Quiero saber qué es la trama

@ellibelaresc

¿Quiere usted saber qué es la trama? Lea el libro de Rubén Juste “Ibex 35. Una historia herética del poder en España”. Pero si 300 páginas le parecen mucho, le propongo que lea estas breves 700 palabras.

Así empieza el artículo que Pablo Iglesias titula ¿Trama? ¿Qué trama?  y que publica en El Diario. El liberal escandalizado ha optado esta vez por ofreceros el siguiente  vídeo clarificador que sintetiza perfectamente la columna de prensa.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL GUANTÁNAMO SUIZO.

 

Más sobre el velo islámico

@ellibelaresc

Estoy muy de acuerdo con este artículo de Arturo Pérez-Reverte, Maestras con hiyab y otros disparates:

De aquí a un par de años –si es que no ha ocurrido ya– saldrá de las facultades españolas una promoción de jóvenes graduadas en Educación Infantil y Primaria, entre las que algunas llevarán –lo usan ahora, como estudiantes– el pañuelo musulmán llamado hiyab: esa prenda que, según los preceptos del Islam ortodoxo, oculta el cabello de la mujer a fin de preservar su recato, impidiendo que una exhibición excesiva de encantos físicos despierte la lujuria de los hombres.

Ese próximo acontecimiento socioeducativo, tan ejemplarmente multicultural, significa que en poco tiempo esas profesoras con la cabeza cubierta estarán dando clase a niños pequeños de ambos sexos. También a niños no musulmanes, y eso en colegios públicos, pagados por ustedes y yo. O sea, que esas profesoras estarán mostrándose ante sus alumnos, con deliberada naturalidad, llevando en la cabeza un símbolo inequívoco de sumisión y de opresión del hombre sobre la mujer –y no me digan que es un acto de libertad, porque me parto–. Un símbolo religioso, ojo al dato, en esas aulas de las que, por fortuna y no con facilidad, quedaron desterrados hace tiempo los crucifijos. Por ejemplo.

Pero hay algo más grave. Más intolerable que los símbolos. En sus colegios –y a ver quién les niega a esas profesoras el derecho a tener trabajo y a enseñar– serán ellas, con su pañuelo y cuanto el pañuelo significa en ideas sociales y religiosas, las que atenderán las dudas y preguntas de sus alumnos de Infantil y Primaria. Ellas tratarán con esos niños asuntos de tanta trascendencia como moral social, identidad sexual, sexualidad, relaciones entre hombres y mujeres y otros asuntos de importancia; incluida, claro, la visión que esos jovencitos tendrán sobre los valores de la cultura occidental, desde los filósofos griegos, la democracia, el Humanismo, la Ilustración y los derechos y libertades del Hombre –que el Islam ignora con triste frecuencia–, hasta las más avanzadas ideas del presente.

Lo de las profesoras con velo no es una anécdota banal, como pueden sostener algunos demagogos cortos de luces y de libros. Como tampoco lo es que, hace unas semanas, una juez –mujer, para estupefacción mía– diera la razón a una musulmana que denunció a su empresa, una compañía aérea, por impedirle llevar el pañuelo islámico en un lugar de atención al público. Según la sentencia, que además contradice la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, obligar en España a una empleada a acatar las normas de una empresa donde hombres y mujeres van uniformados y sin símbolos religiosos ni políticos externos, vulnera la libertad individual y religiosa. Lo que significa, a mi entender –aunque de jurisprudencia sé poco–, que una azafata católica integrista, por ejemplo, acogiéndose a esa sentencia, podría llevar, si sus ideas religiosas se lo aconsejan, un crucifijo de palmo y medio encima del uniforme, dando así público testimonio de su fe. O, yéndonos sin mucho esfuerzo al disparate, que la integrante de una secta religiosa de rito noruego lapón, por ejemplo, pueda ejercer su libertad religiosa poniéndose unos cuernos de reno de peluche en la cabeza, por Navidad, para hacer chequeo de equipajes o para atender a los pasajeros en pleno vuelo.

Y es que no se trata de Islam o no Islam. Tolerar tales usos es dar un paso atrás; desandar los muchos que dimos en la larga conquista de derechos y libertades, de rotura de las cadenas que durante siglos oprimieron al ser humano en nombre de Dios. Es contradecir un progreso y una modernidad fundamentales, a los que ahora renunciamos en nombre de los complejos, el buenismo, la cobardía o la estupidez. Como esos estólidos fantoches que, cada aniversario de la toma de Granada, afirman que España sería mejor de haberse mantenido musulmana.

