@ellibelaresc

Vale la pena que veáis el vídeo que os propongo hoy, que parece que es de otra cadena y no de Intereconomía. Dura unos 10 minutos, pero no tiene desperdicio. Pone de relieve las dos iglesias que el señor Rouco ha diferenciado en España: la suya, rica, poderosa, amenazante y la de, por ejemplo, la Asociación Santa Rita, tan alejada de los fundamentalismos rouquianos y tan cerca de la realidad evangélica.

El caso es que el presidente de la Conferencia Episcopal española y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quiere unos tapices flamencos valorados en más de dos millones de euros con el objetivo de adornar la catedral de la Almudena. El problema radica en que dichos tapices ya tienen dueño: la pequeña asociación madrileña Santa Rita, que los heredó hace más de 140 años.

Los 23 tapices han causado una ‘guerra’ entre la asociación y el arzobispado de Madrid. Rosa Barranco, presidenta de la asociación, lleva luchando años para demostrar que son de Santa Rita. En su poder tiene los documentos que acreditan la propiedad: el testamento de la señora Victoriana del año 1869.

La asociación alquiló estos tapices valorados en dos millones de euros para recaudar dinero y ayudar a los más necesitados. Pero un día el arzobispado de Madrid se cruzó en su camino. Barranco recibió una llamada del arzobispado en la que le dijeron que tenía que entregar los tapices. Rouco Varela decide, según Rosa, extinguir la Asociación como comunidad eclesiástica, pero antes cambia los estatutos para que los bienes de la asociación pasen a formar parte de la Iglesia. Rouco quiere los 23 tapices para decorar la Almudena, según la asociación.

Una vez más el escándalo es para ponerte los pelos de punta. Se ha intentado obtener una opinión sobre el tema por parte del arzobispado de Madrid, pero éste, como es norma en los fucsia cuando no les conviene, no quiere hacer declaraciones al respecto. Por su parte, la asociación Santa Rita no se rinde y acude a los juzgados para que los tapices se queden en la asociación. La justicia les dio la razón pero, tras un recurso del arzobispado, los jueces se la han quitado.

Ahora el caso está en el Tribunal Supremo y las obras de arte en la Real Fábrica de Tapices. Será la justicia quien determine si los tapices decorarán la Catedral de la Almudena o si Santa Rita podrá seguir contando con las valoradas creaciones no para decorar sino para ayudar a los que más lo necesitan.

En la gacetilla de mañana hablaremos de HACIENDA NOS HACE IDIOTAS.

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