@ellibelaresc

Me acuerdo de Felipe González, el del Congreso de Suresnes, antes de ser comprado por los poderes del franquismo y tener que renunciar a unos cuantos principios socialistas para poder ser aceptado por el sistema de la Transición. Cuando días después de haber concluido el Congreso (1974) recibió una visita de emisarios del franquismo con los que llegó a un acuerdo: se comprometía a no aliarse con los comunistas, a dejarse de veleidades republicanas y a acatar al rey impuesto por Franco. No contó con la opinión del partido, ni de la de Alfonso Guerra. Después del pacto, Felipe se desmarcó del conjunto de la oposición, que recibió, perpleja, el torpedo por donde menos se lo esperaba. ¿Y el barco de la renovación? ¿De qué sirvieron cuarenta años oposición? Se los pasó por las narices. El resto de la historia ya lo conocéis, y el final también: puerta giratoria, consejos de administración y mentor de ciertas alianzas del PSOE con el PP ¡Qué vergüenza!

Este Felipe González, más Alfonso Guerra y Pedro Sánchez, más  José María Aznar, Esperanza Aguirre, Cospedal y Mariano Rajoy, todos coinciden en acusar a Podemos de populismo y de querer destruir la democracia. ¿Pero qué concepto tienen estos señores de la democracia? ¿No serán ellos, y estoy de acuerdo con el periodista Arturo González, los que la han pervertido con sus corrupciones, sus guerras, sus hipotecas, sus nepotismos, sus crímenes de Estado, sus inmovilismos, sus mentiras, sus falsas promesas y sus sumisiones incondicionales a los poderes financieros? Deberían ser humildes y meditar sobre ello.

¿En qué y por qué no es o se prevé demócrata Podemos? ¿En querer ser decentes, en dar voz continuada al pueblo, en rendir cuentas claras y sin tapujos? ¿Qué quieren estos anticuados políticos, no dar lugar a que la gente muestre su inconformismo y deseos de cambio? ¿Quieren ser los carceleros de los españoles? ¿Están contentos en cómo ha quedado empobrecido el país, en el mantenimiento de unas estructuras anquilosadas, en unas autonomías que propiciaron la llegada del poder político a sus Cajas y las arruinaron? ¿Están contentos de que la gente no pueda pagar la luz ni el gas y pase frío? La soberbia les pierde, se consideran únicos gestores válidos de la democracia.

Soberbia y miedo a que les enmienden la plana y se acaben sus chollos, puertas giratorias y cargos de por vida. ¿Es antidemocrático pedir el esclarecimiento de la insoportable deuda? ¿Es antidemocrático estudiar la posibilidad de una renta básica, como, por cierto, ya existe en el País Vasco? Lo que es antidemocrático es que estos señores quieran acallar el descontento de millones de ciudadanos. Lo que es antidemocrático es que unos vivan en la opulencia y otros pasen penurias extremas. Lo que es antidemocrático es desahuciar a la gente de sus viviendas por haberse quedado sin trabajo y no poder pagar su hipoteca, engañar a los ahorradores de toda una vida, y no solucionarlo políticamente.

¡Pero qué historias nos cuentan ustedes, González, Guerra, Sánchez, Aznar, Aguirre, Cospedal y Rajoy? Podemos será lo que los españoles quieran, no lo que quieran ustedes, cegados y comidos por la envidia y la nostalgia.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de BASURA IMPUTADA.

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