@ellibelaresc

Estamos entrando en una año electoral clave para la credibilidad de nuestra democracia, por eso, y como señala nuestro titular, nos cuestionamos hoy si nuestra democracia es real o de muy baja calidad.

La mayor parte de la opinión pública y de la ciudadanía se pregunta cómo es posible que Rajoy -enfrentado a todos los partidos del arco parlamentario- haya salvado los muebles en medio de una profunda crisis política, económica y social marcada por el desempleo; el déficit y el creciente aumento de la deuda pública; el rescate del sector financiero; el desplome de los salarios y de las retribuciones de los empleados públicos; la congelación de las pensiones; la caída del consumo; la corrupción; el desmantelamiento de los servicios públicos; los desahucios; el desarme fiscal y, como consecuencia de todo ello, el considerable aumento de la desigualdad y de la pobreza. Lo único que puede explicar que esta situación no tenga la respuesta adecuada es nuestra escasa cultura política y ética y nuestra baja calidad democrática.

Nuestra calidad democrática no es buena, cierto, pero no por culpa de los españoles sino por la nefasta gestión de unos dirigentes mediocres y oportunistas que no han sabido hacer honor a sus responsabilidades. Han malgastado recursos, han confundido lo público y lo privado y han terminado creyendo que el país era un cortijo para su propio uso y disfrute, amparándose en la confianza, ahora comprobamos que ingenua, de todos los españoles de bien.

Estamos en tiempo electoral, donde parece que todo vale, incluido el engaño a mansalva. Prueba de ello es la desvergüenza que el Partido Popular ha tenido a lo largo de la presente legislatura, que no ha cumplido nada esencial de lo que prometió. ¿Quién va a creer ahora a Rajoy que en precampaña ya va anunciando que subirá sueldos en 2016 y bajará impuestos? Ya lo prometió en 2011 y ya vemos cómo lo ha cumplido.

Estamos en precampaña. ¿Sería mucho pedir al PP que devolviera la confianza a sus votantes aclarando sus corruptelas? ¿Por qué se empeñan con sus declaraciones en excitar la ira de los justos? Querer negar la existencia de la caja B, cuando la policía, el juez instructor, la Fiscalía Anticorrupción y la propia Abogacía del Estado no la ponen en duda, es toda una osadía incalificable. Mienten y tergiversan la realidad de los hechos con la única finalidad de confundir y engañar a los ciudadanos, tratando de justificar lo inaceptable; demuestran tener sus mentes podridas, lo que representa una forma más de corrupción. Pretenden que creamos que ellos son unas víctimas más de la corrupción de los suyos, cuando han sido cómplices y encubridores de las fechorías cometidas por sus compañeros de partido.

Se salen por la tangente con argumentos engañosos, como es el hecho de afirmar que el PP no ha sido acusado formalmente en el proceso. Cierto, pero ello no impide que se les considere responsables civiles por haberse beneficiado a título lucrativo de las actividades ilícitas cometidas por sus tesoreros, que es tanto como decir que disfrutaron del uso del dinero obtenido de forma ilegal. Rajoy y compañía lo sabían y lo consintieron, por mucho que ahora quieran mirar para otro lado.

En un país decente, y el nuestro no lo es, una acusación formal en la que se piden por delitos de corrupción cientos de años de prisión para ex cargos del PP, que lo eran cuando se cometieron los hechos, haría caer a un Gobierno. Aquí, no. Los actuales dirigentes del partido en el gobierno, con su actitud, están demostrando que carecen de la menor dignidad personal y política, y no merecen ostentar los cargos que ocupan.

Ante el cúmulo de despropósitos y de desprecios que nuestros políticos engordan mes tras mes con hazañas y corrupciones varias se siente la tentación de tirar la toalla de los valores democráticos que parecen no tener cabida en esta España de la Transición. Desde luego los dirigentes del PP así nos lo quieren hacer creer. Pero no se debe desfallecer en la defensa de la democracia porque, dadas las circunstancias convulsas de la realidad española, eso conduciría directamente a perder las escasas libertades de que disfrutamos.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿DESAHUCIARÁN LOS BANCOS A LOS PARTIDOS POLÍTICOS?

Anuncios