Y mientras tanto, oh prodigio, las feministas más ultrarradicales, tan propensas a chorradas, callan en todo esto como meretrices –viejo dicho popular, no cosa mía– o como tumbas, que suena menos machista. Están demasiado ocupadas en cosas indispensables, como afirmar que las abejas y las gallinas también son hembras explotadas, que a Quevedo hay que borrarlo de las aulas por misógino, o que las canciones de Sabina son machistas y este debe corregirse si quiere que lo sigan considerando de izquierdas.

Y aquí seguimos, oigan. Tirando por la borda siglos de lucha. Admitiendo por la puerta de atrás lo que echamos a patadas, con sangre, inteligencia y sacrificio, por la puerta principal. Suicidándonos como idiotas.

En la gacetilla de mañana hablaremos de QUIERO SABER QUÉ ES LA TRAMA.

A propósito del velo islámico

@ellibelaresc

Hace ya muchos años que el uso del velo islámico (burka, niqab, chador, al-amira, hiyab, shayla) en Europa está dando mucho que hablar, y que discutir en los Parlamentos, sobre si se prohíbe o no su uso público, sobre todo el burka y el niqab por cuestiones de seguridad. Pregunto yo: ¿también a nuestras monjas? Van vestidas de pies a cabeza. ¿Una monja no nos supone una amenaza? ¿Por qué sí nos sentimos amenazados cuando lo que cubre la cabeza es un velo islámico?

Hace pocos días la justicia europea ha avalado la prohibición del uso del velo islámico en las empresas que veten justificadamente el uso de signos visibles de convicciones políticas, filosóficas o religiosas para ofrecer una imagen neutra ante sus clientes.

Las reacciones no se han hecho esperar: ´El velo solo afecta a la persona que lo lleva´. Quien habla es Míriam Hatibi, musulmana e hija de padres marroquíes. Hace tan solo dos años que la joven decidió llevar el velo, en la modalidad conocida como hiyab -el pañuelo que deja al descubierto el óvalo de la cara y no impide la comunicación-. ´Llevaba tiempo pensando en ponérmelo y lo hice al terminar mis estudios universitarios´. La joven reconoce que ha tenido suerte. Terminada la carrera pronto consiguió un empleo como analista de datos en la consultora Sibilare, en la que no se siente discriminada por llevar el pañuelo. Sin embargo, Míriam conoce muchos casos de jóvenes que, a pesar de su preparación, han encontrado las puertas de las empresas cerradas por llevar el velo islámico.

Puede que desde la opinión de muchos la obligación de quitarse el velo sea  una discriminación, sobre todo si se trata  del hiyab o la shayla que hasta parecen elegantes.  ¿Y si en lugar de un velo las empleadas llevaran crucifijos? ¿Habría sido este un motivo para despedir a alguien en algún país europeo? ¿Hay conflicto entre la neutralidad en los espacios públicos y la libertad religiosa de cada uno? ¿Qué significa neutralidad? Yo entendería la prohibición, del velo y de los hábitos, porque subliminalmente estos símbolos mandan mensajes religiosos que afectan a la libertad de conciencia en lo público. Inclúyanse en esta categoría los crucifijos en las escuelas  o las medallas a vírgenes. ¿Dónde poner el límite? ¿Cómo discernir si las motivaciones que llevan a una persona a utilizar un determinado símbolo son religiosas, políticas, filosóficas, identitarias o de otro tipo? ¿Es el velo, sí, un símbolo identitario pero también un signo absoluto de dominación? Muchas mujeres islámicas piensan que no, que llevarlo les hace feliz en la religión que practican. ¿Seguro?

