@ellibelaresc

Últimamente hemos publicado en el blog dos encuestas sobre la práctica de la religión en general en el Reino Unido y en Latinoamérica. No corren buenos vientos para las religiones, y en particular para la católica. En el caso de España disponemos de datos parecidos a los de Reino Unido y Latinoamérica, que contrastamos con el papel desempeñado por el cardenal Rouco como presidente de la Conferencia Episcopal, la férrea doctrina conservadora que impuso y su nefasta colaboración no evangélica con lo más rancio e intransigente del catolicismo español.

Transcurridos apenas tres meses desde que el papa Francisco cerrase definitivamente la era de Rouco Varela, la Iglesia católica española sigue sin levantar cabeza. Así se refleja en el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que ofrece datos demoledores sobre la influencia de la iglesia en la sociedad española. A los obispos españoles les ha creado enorme desasosiego que apenas el 4,9% de los españoles afirme pertenecer o participar activamente en alguna parroquia, movimiento o asociación eclesial. Y es que pese a que todavía el 67,8% de la población se define a sí misma como católica, tan solo el 8,5% considera que la religión es ´muy importante´ en su vida. Sólo el 12,1% asiste a misa todos los domingos y días festivos, y el 61% de la población no asiste en ninguna ocasión a misas ni a oficios religiosos, dejando aparte bodas, primeras comuniones y funerales.

En consonancia con los datos anteriores tenemos otros que también son significativos: el descenso de las vocaciones sacerdotales y de la educación religiosa. En España hay en torno a 23.000 parroquias atendidas por 18.000 sacerdotes. En el curso 2012-2013 (últimos datos de la CEE), 1.307 jóvenes estudiaban en los seminarios mayores; en 2012 se ordenaron 133 sacerdotes. Cinco años antes eran 1.381 seminaristas y 172 ordenados; y hace un decenio, 1.699 y 195, respectivamente. Paralelamente, la matriculación en la asignatura de Religión viene cayendo desde hace años, sobre todo por una demanda menor de las familias en los centros públicos. El pasado curso cayó un 1,7 % en el conjunto de enseñanzas no universitarias. Según la CEE entre los motivos de esta bajada en la demanda de educación religiosa hay que buscarlas en las ´dificultades y trabas de tipo social, legislativo y administrativo.

Pero hay más lindezas de las que Rouco es muy responsable de la nefasta gestión. Con el beneplácito de Juan Pablo II y Benedicto XVI permitió que movimientos muy conservadores como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, Comunión y Liberación o los Kikos camparan a sus anchas en la Conferencia Episcopal Española, que se servía de las élites políticas y económicas del Opus Dei, de los dólares que religiosamente aportaban los Legionarios de Cristo, de las universidades y contactos empresariales que les proporcionaba Comunión y Liberación y del ejercito de fanáticos que los Kikos ponían en la calle cada vez que Rouco Varela quería manifestarse en contra del aborto o los matrimonios homosexuales. Y todo lo hizo para, en beneficio del PP, liderar la oposición a las conquistas conseguidas por los Gobiernos del PSOE en materia social.

Y no contento con  promover las doctrinas ultraconservadoras los sacerdotes fieles al mensaje  cristiano, los llamados progresistas, eran marginados a pequeñas parroquias y fundaciones  donde menos pudieran molestar.

Todo ello acompañado del apoyo incondicional proporcionado por el entramado mediático con el que cuenta la Conferencia Episcopal (propietaria de la COPE y 13TV), y de los grupos de comunicación más reaccionarios (como Intereconomía, La Razón o el diario ABC). Por su parte, el Partido Popular repartía sus cargos de dirección entre dirigentes del Opus Dei (como lo son Federico Trillo, Isabel Tocino, Juan Cotino o Jorge Fernández Díaz) y los Legionarios de Cristo (con los que podría simpatizar la alcaldesa de Madrid, Ana Botella).

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En la gacetilla de mañana hablaremos de POBRE INFANTA CRISTINA.

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