesadilla que el PP de Santamaría iba a ser para Sánchez después de lo ocurrido en la moción de censura, y que no habría suficiente paracetamol en el país para curarle los dolores que le iban a procurar al socialista? Pues ya sabéis, socialistas, podemitas y demás: Pablo Casado va a ser presidente del PP. Estupendo, porque tenéis la oportunidad de vuestra vida para aplicarle la receta del paracetamol. Ellos sí lo harían, y sin piedad porque son únicos, empezando por Hernando.

Desde el primer día de su reinado no hay que dejarlo ni un segundo tranquilo con las trampas que ha hecho con su expediente académico. Hay que acosarlo, acorralarlo, enrojecerlo hasta, supongo, que no pueda más y el paracetamol de media España sea insuficiente para calmarle sus males y corrupciones.

Tened en cuenta, PSOE y demás, que esa es la actitud que ellos tomarían si tuvieran carnaza que atacar en la oposición. Esa es la posición guerrera que hay que tomar. Sin desfallecer. Sin dejar resquicios. Todos los días, a todas horas. No dejarlo respirar y, al final, si no dimite que los suyos lo echen. Amén.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA PRESIDENCIA DEL PP.

 

Esta es la historia de un engaño

@ellibelaresc

Suele ocurrir que mientras un partido político está en el poder conflictos internos hay pocos, todo es coser y cantar y los liderazgos son inapelables. Este estado de gracia se pierde cuando el mismo partido pierde el poder y las sillas tienen que moverse. Empiezan a saltar las chispas que estaban latentes y el fuego, con los días, se hace imposible de apagar. El caso más reciente el de Cospedal, que no ha podido soportar la derrota de las primarias y también dejará la política, ¿o se irá a vivir a lo grande a Europa?.

La moción de censura echó a Rajoy a la cuneta, se lo merecía, y en muy pocos días se desencadenaron esos detalles que ocultaba el poder y que tanto daño está haciendo ya al Partido Popular. Porque lo que está ocurriendo en el PP supera cualquier otra cosa. El dato más impresionante y revelador de lo que ha sido y es ese partido desde hace ya bastante tiempo es el que casi el 90 % de los que se decía que estaban inscritos al mismo no lo estaban. Que durante años secretario general tras secretario general han falseado esas cifras a lo bestia, ocultando que el PP no era un partido de masas sino un modesto partido de cuadros. Una duda: ¿no inflarían el censo de afiliados para blanquear dinero?

Ese falseamiento de los datos de inscritos es un engaño extraordinario, una mentira sin precedentes que ha salido a la luz porque Mariano Rajoy no solo se negó a convocar elecciones cuando ya estaba claro que iba a perder la moción de censura, sino que además anunció que él se quitaba de en medio, que no iba a pilotar transición alguna, en un gesto que da la talla de su mediocridad política y moral y confirma que alguien como él nunca tenía que haber sido el líder de nada.

Ante la cobardía de Rajoy, que hasta el día de la moción se suponía que lo controlaba todo, el partido no ha tenido más remedio que ir desesperadamente a unas elecciones primarias. Y para eso ha tenido que contar el número de carnets y reconocer la gran mentira de los ochocientos y pico mil militantes. En una situación normal, todos los que han venido participando de ese gran engaño, empezando por los tres candidatos –Saénz de Santamaría, Cospedal y Casado–, deberían dimitir automáticamente. No lo han hecho y uno de ellos (Cospedal ya no cuenta) será el futuro presidente.