Independientemente de todas las opiniones anteriores, de si la sociedad europea es o no islamófoba, una pregunta me gustaría que algún musulmán me contestara. La planteo: ni estoy a favor ni en contra del velo tanto de las musulmanas como de las monjas, aunque personalmente prefiero que las mujeres no lo lleven. Estas mujeres musulmanas reivindican en España, Francia, Italia o Alemania que quieren llevarlo por fe y por libertad personal. Todo ello cuando en esta Europa hay unos hábitos, unas costumbres, una cultura  y una forma de pensar que no se adecúa a esas posturas. La pregunta es:  tú, musulmana, en Europa, por las libertades de que disfrutamos, puedes vestir como quieras y cubrirte la cabeza como quieras, salvo que lo contrario pueda inducir a sospechas terroristas, ¿ y yo, mujer europea, cristiana o no, en Irán, Irak, Afganistán, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes… podría ejercer también mi libertad política y religiosa y no ponerme velo? ¿Si allí me obligan por decencia, por respeto a la religión y por la tradición a ponerme velo qué pasaría si aquí te lo hicieran quitar por lo mismo?

En la gacetilla de mañana hablaremos de MÁS SOBRE EL VELO ISLÁMICO.

Más de lo mismo, pero breve

@ellibelaresc

Últimamente estamos viendo en los tribunales españoles una interpretación reaccionaria de la ley. Se puede ser durísimo con un muchacho activista, pero la blandura se adueña de las sentencias, las libertades condicionales y las fianzas cuando se trata de juzgar al cuñado de un rey o al entramado económico del PP.

En días pasados hemos pedido la criminalización de un autobús propiedad del integrismo católico que expresa sus ideas sobre la sexualidad y la educación de los niños y las niñas. Tenemos derecho a exigir al Gobierno que deje de prestar ayudas públicas a fundaciones de carácter cavernícola, pero no podemos convertir en delito la expresión pública de un credo religioso. Si amparar los derechos de las minorías es un signo de interpretación progresista de la ley, convertir en delito la libertad de opinión puede empujarnos a un vértigo contrario. Conviene delimitar muy bien lo que es la libertad de expresión, el atentado contra la inocencia infantil o la incitación al odio y la violencia… A ver si vamos a acabar todos en la cárcel.

Por otra parte ¿no tienen derecho los católicos a difundir su idea del sexo como les dé la gana? Yo creo que sí, por mucho que en ambos casos lo que expresen sea, a mi juicio, una posición socialmente miope y moralmente excluyente. ¿Que se equivocan? Están en su derecho; ¿que me molestan?, por supuesto, pero tampoco espero que todo el mundo piense como yo y acepte mis principios.

Cierto que en el mundo contemporáneo sobran las injusticias que atentan contra los valores religiosos y la convivencia colectiva; sin embargo, no provocan estos raptos de indignación y jamás se ven autobuses promocionales que denuncien la pobreza extrema, el asesinato de mujeres, la denegación de ayuda a los refugiados, la implantación de fronteras excluyentes, el sadismo de las guerras teledirigidas, el bloqueo a las investigaciones sobre pederastia y la corrupción de las élites que detentan el poder en partidos políticos supuestamente afines a los valores cristianos.

En la gacetilla de mañana hablaremos de A PROPÓSITO DEL VELO ISLÁMICO.

No a las misas televisadas

@ellibelaresc

Escribo esta gacetilla con el recuerdo de una cita de Baltasar Gracián: ´triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidie´. Y la cita la traigo a colación por el tirón innegable que Podemos tiene en cualquier manifestación en la que se pronuncie (aunque tengo que reconocer que son muy tibios -¿táctica electoral?- cuando se les pregunta que se definan sobre República-Monarquía. Dicen que eso no es prioritario. Pues se equivocan).

Ha bastado que los de Iglesias pidieran que RTVE suprimiese de la parrilla de La 2 la emisión de las misas de los domingos para que la audiencia se haya triplicado hasta alcanzar el 19% de cuota de pantalla (un millón de televisores). De seguir así las cosas no sería extraño que las cadenas privadas contraprogramaran rápidamente con misas patrocinadas por Heineken y con pausas publicitarias entre la homilía y la comunión.

Dice Iglesias, y no le falta razón, que ´cada vez que un obispo habla en este país es para decir que la ideología de género es un peligro, que el matrimonio entre dos hombres o mujeres no es matrimonio, que no se debe usar el preservativo o que el sexo es un tema tabú. Eso que lo digan en 13TV o en la COPE, en las televisiones públicas necesitamos otra cosa´. Y añade que no solo  deben desaparecer las misas de la televisión pública sino que el Estado tendrá que  reclamar que la Iglesia devuelva a los españoles los bienes inmatriculados, como por ejemplo la Mezquita de Córdoba. Totalmente de acuerdo. Montero tampoco se queda corta: ´En las misas que se retransmiten por la cadena pública hemos podido ver cómo la jerarquía católica de nuestro país incitaba al odio a las personas homosexuales (Reig Plà los condena al infierno) o hablaba del derecho al aborto como algo abominable´.

