@ellibelaresc

Del reino de los cielos nada se sabe, del de Granada, en cambio, lo sabemos todo o casi todo. Desde el santo refugio de violadores camuflados de sacerdotes hasta las cuentas pantagruélicas del arzobispo Javier Martínez, que las lees y te cansas. Mil doscientos euros al mes, dos o tres mil euros mensuales con Visa Oro a cargo de la diócesis, más ciento ochenta mil euros anuales libres de impuestos para gastos extras, que hay que ver lo que debe gastar el buen hombre. A eso hay que sumar tres secretarias, el chófer, el coche oficial, una gobernanta, una cocinera y una empleada de la limpieza. El arzobispo da trabajo él solo, y se funde el dinero del cepillo, a media Granada de su cuerda, claro. Menos mal que es arzobispo de la iglesia de los pobres que predica su jefe Francisco.

Como lo de multiplicar panes y peces ya no se lleva, el arzobispo prefiere multiplicar gastos. Entre nóminas y otras cosillas, el monto asciende a casi cinco millones de euros. Al lado de la vidorra que se pegan Martínez y su séquito granadino, lo de Boabdil y los nazaríes era una comuna hippy. Es lógico que el arzobispo Martínez crea en Dios, porque lo suyo sí que es un milagro.

El hombre no repara en gastos. En 2009 gastó 6.168 euros en viajes. En 2010, cuando los feligreses de a pie empezaban a sufrir recortes generalizados, aumentaba el paro, se reducían los salarios y se congelaban las pensiones el prelado granadino triplicó sus gastos de desplazamientos: 19.942. Monseñor no hizo ningún esfuerzo de contención del gasto. Visa oro, sus viajes, teléfono, gastos de libre disposición y complementos le costaron ese año a la diócesis 41.524 euros.

Como el dispendio empezó a conocerse entre la feligresía y el clero, desde el año 2011 los viajes del arzobispo se camuflan en partidas de gastos generales de la diócesis. El arzobispo es un viajero empedernido, como lo fue uno de sus jefes, Juan Pablo II. Se ha recorrido medio mundo y miles de kilómetros por España con cargo a la diócesis. Ha viajado por Tierra Santa en múltiples ocasiones (Siria, Líbano, Jordania e Israel. Siente auténtica pasión por Tierra Santa). También ha estado en Ucrania, Bielorrusia, Italia (infinidad de veces, sobre todo, en Roma, Milán y en Rimini como a las convenciones ultras de Comunión y Liberación, secta a la que pertenece), Polonia, Alemania, Francia, Linchestein (varias veces), Inglaterra, Estados Unidos, Brasil, Suecia, Australia, Etiopia y Portugal (Lourdes). De todos estos viajes no hay huellas en los presupuestos. Son gastos generales de la diócesis o de los centros de estudios y sociedades mercantiles creadas por Martínez. El cielo lo sabrá.

En el año 2012, el arzobispo montó una agencia de viajes, Viajes San Cecilio, una sociedad limitada constituida con un capital social de 3.000 euros que gestiona su gente de Comunión y Liberación. La agencia ocupa locales de la diócesis y organiza peregrinaciones a Roma, Tierra Santa, Armenia, Georgia, Turquía, Rumanía, Fátima o Etiopía. Sus cuentas son tan enigmáticas como los viajes que Martínez carga a la diócesis, que se pagan con fondos públicos y el dinero de los feligreses. Pese a ello, el prelado no ha tenido reparos en quejarse de la escasa colaboración económica de los fieles de Granada ni en solicitar a las organizaciones eclesiásticas que recortaran dinero de las misiones para sostener la vida de la Iglesia diocesana.

En 2013, como ya publicamos en una gacetilla, se vio envuelto en una polémica sin precedentes con motivo de la publicación en una editorial del arzobispado del libro ´Cásate y sé sumisa´. Todo un ejemplo de la forma de pensar de este individuo y del trato que predica para las mujeres.

El prelado viaja con tablet y móvil de última generación. Es como los ‘hippies pijos’, solo que neocon clerical.

Ya veis qué pastores tiene la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de CON EL PP TAMBIÉN HEMOS PERDIDO LA CALLE.

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