El PP es un partido acabado que empezó a escribir su epitafio el día que José María Aznar, en una más de sus ensoñaciones, decidió que él seguiría mandando sobre todo, pero sin implicarse en las tareas de Gobierno. Como Franco. Y nombró a Rajoy candidato a la presidencia del Gobierno, seguramente porque pensaba que un tipo como él era quien mejor se iba a plegar disciplinadamente a su diseño imperial. Pero la cosa salió mal por culpa de la inepcia de Aznar a la hora de hacer frente al drama de los atentados de Atocha. Y Rajoy se quedó de jefe, cuando él nunca había pensado que iba a serlo. Y tras perder por segunda vez las elecciones, una parte significativa del partido, con la inefable Esperanza Aguirre a la cabeza, decidió quitarlo de en medio. Pero Rajoy se resistió. Y no tuvo reparo en rehacer el partido con el único fin de que en él no mandara nadie que amenazara su cargo. Produciendo lesiones internas incurables, aupando a alguno de los más corruptos y buscando financiación ilegal debajo de las piedras, o encargando que se buscara. Porque necesitaba mucho dinero para gastárselo en publicidad o en comprar voluntades, sobre todo en los medios de comunicación.

Y ese plan lo ha mantenido en el poder hasta ahora mismo. Con un añadido no precisamente desdeñable. El de optar por el radicalismo derechista y nacionalista toda la gestión de su gobierno. No tanto porque fuera esa su opción ideológica, que también, sino sobre todo porque eso era lo que más le convenía para evitar salidas por la derecha desde dentro del partido y contra él.

Mientras tanto, el conjunto del cuadro político español había sufrido cambios formidables. Habían surgido dos nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos, que en 2015 cambiaron sustancialmente el panorama electoral. El PP perdió el 40% de sus votos, en las generales y en las municipales y autonómicas, y mucho poder institucional. Eso debió golpear extraordinariamente a la solidez interna del partido, pero Rajoy no movió un dedo para hacerles frente. Lo dejó para más adelante, y de ahí también vienen los actuales lodos.

Rajoy apostó entonces a mantenerse en el poder al precio que fuera, y tuvo la suerte de que sus rivales políticos no se pusieran de acuerdo para echarle. Y siguió mandando, de la manera que lo ha hecho. Contribuyendo sustancialmente a que la crisis catalana se convirtiera en un drama de Estado, y cuando este estalló se mostró incapaz de ofrecer salida alguna –salvo el 155, la entrega de la crisis a la justicia y la convocatoria de las elecciones del 21 de diciembre de 2017– que valiera para algo. El final catastrófico era cuestión de tiempo. No cabe hacer pronósticos sobre cómo va a acabar la historia, solo sospechar que va a hacerlo mal. Que en España se va a abrir un agujero a la derecha, que la ultraderecha y Ciudadanos van a tratar de colmar. Veremos qué pasa.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SI GANA, ¿QUÉ HACER CON PABLO CASADO?

Obama visita el Guernica

@ellibelaresc

El pasado 8 de julio el Borbón acompañó al expresidente Barack Obama a una visita privada al Museo Reina Sofía, en Madrid, y en la pinacoteca se detuvieron especialmente ante el Guernica de Pablo Picasso, así como ante una selección de las obras de Salvador Dalí.

Como se aprecia en la foto los dos protagonistas están frente al Guernica y el Borbón parece estar explicando a Obama la historia del mítico cuadro de Picasso. ¿De verdad hablaban de arte? Podría ser, “el preparao” esta listo para eso y mucho más. Pero mucho me temo que la conversación fue mucho más frívola: “Y mira, esto lo pintó un comunista por el bombardeo de los alemanes sobre el pueblo español para ayudar a Franco, un tío majo. Acabo de firmar el ducado para su nieta. Estos que aparecen aterrorizados y asesinados lo fueron por los bombardeos de los que con el paso de los años colocaron a mi padre de rey de España…Y gracias a matanzas como Guernica, España sigue teniendo monarquía, y nosotros seguimos mantenidos por el pueblo, a pesar de recortes en educación, sanidad, derechos laborales… ¿Pero no trabajáis?, le espeta Obama, menos que los Reyes Magos, responde Felipe.

Pero no te ilusiones demasiado con este Guernica, Obama, porque el real, el auténtico, está en el Palacio Real. Vamos a verlo.

