@ellibelaresc

En esperaSin haber digerido la dimisión de Ana Mato como ministra de Sanidad y con el caso por los viajes de José Antonio Monago en plena ebullición, el presidente Mariano Rajoy acudió al Congreso el pasado 27 de noviembre para ofrecer sus iniciativas en favor de la regeneración democrática y contra la corrupción. Difícil papeleta. En concreto, ha defendido la puesta en marcha de dos leyes: una sobre financiación de partidos y otra sobre los altos cargos que lleva meses vendiendo en sus comparecencias y sin hacerlas efectivas. Con la propuesta y su mayoría absoluta entrarán en el congreso y empezarán un largo trámite parlamentario. Tan largo que es posible que ni siquiera entren en vigor durante la legislatura en curso. Así, pueden quedarse solo en humo, que es, parece, lo que le interesa.

Así y todo en el debate parlamentario don Mariano ha prometido una respuesta ´amplia, firme, eficaz y duradera contra el muy peligroso problema de la corrupción´. Bellas palabras si tras bajar de la tribuna empezara con su partido. ´Las reformas que propongo ni son de hoy, ni son para hoy. Lo que pretendemos es que [la corrupción] desaparezca de la lista de prioridades de cualquier Gobierno´, ha asegurado.

Estas son las recetas principales del Ejecutivo para acabar con la corrupción política en España:

1.-Los partidos tendrán que incluir en sus estatutos el compromiso de renovar cada cuatro años sus órganos de dirección.

2.-Deberán asegurar que en dicho proceso puedan participar todos los militantes mediante congresos, asambleas u otras formas de participación siempre que sean democráticas.

3.-Deberán incluir garantías concretas para los derechos de los afiliados y deberán tener un órgano que defienda sus derechos.

4.-Los partidos tendrán la obligación de expulsar a todos aquellos miembros condenados por un delito doloso y la suspensión automática de militancia cuando se les abra juicio oral por delitos relacionados con la corrupción que comporten pena de inhabilitación.

5.- Fiscalización de cuentas, prohibición de condonación de créditos y de donaciones no nominativas

6.- Cualquier partido que, en un plazo determinado, incumpla las nuevas obligaciones legales o no presente las cuentas a los órganos fiscalizados, podrá ser extinguido. (No me lo puedo creer)

7.- La financiación ilegal será un delito específico en el Código Penal, se agravarán las penas de inhabilitación y aumentarán los plazos de prescripción de los delitos relacionados con la corrupción, se fijará un plazo máximo para la instrucción de los procesos, se impulsará la incautación de todos los bienes que el delincuente esté obligado a devolver, se agilizarán los macroprocesos, el Gobierno enviará cada seis meses un informe al Congreso sobre la concesión y denegación de indultos y se mejorarán las condiciones para presentar una Iniciativa Legislativa Popular.

8.- Creación de nuevas plazas de jueces y fiscales y la dotación de nuevos medios tecnológicos para mejorar la Justicia.

Toda una revolución, especialmente para su propio partido, de funcionamiento estrictamente presidencialista donde el número uno pone y nombra a todos los demás cuando le da la gana y por el tiempo que le da la gana. No sé si Rajoy se ha dado cuenta, pero si se aprueba el nuevo marco legal tal y como ha anunciado en el Congreso, el partido que más va a tener que cambiar es el suyo. El PP cambiará sus estatutos no en un congreso del partido, sino por vía legal. En definitiva, cambia la Ley de partidos y los estatutos de su propio partido de una tacada. En otros tiempos sería un notición. Ahora, no. Simple bla, bla, bla, porque Rajoy, que ampara y protege la corrupción, no está capacitado ni legitimado para luchar contra la corrupción. Rajoy, su vicepresidenta y su secretaria Cospedal deben dimir, pero ¡ya! Porque ya son muy pocos los que les creen.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de FRASES QUE NO HARÁN HISTORIA.

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