@ellibelaresc

Las palabras son esos signos que utilizamos para comunicarnos. La belleza de una palabra radica en su claridad, en la precisión con que designa un concepto, una pasión, un amor, un desencuentro, una desgracia, una idea. Las palabras sin tapujos deben estar siempre al servicio de los hablantes. Mediante las palabras construimos ese mundo en que vivimos y nos comunicamos.

También podemos violentar las palabras para crear belleza. Entran entonces en el ámbito literario. Pero jamás, y ocurre muy a menudo en el mundo de nuestros políticos, se debe recurrir a las palabras para darles giros poco claros y transformarlas en vínculos perversos, torticeros, falsos y cínicos. Es este caso el de los políticos, que con mucha insistencia recurren al eufemismo para tergiversar, para confundir, despistar y manipular la realidad.

Estos políticos del PP son especialistas en el arte del eufemismo, que utilizan sin ningún pudor para mentir, ocultar sus fracasos o desfigurar la realidad política. Para Gallardón va a desaparecer del Código Penal la ´cadena perpetua´, esta pena tan infame se va a sustituir por una ´prisión permanente revisable´. Para Zapatero, Rubalcaba o Solbes los trabajadores no sufríamos una ´bajada de salarios´ sino ´una moderación salarial´, y no estábamos en crisis sino en una ´desaceleración transitoria´. Rajoy ha llamado después a esta desaceleración ´crecimiento económico negativo´.

Para el gobierno de Cospedal no existen los desahucios, ni los desalojos, ni los alzamientos de morada, ni la privación de vivienda. Cuando escriben a las familias para echarlas de sus casas tienen que inventar giros como que ´el impago producirá los efectos previstos en la normativa´.

Lo que hizo Alemania con nosotros no fue un rescate sino una ´línea de crédito´ o incluso un ´préstamo en condiciones ventajosas´ según Luis de Guindos, aunque ya acaban de reconocer que no devolverán los 38.000 millones prestados a la banca. Las reducciones presupuestarias en Sanidad, Educación, Pensiones o Dependencia  de Rajoy y de todo su equipo económico no son recortes sino ´reformas estructurales necesarias´.

No existe la ´emigración´ de nuestros jóvenes, que no es que se vayan sino que disfrutan de la ´movilidad exterior´ que dijera la ministra de empleo Fátima Báñez, ni existe nada de eso que otros llaman ´fuga de cerebros´, sino que más bien es un ´motivo de optimismo y un efecto muy positivo tanto para nuestra economía como para sus retos futuros´, según la señora Aguirre.

Soraya Sáez de Santamaría quería hablar de ´subidas de impuestos´ y para dejarlos bonitos nos soltó la perla de un ´recargo temporal de solidaridad´. No existe el ´copago sanitario´, ni el ´repago´ objetivo sino el ´ticket moderador sanitario´ del ocurrente Artur Mas.

El PP prometió por activa y por pasiva que no habría ´subida del IVA´, pero cuando hubo que llevarla a cabo hablaban de una especie de ´gravamen adicional´.

Nunca hubo ´contratos velados´ ni ´pagos ocultos´, ni ´despido´, ni ´finiquito´ a Bárcenas para taparle la boca sino que cuando hubo que dar la cara Mª Dolores de Cospedal inventó aquello de la ´indemnización en diferido´, que es el no va más de los eufemismos, el mejor, el más brillante, el más aglutinador. Cervantes a su lado se quedaría más manco. Un eufemismo cuya brillantez consiste en que no sabemos qué es. ¡Bravo por Cospedal o por quien le parió el ingenio!

En un blog como el nuestro no nos podíamos olvidar de la llamada familia real. La Casa Real también es una experta en eufemismos. Célebre fue su ´cese temporal de la convivencia´, situación que aún mantienen la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, para referirse al divorcio que iban a hacer efectivo. Todo un lujo y una finura de retorcimiento de la lengua.

El eufemismo es bello en literatura, es una estafa en política.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de BUENAS NOCHES.

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