Como sabes el de la foto es mi padre y la señora rubia su amiga más especial. Tal vez no sepas que por ciertas malas conductas propias de los de mi dinastía puede que sea considerado, oficialmente, un delincuente, aunque espero que no, que alguna ley de inviolabilidad retroactiva nos inventarán los políticos afines. La monarquía es sagrada. Obama, tengo que reconocer que todo esto me abruma cantidad, temo que me juzguen por mi catadura moral y estoy pensando en tirar la toalla, que en mi caso se llama abdicar… ¿Tan grave es lo que ha hecho tu padre? ¿Qué ha hecho? En los postres te lo cuento, Obama.

Y ahora en serio: Felipe debería “querer” saber que Mariano Rajoy ha perdido el Gobierno a manos del PSOE por mucho menos y nada más y nada menos que en nuestra corroída España. Y este último partido, para más señas, se proclama republicano. Cuando un Estado legisla de forma injusta y consciente para proteger los delitos de sus líderes debe ser revertido y todos los responsables juzgados por el bien de la justicia. España no dejará de ser una democracia fallida hasta que abdique Felipe VI, se juzgue la Monarquía y se someta a referéndum su continuidad.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ESTA ES LA HISTORIA DE UN ENGAÑO.

Juan Carlos I, el último escándalo

@ellibelaresc

La verdad sea dicha: no sé qué tiene que ocurrir en este país para que mucha gente se dé cuenta del percal que es la monarquía y de una vez nos decidamos a mandarlos “a todos” a Suiza, y a alguien, a la cárcel. Por menos se le meten a más de un insensato años de talego.

La última que hemos conocido estos días del Borbón emérito es para llenarse de rabia infinita. Juan Carlos se ha llenado a espuertas los bolsillos aprovechándose del cargo y eludiendo impuestos, como cualquier delincuente de los que ahora se están juzgando en los tribunales. Lo suyo es muy grave porque intuyo que sus desafueros podrían traer cola si en este país las leyes no cubrieran las espaldas a más de uno. ¿Cristina de Borbón no se enteraba de que en su casa entraba mucho dinero de origen desconocido? ¿Ni Ana Mato sabía que el Jaguar era un coche de superlujo que estaba en su garaje como si nada? ¿Los padres del padre del actual rey estaban en el exilio sin un duro, de repente llegan a España y el padre del emérito se saca de la manga un fortunón, luego el emérito sigue acumulando millones…¿nadie de la casa preguntó por el origen de ese dinero? De ser cierto todo lo que está saliendo a la luz, ¿alguien cree que Felipe VI no se benefició de algún modo de cierto dinero sucio? Cabe presumir que el hijo del emérito y actual monarca, Felipe VI, habiendo crecido y vivido toda su existencia al calor de su padre, alguna cosa debería saber acerca de todo lo que declara la princesa. La sombra de la duda, al menos, se cierne sobre el actual monarca que, como mínimo, debería poner su cargo a disposición de la ciudadanía, dado que el PSOE, presumiblemente, no lo hará. ¿En qué consiste eso de partícipe a título lucrativo? No entiendo cómo tanta gente, visto lo que estamos viendo, todavía tiene el valor de apoyar una institución caduca, medieval y anacrónica que nos cuesta un fortunón a todos los españoles.