Estas declaraciones no han gustado a la caverna episcopal y a los periodistas que chupan de su bote, como es el caso de Carlos Herrera en la COPE de los obispos. Estómago agradecido que se lo crea o no arremete furibundo contra los podemitas porque intuye certeramente que así lo quieren sus jefes: ´A estos la misa les importa un carajo […] No habéis visto la misa en vuestra puñetera vida, y no incita al odio, al contrario. Estos se mueven por el odio a lo que no creen y solo se mueven al resorte del ‘arderéis en el 36’. Imagínense ustedes toda esta chusma en el poder. Estos, que, además, cobran por un programa de televisión del régimen iraní, que lapida adúlteras y que cuelga a homosexuales y de esto todos esos niñatos no dicen nada. Dicen que den la misa en 13 tv, pero la prohibirían igual´. Cierto, Herrera, cada día estoy más convencido: eres el paradigma del periodismo basura.

Un matiz. Ya de monaguillos se nos decía por parte del cura que la misa radiada no valía, y más tarde, cuando llegó la televisión y el régimen la impuso en TVE1, más de lo mismo. Si esto es verdad, que sí, ¿por qué la ponían? Entonces había muy poco que ver y con sus liturgias en latín y gregoriano y toda la parafernalia de misterio e incienso que conllevaba pues tenía su gracia. Pero ahora, con las guitarritas y la vernácula pues, la verdad, la misa como espectáculo de televisión ha perdido mucho. Por eso ¿no sería más coherente concienciar a los curas de que es imprescindible  ganar en espectacularidad para así no hacer necesario que intervenga Iglesias para ganar audiencia? ¿Por qué no toman como modelo las procesiones de Semana Santa, convertidas en atractivos turísticos, teatro callejero, carnaval católico, para devotos y descreídos por igual? Que quede la sugerencia y esta conclusión: esta misa en la tele no es un servicio público sino un privilegio público.

Y ya en serio: mala cosa la de los sentimientos religiosos de este país y de su ofensa. Tal vez alguna mente sensata dirá que qué más da. Zapeas, ves la misa y sigues zapeando. Pero no es eso. Es que la televisión pública no está para divulgar mitos, fantasías y milagros. Ni, por supuesto, para adoctrinar. En esto es posible que muchos estemos de acuerdo, y ahí está el quid de la cuestión. No, pues, a las misas televisadas, ni a las procesiones, televisadas o no, porque ocupan espacios públicos que son del disfrute de todos, católicos o no. Y ya que estamos en ello, no, también, a los toques de campanas, que no entiendo, en pleno siglo XXI, qué función tienen si no es la de, también, recordar de forma subliminal que ahí están los gurús católicos dando la lata.

En la gacetilla de mañana hablaremos de MÁS DE LO MISMO, PERO BREVE.

La ¿renovada? Conferencia Episcopal

@ellibelaresc

No descubrimos nada nuevo si afirmamos que los prebostes eclesiásticos de la iglesia española forman un clan contrario a los aires nuevos que quiere ventilar el papa Francisco. Estos obispos, en su inmensa mayoría, pasan del llamado ´aggiornamento´ y se estancan en su conservadurismo que, en muchos de ellos, llega a ser ultraconservador.

Hace unos días la Conferencia Episcopal celebraba elecciones para renovar sus cargos directivos. No hubo sorpresas con el moderado-conservador Blázquez que, como se esperaba, iba a renovar su cargo de Presidente. La sorpresa la dieron los obispos con el número dos, que todo el mundo esperaba que fuera el hombre del papa en España, el cardenal Osoro de Madrid, pero no fue así: la caspa de los obispos desbancó a Osoro y puso en su lugar a uno de los obispos más rancio, casposo, ultraconservador y alentador del odio homófobo de España: Antonio Cañizares, arzobispo-cardenal de Valencia. El mismo que ha sido llamado a capítulo por el papa por sus posturas antievangélicas. Con este obispo de hierro anticristiano como número dos de la Conferencia Episcopal los católicos lo tienen muy crudo si esperan renovación, modernidad, adecuación de la palabra evangélica a los nuevos tiempos y caridad, esa que predican estos señores pero que no parece que practican. ¿Habrá creyentes entre los obispos?

