@ellibelaresc

CañizaresEl cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, propone dar a los pobres el 10 % de los presupuestos de la diócesis y de sus instituciones, así como la venta de algunos de los bienes patrimoniales de la Iglesia, según recoge en una carta pastoral publicada en el último número el semanario diocesano Paraula. En el último ejercicio, el presupuesto de la diócesis de Valencia ascendió a 13.188.774 euros de ingresos. Casi diez millones procedían de la recaudación tributaria por medio de la X en el IRPF. Además, la diócesis tuvo un superávit de casi dos millones de euros. Con la fórmula sugerida por Cañizares, el arzobispado de Valencia debería destinar 1,3 millones de euros de su presupuesto para ayuda a los necesitados. No está mal, pero no lo veréis. ¿Dar a los pobres?  ¡Cuánta generosidad! ¿A cambio de qué? En el caso de que fuera real la promesa del arzobispo me temo que en su momento vendrían las exclusiones: a este no, porque no es católico, no está bautizado, vive en pecado, no está casado por la iglesia, y un sinfín más de obstáculos que con el tiempo revertirían lo vendido y el diezmo sugerido en sus bolsillos.

Literalmente, plantea estas sugerencias: ´¿Por qué en los presupuestos de la diócesis y de sus instituciones no se dedica un tanto por ciento (¿el diezmo? de los mismos) a atender a los pobres? ¿Por qué no nos desprendemos del diezmo de nuestros ingresos personales y hacemos que lleguen a los pobres? ¿Sería posible? ¿Y qué podríamos hacer con la colaboración de empresarios católicos y de buena voluntad, con sensibilidad social, para crear por cada una de las empresas uno o dos puestos de trabajo en ellas?  ¿Por qué no se venden algunos de los bienes patrimoniales de la Iglesia y se destinan a los pobres?´ En esto hay que poner todo nuestro empeño. Este año la diócesis de Valencia ha de llevar a cabo ´un importante esfuerzo para combatir las nuevas pobrezas, ayudar a superar el paro promoviendo iniciativas para crear empleo, y mostrar el rostro de una Iglesia que, fiel a su Señor, anuncia y testifica con obras y palabras el Evangelio de los pobres´.

¿Qué queréis que os diga? La carta es sublime, de una sugerencia de solidaridad, ellos llaman caridad, impresionante, comprometida, evangélica, apropiada para que los medios se hagan eco del espíritu de pobreza del arzobispo Cañizares. Pero a mí no me cuela. Cañizares es un obispo más apegado a los poderosos que a los pobres. No me fío ni del arzobispo ni de sus conmovedores compromisos. Si os fijáis bien  pregunta retóricamente y utiliza los condicionales, pero no se compromete a nada. No dice: ´mañana vendemos tal o cual, o empiécese a repartir a cargo de nuestros presupuestos´. No. Es el estilo de esta casta. ¿Sería posible?, se pregunta en un momento de efervescencia espiritual. Pues sí, sería posible si a ti te diera la real gana. Sería posible vender todo vuestro patrimonio de inmatriculaciones y ser coherentes con la pobreza evangélica.

Por otra parte me conmueve que el reaccionario Cañizares, amante de la ostentación, ahora exhiba desvelo por los pobres y en un ‘arrebato’ de misericordia proponga vender bienes que la iglesia católica ha robado para aliviar la desesperanza de los más desfavorecidos. ¿Un gesto para congraciarse con el papa Francisco? ¿Se ha convertido el arzobispo a la pobreza evangélica? La imagen que encabeza esta gacetilla lo dice todo, y no encaja nada bien con la sencillez que pide Francisco.

Mucho me temo que la inmensa mayoría de los buenos curas de su archidiócesis no van a creer en sus palabras de austeridad porque el monseñor se las trae. Este personaje reaccionario es, también, quien cuando gobernaba el PSOE afirmaba que ´la humanidad se encuentra en una de las revoluciones más insidiosas de su historia, en las que no se sabe lo que es bueno y lo que es malo´, o que ´es peor abortar que abusar de niños´, y que el Estatuto de Cataluña es ´una puerta abierta a la poligamia, a la poliandria y al incesto que vulnera derechos fundamentales y el derecho de los padres en educar a sus hijos no están garantizados´.

Le vamos a conceder al cardenal el beneficio de la conversión, como se lo concedemos, por ejemplo, a Rodrigo Rato. ¿Quién es capaz de encajar la imagen del expresidente de Bankia como voluntario de una congregación religiosa para repartir comida en comedores sociales? Así lo hemos leído últimamente en la prensa. El exministro ha hecho un curso de las Hijas de la Caridad para servir comidas en el centro San Vicente de Paul de Madrid a los más desfavorecidos. Un lavado de imagen que no deja de ser una ironía. Lo mismo que el repentino interés del cardenal Cañizares por los pobres.

En la gacetilla de mañana hablaremos de 40 MILLONES PARA ARREGLAR IGLESIAS.

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