@ellibelaresc

Lo tienen mejor que nunca. La agresividad con que la católica está atacando al PP a raíz de la decisión del Gobierno de retirar la Ley del Aborto merece un respuesta que el PP será incapaz de dar pero que, teniendo motivos como tiene, si la pusiera en práctica tendría el aplauso de miles de españoles que exigen a los políticos decencia, seriedad con su quehacer político y dedicación al bienestar de los ciudadanos sin estar pendiente de que hago esto o lo demás porque me beneficia el voto. La agresividad de los obispos exige una respuesta clara: ya está bien, se acabaron vuestros privilegios, os vamos a poner en vuestro sitio y vais a ver qué es estar comprometidos políticamente con los ciudadanos. Se ponían a temblar, si bien saben que el PP no dará ese paso, ni PSOE, ni UPyD, ni los nacionalistas.

Tres obispos de la Marca España despotrican en estos momentos contra el PP por la piel de toro. El de Alcalá, al que le tenemos un afecto especial; el de Getafe, Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo, que se las trae también (´ El PP no hace sino sembrar decepción, desconfianza e indignación´) y el de San Sebastián, José Ignacio Munilla que, igualmente, es un iluminado. Los asiduos a los templos guipuzcoanos conocen de sobra su pertenencia al Movimiento Loiola, un grupo ultramontano que fue ideado por este mismo sacerdote hace varios años. Desde ese colectivo, Munilla escribió polémicas soflamas contra los homosexuales -a los que acusa de sufrir una ´desviación neurótica´- e incentivó campañas contra la píldora del día después, llamando incluso a organizar un boicot contra las farmacias y laboratorios que la comercializaban. Eran otros años. Ahora, valiéndose de su cargo en la Diócesis de San Sebastián, el religioso no duda en lanzarse contra los impíos del PP.

Las iglesias de Gipuzkoa han recibido para su proclamación en la misa dominical una de las cartas más duras de su jefe, el obispo Munilla. Aquellos sacerdotes que se animen a leerla dejarán bien claro a quiénes no hay que votar en las próximas elecciones: ni al PP, ni al PNV. En su carta pastoral el obispo aprovecha la situación creada tras la retirada de la contrarreforma del aborto para situar a ambas formaciones políticas, de marcada tendencia cristiana, en el bando del anticristo, del marxismo, del liberalismo y de las teorías de Freud (¿?). El escrito empieza así: ´La retirada por parte del Presidente de Gobierno del Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada es una decisión política con unas implicaciones morales muy graves, dado que la medida del señor Rajoy condena a cientos de miles de vidas humanas al más absoluto de los desamparos […] Cada día son exterminadas en España más de trescientas vidas humanas, a las que se les niega el más elemental de los derechos: el derecho a vivir. Y esto se hace bajo el amparo de una ley inicua que reconoce el derecho a abortar, es decir, el derecho a matar´, sostiene el obispo. Y tras proporcionar estas cifras, Munilla lanza sus dardos contra Rajoy y los suyos: ´Si bien el Partido Popular había manifestado mientras estaba en la oposición su desacuerdo con la ley abortista de Zapatero (2010), finalmente ha terminado por asumir la aberración de considerar al aborto como un derecho humano´, se lamenta.

Por tales motivos, Munilla se pregunta si es coherente que los católicos ´se integren en partidos políticos (PP y PNV, en este caso) que acogen en sus programas propuestas diametralmente contrarias a los valores evangélicos´. Descartadas las opciones del PP y del PNV, el obispo reconoce que ´los creyentes tienen un serio problema: en el arco parlamentario actual no existe ningún partido de ámbito estatal capaz de representar al voto católico. Para decirlo claramente: un católico que aspire a ser fiel a los principios de la Doctrina Social Católica no puede votar en coherencia a los partidos políticos de ámbito nacional presentes en el actual Congreso de Diputados´. Se hace imprescindible que los laicos católicos  se hagan presentes en la vida pública proponiendo alternativas políticas, capaces de encarnar de forma coherente en la vida pública los principios que inspiran la Doctrina Social Católica. Es la propuesta política del obispo  para los laicos, puesto que la misión de  los sacerdotes y obispos  es la iluminación moral  y no  hacer política. ¡Qué cara y qué poca vergüenza!

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E la gacetilla de mañana hablaremos de REIG PLA, VETE YA.

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