Este tándem Blázquez-Cañizares ya funcionó en España entre 2005 y 2008 y uno recuerda la de escaramuzas que le montaron a Zapatero con el tema del aborto, el divorcio y Educación para la Ciudadanía. Únicos para mover manifestaciones que apestan a ultra. Doce años después se repite el dueto. ¿Cómo es posible este resultado? Fácil de entender: es la evidencia de que los obispos españoles siguen siendo mayoritariamente timoratos y no terminan de apostar decididamente por las reformas que auspicia, desde Roma, el papa Francisco. Solo así puede entenderse el equilibrio de poder entre un moderado (Blázquez), elegido cardenal por Francisco, y un ultraconservador (Cañizares), a quien el Papa sacó de Roma para enviarlo a Valencia, y que aquí sigue siendo igual o más polémico que allí. Cañizares cabalga de nuevo, azote de ateos, rojos, mujeres, gays… y de cualquiera que no sea un fundamentalista nazionalcatólico. El nombramiento de Cañizares es un paso más, y van muchos, de la consolidación de la extrema derecha en todos los ámbitos de este país. Seguimos siendo la reserva espiritual de Occidente.

El comentario que nos proporciona la noticia es claro: la iglesia oficial sigue por donde solía. Hay otra Iglesia que merece respeto pero a esa la silencian y solo la airean cuando tienen que dar imagen. Presenciando las maniobras palaciegas de la iglesia vaticana en España te das cuenta de cuán lejos están estos curas del cristianismo y cuán cerca del poder del PP. Por eso, y dirigiéndome a los católicos practicantes les preguntaría: ¿hasta cuándo vais a aguantar a toda esta jerarquía anclada en la contrarreforma del S. XVI? y ¿qué relación tiene el catolicismo ultra con el cristianismo? ¿Lo sabría contestar Cañizares? Lo dudo. Creo que ni él mismo lo sabe,  pero sí sabe que lo importante para él  es que en el nombre de Dios, él vive como dios.

En la gacetilla de mañana hablaremos de NO A LAS MISAS TELEVISADAS.

Podemos y Tamara Falcó

@ellibelaresc

Tendrán o no más o menos seguidores, pero lo cierto es que cuando protestan, aun siendo pocos, son multitud. Y hay que ver la pasión con la que reivindican sus creencias personales que quieren hacer extensibles a todos como colectivas. Estoy hablando de los fanáticos de la secta católica, que lo mismo se arremolinan para arropar el autobús de Hazte Oír que se concentran en la plaza pública, con o sin permiso, para reivindicar que la televisión pública, con el dinero de todos, siga televisando sus ritos mágicos.

La polémica tiene nombre bíblico: El Día del Señor, la misa televisada de La 2. El Boletín Oficial de las Cortes publicó la semana pasada una iniciativa de Unidos Podemos pidiendo que se elimine de La 2 el programa dominical que emite la misa católica. ´Defendemos la libertad religiosa, pero en un país aconfesional, y laico, según las sentencias del Tribunal Constitucional, quizás la televisión pública no sea el espacio más sensato para que se lleven a cabo ritos religiosos de cualquier tipo´, defendió Pablo Iglesias. Su argumentación, como era de esperar, provocó inmediatamente un debate con los de siempre. ¿Un Estado aconfesional debe emitir programas religiosos? ¿Se prima en los medios públicos a los católicos frente a los musulmanes o a los judíos? Descontada la oposición del PP, ¿tendrá Podemos el apoyo del PSOE o de Ciudadanos? El PSOE pasa del tema porque, dice, quien no quiera verlo que no lo vea. Escabulle el bulto, como siempre, y no quiere reconocer que la televisión pública tiene que ser laica y neutral, tiene que educar, dar historia de las religiones, pero no puede impartir doctrina. C´s se muestra más abierto y se muestra a favor de discutir la propuesta de Podemos al considerar que ´España es un estado aconfesional en el que se puede debatir lo que se retransmite en la cadena pública´. Pero ya sabemos que lo que C´s dice hoy es posible que mañana ya no sea lo de ayer. Y así ha sido: el día siguiente la veleta de Rivera cambió de rumbo al comprobar que el viento soplaba en contra y le movía el flequillo. Más que un partido político C´s parece un antivirus.

