@ellibelaresc

El gobierno del PP sostiene que la razón de ser de la Ley Mordaza con la que aumentarán las infracciones que limitan el derecho fundamental de manifestación y reunión es una demanda social y que por ello se pide al Estado que refuerce la represión para salvaguardar la seguridad ciudadana. No es cierto.

Diversos órganos constitucionales (como el CGPJ, el Consejo de Estado o el Consejo Fiscal), expertos juristas, organizaciones de derechos humanos, e incluso organismos internacionales (como la Comisión de Derechos Humanos del Consejo de Europa) han emitido informes que cuestionan seriamente este Proyecto. Pero el Gobierno, como es habitual,  hace oídos sordos a los reproches, por fundados que sean. Los motivos con los que trata de justificar la aprobación de esta norma, profundamente restrictiva de derechos consustanciales al principio democrático, siguen suscitando el rechazo casi unánime de la sociedad.

Esgrime el PP que la ley se hace necesaria por la creciente demanda ciudadana de seguridad. La ley es una vuelta al Estado policial y no es necesaria y con la coartada de la seguridad quieren cercenar derechos de los ciudadanos, imponiendo el derecho administrativo del enemigo y eliminando el control judicial. Cierto que ha habido protestas y una importante actividad de los movimientos ciudadanos en defensa de los derechos sociales, pero el balance de desórdenes públicos, con personas sancionadas o detenidas, en estos duros años de piedra, ha sido apenas relevante. La Fiscalía General del Estado, en su Memoria de 2013, afirma que nuestro país se encuentra a la cola de la Unión Europea en la comisión de delitos (46,1 delitos por cada 1.000 habitantes, frente a los 63,8 de media europea). ¿Entonces?

No es cierto, pues, que esté creciendo la demanda para que el Estado refuerce la seguridad ciudadana mediante la eliminación de la violencia. Somos un país poco violento y hemos de congratularnos por ello. Y el Gobierno debería entender que el clamor de la calle no reclama más seguridad, sino mayores garantías en la defensa de derechos tan básicos como el trabajo, la vivienda o los servicios públicos esenciales.

Por otra parte, y en contra de lo que dice el Gobierno, se trata de una ley que recurre con excesiva frecuencia a términos muy poco concretos que llevan a una relativización de los principios de legalidad y seguridad jurídica, y refuerzan la sospecha de que el verdadero objeto de la Ley es proteger al Gobierno frente a una ciudadanía cada vez más indignada.

Un ejemplo. Según la nueva ley la Policía podrá efectuar comprobaciones en las personas, sus bienes o vehículos, ´para impedir el porte de instrumentos o medios que generen un riesgo potencialmente grave para las personas, cuando tengan indicios de su eventual presencia´. ¿Quién determina cuáles son esos ´medios´ que generan riesgos potenciales? ¿Podrá ser considerado ´instrumento peligroso´ el palo de una pancarta en una manifestación? ¿Qué ´indicios´ revelan la eventual presencia de tales objetos?

El Partido Popular y su Gobierno pueden decir lo que quieran y llenar de retórica las justificaciones de una ley rechazada por una inmensa mayoría. Una ley que es una burla para el entendimiento del ciudadano. Una ley injustificable que forma parte de la filosofía del PP que quizá ha copiado de Federico II de Prusia cuando afirmaba que ´consigo cuanto apetezco, y luego encuentro siempre alguien que lo justifique en Derecho´.

Ante algo tan grave lo único que corresponde es la actuación conjunta de todos los demócratas. Si los partidos de la oposición creen lo que dicen están obligados a comprometerse públicamente a que esa ley será derogada inmediatamente y a recurrirla conjuntamente ante el Tribunal Constitucional. Aunque el PP haya fagocitado tal institución es necesario que los demócratas hagan el recorrido por las instituciones del estado existentes. Y solo se puede explicar por falta de perspectiva y de liderazgo social que no estén llamando ya a la ciudadanía a responder por todos los medios.

No los votéis.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de EL NÚMERO 11214.

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