Las últimas barrabasadas de las que hemos tenido noticia estos días sobre el llamado rey emérito son para ponerse a temblar de rabia. El comisario Villarejo da vía verde a unas cintas en las se escucha que el emérito usó a la autoproclamada princesa Corinna como testaferro para ocultar patrimonio y propiedades en el extranjero, y asegura que el emérito disponía de cuentas en Suiza a nombre de otra persona, su primo segundo Álvaro de Orleans-Borbón, residente en Mónaco, donde no es necesario hacer una declaración pública del patrimonio. Señala también que el rey emérito empleó los servicios de un experto en la creación de ‘offshores’, el abogado Dante Canonica. Corrupción, blanqueo y falsedad documental: tres impresionantes delitos presuntamente cometidos por el anterior jefe del Estado. ¿Se podrá juzgar a Juan Carlos por estos desmanes?  Según fuentes jurídicas el juicio puede llevarse a cabo siempre que se centre en hechos posteriores a su abdicación. La protección insólita que la Constitución da al rey frente a investigaciones solo le ampara durante el tiempo de su mandato, entre el 22 de noviembre de 1975 y el 19 de junio de 2014. El artículo 56.3 de la Constitución española apunta así: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. No obstante, este precepto dejó de ser aplicable tras la cesión del trono a su hijo. Por todo lo anterior no puede ser imputado. Por lo que sucedió desde el 19 de junio de 2014, sí. ¿Entonces? ¿Tendremos ese placer? En caso afirmativo sería el Supremo el que asumiría un hipotético procedimiento judicial sobre el contenido de las grabaciones del comisario Villarejo. Su competencia arrastraría al resto de afectados, es decir, la propia Corinna, Álvaro de Orleans y el abogado Canonica. Las escuchas se encuentran ya bajo la lupa de la Audiencia Nacional. Recordemos, para refrescar la memoria, que el Supremo ya ha investigado al Borbón. En agosto de 2014, el alto tribunal recibió una demanda de paternidad presentada por la ciudadana belga Ingrid Jeanne Sartiau, que fue admitida a trámite. Acabó archivada porque no se acompañaba de pruebas suficientes para valorar los hechos. Normal, ¿no?

A la actual ministra de justicia, Dolores Delgado, se le ha preguntado por el caso. Sus declaraciones son esclarecedoras y dan opción al optimismo: el rey Juan Carlos “tiene aforamiento, pero no inviolabilidad”. Eso sí, la ministra escabulle el bulto cuando no entra a valorar si el monarca debería de ser enjuiciado.

No, no deberíamos dejar pasar un solo día más respaldando esta institución monárquica que nada aporta a la convivencia. Y para más inri cuando sabemos, lo intuíamos ya hace tiempo, que la corrupción ha terminado siendo sistémica en esta institución. Pasarán muchas más cosas, esto es solo el comienzo. Y lo lamentable del escándalo es que a muy pocos sorprende. Uno tiene la sensación de que es uno de esos secretos a voces que, cuando al fin se hace público, apenas provoca estupor.

Y termino: ¿Qué pinta en todo esto el actual rey Felipe VI? Dado que su cargo no goza del respeto ni la legitimización de una base social enorme, cada vez que la Casa Real a la que representa se ve salpicada por la corrupción, el Borbón opta por agazaparse en su madriguera.

En la gacetilla de mañana hablaremos de OBAMA VISITA EL GUERNICA.

No lo vamos a olvidar

@ellibelaresc

Cierto que hemos perdido de vista el gobierno del PP, pero el hecho no debe invitar a olvidar qué han supuesto sus políticas en los últimos años para los españoles. La lista es interminable: han saqueado este país durante décadas. Han utilizado el aparato del Estado para intentar ocultar sus actividades delictivas y para perseguir a sus rivales políticos. Han convertido España en un lodazal de corrupción que hoy lo sigue impregnando todo: desde el empresariado al periodismo, pasando por la Justicia o las fuerzas de orden público. Han vaciado la hucha de las pensiones, han precarizado el empleo, han amnistiado a sus delincuentes fiscales, han prostituido Radiotelevisión Española, han asaltado algunas universidades públicas para convertirlas en su cortijo y hasta nos han puesto una mordaza en la boca. Han robado, recortado, censurado, mentido y manipulado por encima de sus posibilidades. El Partido Popular lleva al menos 30 años actuando fuera de la legalidad, Y no, no lo vamos a olvidar.

El PP ya no tiene el poder para ir manipulando y escabullendo el bulto, pero sí la sombra acusadora de la Gürtel que va a seguir poniéndolos en su sitio y descubriéndonos la actividad criminal que en los últimos años ha desplegado este partido. El caso Gürtel es un colosal iceberg del que hoy seguimos viendo tan solo una pequeña punta, que poco a poco irá despuntando y situando a este partido, tal vez, en un estado insostenible que le obligue a una refundación.