La anécdota simpática nos la ha dado una celebridad: Tamara Falcó, que se moja y proclama a los cuatro vientos que cree en Dios y que es católica practicante, así que no tiene ningún problema en luchar por todo aquello que pueda atacar a su religión: ´¡Para que Pablo Iglesias no nos quite la Misa de TVE 2 los domingos, enciende la televisión y sintoniza el canal ahora!´, publica en su cuenta de Instagram.

Y ahora en serio: ¿Tan vacíos de contenidos, o aburridos, andamos en este país que la declaración de una ´famosilla´ llegue a ´Trending Topic´ en las redes y a ocupar portadas en la prensa generalista?  ¿De verdad a alguien le importa un comino lo que pueda decir esta chica incapaz de vocalizar su propio nombre de manera inteligible? ¿O es que a alguien le sorprende lo que pueda llegar a plantear, afirmar o reivindicar?

En absoluto nos sorprenden estas declaraciones de la famosa. Lo que sí hubiera sido noticia es que la celebridad hubiera exigido justicia o igualdad, recursos para los más pobres, paralizar los desahucios, o que no se desmantele la sanidad pública y el sistema educativo, o que los trabajadores recuperen sus derechos o que los pensionistas dejen de perder poder adquisitivo. Y obviamente, no ha sido el caso.

Tamara Falcó quiere que sigan emitiéndose las misas católicas en el segundo canal de la televisión pública. Pues estupendo. Seguramente también quiere que por los grifos salga Chanel nº 5. Y yo quiero que se emitan los rituales pastafaris , las danzas de los derviches y que se oscurezca la pantalla del televisor cuando salga Rajoy. Y ya veo, más bien constato, que ni importan unas narices lo que yo quiera, ni creo que importe mucho más lo que ella pueda querer, con la salvedad de que las misas católicas sí se emiten, en exclusiva religiosa, a pesar de que presuntamente vivimos en un Estado aconfesional (que sigue oliendo a incienso, naftalina y nacional-catolicismo).

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA ¿RENOVADA? CONFERENCIA EPISCOPAL.

Por si se nos permiten estas notas

@ellibelaresc

  1. Cómo echamos ahora de menos a ese gran ministro del interior, Jorge Fernández Díaz, que tan ejemplarmente supo separar lo civil de lo religioso. Si él siguiera al mando de las fuerzas de orden público, seguro que el autocar de Hazte Oír circularía libremente por las calles de nuestras ciudades, escoltado por dos ángeles y conducido por Nuestra Señora Santísima del Amor, medalla al mérito policial.Cuánto tenemos que aprender todavía de otras democracias, como la de Arabia Saudí, que solucionan estas cosas de la madre naturaleza con métodos que no dejan lugar para la siempre desconcertante ambigüedad. Esta misma semana la policía de ese país, por el que Occidente siente verdadera devoción, ha apaleado hasta la muerte a dos transgénero, a las que previamente había metido en un saco, por llevar ropas femeninas en su domicilio. Es un método más radical que el del autocar, pero seguro que a los saudíes les ha quedado muy claro que los niños tienen pene y las niñas vulva.
  1. La posibilidad de que el Espíritu Santo estuviese dotado de un pequeño pero vivaracho pene de apenas cinco centímetros de longitud no ha sido desmentida ni confirmada por la asociación ultra Hazte Oír, que tampoco aclara si el Espíritu Santo está provisto de pene o de vulva. ´El Espíritu Santo tiene un pico extraordinario que le permite ser un amante excelente, es lo único que podemos decir´, han asegurado desde la sede central de la secta que no cree en la existencia del pene y la vulva sino en la espora como el flujo de un todo universal. Igualmente Hazte Oír estaría dispuesto a discutir sobre la idea de que San José tuviese testículos, aunque mantiene su convicción de que, en tal caso, el carpintero los llevaría siempre guardados en el zurrón, nunca colgando.
  2. Los obispos canarios dicen que lloran de pena por ver a una drag haciendo su espectáculo en el carnaval de Las Palmas, que sienten pena, que les aflige ´tanto pecado´ y que se encomiendan a su inmenso abanico de vírgenes, cristos y otras figuras de su oscuro universo de la superstición ritual entre hostias, relicarios y exorcismos. En su fanatismo extremo a los prelados no les afectan los millones de casos de pederastia de los curas en su Iglesia, su permanente ´carnaval´ de escándalos sexuales, abusos, maltrato, persecución, apoyo descarado al fascismo desde los tiempos del franquismo,donde participaron activamente o guardaron un silencio cómplice. Estos prebostes de sotana satánica siguen sin condenar el sanguinario genocidio franquista, que con la estrecha colaboración de la Iglesia Católica asesinó, sin que hubiera guerra, a miles de activistas de la izquierda, fusilados o arrojados a pozos, simas, chimeneas volcánicas y a las profundidades marinas. Lo último en Canarias. Todavía no han pedido perdón, pero se echan las manos a la cabeza porque en un carnaval históricamente pagano, alguien escenifique con humor en un concurso algo relacionado con sus creencias medievales.

Los señores obispos canarios, Francisco Cases y Bernardo Álvarez, no sienten un mínimo de respeto por quienes sufrieron en sus carnes el genocidio nacional-católico, se entretienen viendo las galas de los drag queen desde sus guaridas repletas de santos y cilicios, para luego salir a la palestra criticando, amenazando, lanzando sus patéticas homilías contra quien ejerce el derecho legítimo de expresión, callando vergonzosamente ante los asesinatos fascistas masivos de la institución a la que representan.

En la gacetilla de mañana hablaremos de PODEMOS Y TAMARA FALCÓ.

Lamentable Nobel

@ellibelaresc

Escribíamos en gacetillas anteriores el papel desempeñado por la AMP en las acusaciones de coacción a Podemos. Lamentable proceder. A este ambiente oscuro y confuso de la asociación se sumó también el premio Nobel de Literatura Vargas Llosa, que sostiene en una entrevista en ABC que Podemos es la mayor amenaza para los periodistas desde la Transición y que sus ataques a los periodistas no son equiparables a nada desde el final del franquismo, salvo quizá los crímenes de ETA que afectaron tangencialmente al periodismo. Que en estos momentos en España haya un problema de ese tipo, por lo que representa un periodismo independiente y libre, es preocupante´. Quizá. Fijaos bien en el contexto del adverbio porque es de los que marcan época.

¿Estas declaraciones son el desliz de un Nobel trasnochado que nos han dejado helados?  Nadie discutirá a estas alturas que Vargas Llosa  es, o ha sido, un magnífico escritor que ha escrito algunas de las novelas más perfectas de la literatura del pasado siglo, de la misma forma que casi nadie discutirá que hoy este insigne Nobel se ha hecho acreedor del título ´cum laude´ de mercenario del siglo XXI. En su afán de superarse con juicios y declaraciones ha perdido  la chaveta, o al menos nos lo parece. Ya hace tiempo que en política es un fracasado.

Aceptemos que Vargas Llosa no sea un experto en la Transición española, ni conozca con detalle la dureza represora del régimen franquista. Pero olvidar las agresiones, los asesinatos y las intimidaciones de ETA a los periodistas es imperdonable: los amenazados, Carlos Herrera, Luis del Olmo, Juan Palomo, de Antena 3, y Aurora Intxausti, de El País; los asesinados, José Javier Uranga, José María Portel, Javier Ibarra y Bergé, José Luis López Lacalle y Santiago Oleaga Elejabarrieta. Hacer un paralelismo entre las presuntas amenazas de Podemos a periodistas y los crímenes de ETA tiene casi carácter delictivo. Todavía estamos a la espera de conocer los nombres de los periodistas tiroteados por el entorno podemita o de que la policía haga pública la noticia de las veces que han tenido que desactivar una bomba enviada a una redacción, colocada en un coche o en un domicilio.

¿Por qué un literato de prestigio hace estas declaraciones tan fuera de sitio y tan trasnochadas? ¿A quién pretende servir? ¿Está Vargas Llosa en el objetivo lanzado por el gobierno de Rajoy y su entorno mediático para desprestigiar a los de Podemos? Lo cierto es que lo dicho por el Nobel no es una metedura de pata, ni una opinión circunstancial, no, está bien dicho y pensado por quien ha dado la orden. ¿Estas declaraciones no ofenden a las víctimas del terrorismo?

En la gacetilla de mañana hablaremos de POR SI SE NOS PERMITEN ESTAS NOTAS.