Gustará o no el resultado de la moción de censura que desalojó al partido de la caja B de la Moncloa, pero sin apenas tiempo para poder evaluar al nuevo gobierno, y pese a la oposición descerebrada del PP que ahora acusa lo mismo que antes defendía, España parece otra. Ahora se dimite en doce horas, se apuesta por dialogar con Cataluña, se planta cara a los neofascistas italianos, se habla de acabar con las concertinas, de retirar medallas a torturadores franquistas, de sacar al dictador de Cuelgamuros, de invertir en ciencia y de la importancia global de la cultura, entre otras necesidades, que podrían ser la bandera, el himno y la Jefatura del Estado. Sería todo muy hermoso.

Conste que no se trata de idealizar a un Gobierno que acaba de empezar a andar, pero sí es el momento de poner en valor el salto democrático que ha dado este país gracias a todos los partidos que ayudaron a desplegar el paraguas. Quienes nos mandan lo harán mal o bien, serán buenos gestores o no, pero ya no se preocupan de destruir discos duros, de cesar a fiscales independientes, de trasladar a policías incómodos, ni de maniobrar para crear tribunales que sean benévolos con sus corruptos.

Este PP no tiene cura, y el aire que respira siendo oposición es irrespirable. Escuchar a Maíllo o a Rafael Hernando criticar que Màxim Huerta tardara “todo el día” en dimitir resulta sonrojante, viniendo como viene de quienes defendieron durante semanas, meses o años que personajes como Aguirre, Cifuentes, Mato, Camps, González, Granados o Soria continuaran en sus puestos. Leer que el PP pide ya la dimisión del presidente del Gobierno y que no descarta presentar una moción de censura, parece una especie de broma pesada. Que exijan a Pedro Sánchez el traspaso de la AP-9 que Rajoy vetó hasta tres veces en apenas año y medio, suena a carcajada. Que pidan a Sánchez que el Debate sobre el estado de la Nación se celebre cuando antes, cuando ellos se han negado a su celebración desde 2015, suena a recochineo. ¿No es una vergüenza que traten de ilegítimo al gobierno salido de la moción de censura?

Este PP está desahuciado, y personalmente ni espero ni me importa su recuperación. La pregunta política que se me plantea es si saldrá regenerado del congreso que celebrará en julio para elegir jefe. Si, como se presume, salen divididos ya sabemos cuál va a ser el día a día político de este partido: crear crispación, en la que son especialistas. Observad un detalle, ya sea a nivel nacional, autonómico o municipal: cuando pierden el poder siempre buscan un chivo expiatorio, pero cuando no lo encuentran optan por la tangana y el juego sucio. No les importó utilizar contra Zapatero a las víctimas de ETA o responsabilizarle de los atentados del 11M. No les tembló el pulso en usar tuits caducados, informes policiales fabricados y hasta a los Reyes Magos contra los gobiernos del cambio. Ahora mucho me temo que a falta de ETA, sus armas serán las de promover aún más el enfrentamiento territorial, azuzar la guerra lingüística allí donde mande la izquierda y, sobre todo, competir con la derecha extrema en un duro discurso contra la inmigración.  Ojalá me equivoque en los pronósticos.

MAS COSAS SOBRE EL BORBÓN. Corinna: Juan Carlos pidió comisión por el AVE a La Meca y recibió dinero saudí. “El Rey me escribió por e-mail que Villar Mir estuvo en su despacho y le dijo: ‘Voy a ver si Zanganeh te paga la mitad de su comisión'” / “Le dije: ‘¿Estás loco? ¿Vas a coger dinero de los iraníes? A ti te paga el Gobierno por representar a la industria española'” / “En 2012 vi una gran cantidad de dinero en el banco y le dije ‘¿De dónde viene?’, y él dijo ‘De Arabia Saudí'”.

En la gacetilla de mañana hablaremos de JUAN CARLOS I, EL ÚLTIMO ESCÁNDALO.