 

Podemos y la APM: el comentario (y 2)

@ellibelaresc

Se puede intuir quién ha dado la orden: hay que marear la perdiz y atacar y hundir a Podemos. Y ahí está la polémica. Se ha construido el bulo de que Podemos está en contra de la libertad de información. Y se alimenta cada día. La presidenta de la Asociación de la Prensa, Victoria Prego, ha puesto mucho de su parte para dar fuerza a esa idea.

La denuncia de la APM habla de ´ataques a periodistas en sus propias tribunas, en reproches y alusiones personales en entrevistas, foros y actos públicos, o directamente en tuiter […]El acoso pretende minar la credibilidad y el prestigio de estos profesionales, sometidos en ocasiones a un bombardeo constante de mensajes que intentan descalificar o ridiculizar su trabajo y recortar su libertad de información´. ¿Y qué hacer cuando es al revés, cuando  estos critican y descalifican si lo consideran oportuno (y dentro de la legalidad) a todo tipo de profesionales? Cuando actúan así es por la libertad de expresión, si se les critica denuncian amenazas. Mala cosa. El derecho a la información no es patrimonio de los periodistas, sino de los ciudadanos. Los periodistas deben saber que quién atenta contra la libertad de expresión no es un fan de Podemos conectado a Tuiter ni Pablo Iglesias durante el acto de presentación de un libro, sino esos bancos que retiran o niegan financiación a los medios que no les gustan, esos grandes anunciantes que con sus anuncios deciden quiénes se mantienen y quiénes desaparecen, esa publicidad institucional que políticos gobernantes reparten entre los medios sumisos.

Vaya por delante, pues, que el comunicado de la APM vulnera cualquier principio deontológico desde el mismo momento en que esconde las supuestas pruebas de las amenazas de Podemos y cuando personaliza las críticas en una formación en concreto. No hay objetividad, no hay datos, es un ´dicen que…´. Es tirar la piedra y esconder la mano. ¿Dónde estaba la APM cuando la policía del ministro del Interior se plantó en la sede de Público sin orden judicial? ¿Y cuando Rafael Hernando amenazó a Jesús Cintora con un ´usted sabe lo que hace´, como preludio de su despido en Las Mañanas de Cuatro? ¿O el revival de Javier Maroto avisando a Javier Ruiz, sustituto de Cintora, de que iba a ´tener que llamarle la atención? ¿Dónde estaba la APM?

La APM exige. Sí, exige, que se dice pronto. A Podemos, eso sí. Se trata de la misma APM que ha pasado de puntillas por algunos de los momentos más bochornosos de la historia del periodismo moderno. La Asociación de la Prensa que mira para otro lado cuando hablan Sostres o Jiménez Losantos, cuando ABC publica portadas indignas, cuando La Razón se convierte en un instrumento de propaganda gubernamental, cuando OK Diario hace del periodismo un estercolero, cuando El País llama ´insensato sin escrúpulos´ a Pedro Sánchez en un editorial, cuando la SER pone en la calle a Escolar por relacionar a Cebrián con los papeles de Panamá, o la Federación de Periodistas Europeos denuncia la falta de imparcialidad de TVE. La misma APM que no abrió la boca durante el seguimiento que El Mundo realizó sobre los atentados del 11M, ni tampoco la abre para reclamar profesionalidad a los diarios del régimen. ¿Cuándo esta asociación ha denunciado la ley mordaza y las ruedas de prensa de Rajoy y los suyos que incluyan preguntas y respuestas?

Y termino. El comunicado en el que APM denuncia el acoso de Podemos no deja de ser un chiste o un acto de cinismo. Tras cuarenta años de oligarquía posfranquista, es la primera vez que esta asociación emite un comunicado denunciando, de manera directa y descarnada, acoso por parte de un partido político. Y, qué curioso, cuando por fin deciden ejercer su función, no lo hacen contra los partidos que han gobernado este país por cuatro décadas: la denuncia no es contra el PP ni tampoco contra el PSOE. Mucho menos acusan de ello a las empresas que ejercen mediante la publicidad la más persuasiva de las censuras. El acosador es Podemos, un recién llegado sin apenas poder político o institucional, ni influencia o infiltración orgánica, ni medios económicos para ejercer ningún tipo de acoso, más allá de su propia opinión. Y mucho menos para obstaculizar la libertad de expresión.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LAMENTABLE NOBEL.