@ellibelaresc

Los partidos políticos en España siguen siendo una ruina. En el ejercicio de 2012 percibieron subvenciones por valor de 209 millones; pero en enero de 2013 mantenían deudas con las entidades de crédito por un total de 237 millones. Una cifra sin duda descomunal: el equivalente a 39.679 millones de las antiguas pesetas. Si fueran una empresa, ya estarían quebrado y si fueran una familia, desahuciados. ¿Por qué a ellos no?

En el último informe de fiscalización, aprobado el pasado 26 junio, sobre la actividad económico-financiera de los partidos políticos, el Tribunal de Cuentas ya se mostraba preocupado por el nivel de endeudamiento de los partidos políticos con representación parlamentaria. Tan grave era la cuestión que ese informe recordaba textualmente lo siguiente:

´Dada la especial relevancia del endeudamiento con entidades de crédito en cuanto fuente principal de financiación de las campañas electorales, bien como medio transitorio hasta que se reciban las subvenciones electorales o bien como sistema final de financiación en el caso de que los resultados electorales no cubran las previsiones efectuadas, la Ley Orgánica 8/2007 ha previsto que las cuentas anuales elaboradas por los partidos políticos recojan la información necesaria para garantizar una adecuada evaluación del endeudamiento mantenido con las entidades de crédito´.

Por ese motivo, el Tribunal de Cuentas exige que en la Memoria de las cuentas anuales se especifiquen pormenorizadamente las ´condiciones contractuales estipuladas de los créditos o préstamos suscritos con las entidades de crédito, cuyo cumplimiento se analiza en los resultados de fiscalización correspondiente a cada formación política´. Y todo ello porque, entre otras cosas, está expresamente prohibida la condonación de deudas por los bancos acreedores. ¿Se cumple esta prohibición?

La mayor parte de esa enorme deuda, 71,6 millones de euros, corresponde a la deuda del PSOE con los bancos; una cifra que supera los 82,4 millones de euros si se suma a la del PSOE la que tiene el Partido Socialista de Cataluña (PSC), que supera los 10,8 millones de euros. Le sigue el Partido Popular: 54,3 millones de euros. Izquierda Unida  también le debe al sistema bancario más de 15 millones de euros.

Los nacionalistas también están  hipotecados hasta las cejas. El PNV tenía créditos por valor de 28 millones de euros y la coalición Convergencia i Unió un saldo deudor de casi 10 millones de euros, mientras que los dos partidos que forman esa coalición se hallaban aún más endeudados particularmente: Unió Democrática de Catalunya, el partido de Duran i Lleida, debe 16,7 millones a la banca, mientras que Convergencia Democrática de Catalunya, el partido de Artur Mas, supera los 3,5 millones en créditos bancarios. Esquerra Republicana de Catalunya arrastra créditos por casi 2 millones de euros, e Iniciativa per Catalunya-Verds, 14,2 millones. Amaiur, 2,2 millones de euros.

¿Cómo piensan los partidos pagar estas fortunas? Son los misterios de la política, pero son misterios que afectan a todos. No pagan, y no pasa nada. A ellos los bancos no los desahucian porque son ellos los que salvan a los bancos con nuestro dinero. Al tiempo que no salgan con un condonación de la deuda para, dirán, de este modo deshipotecar la actividad social de los partidos. Vergüenza que no tienen.

Actualmente, en el Congreso de los Diputados se está estudiando la Ponencia del Proyecto de Ley de Control de la Actividad Económico-financiera de los partidos políticos para que haya más transparencia, más control y más rendición de cuentas de los fondos que reciben los partidos. Parece que reducirán el máximo de donaciones privadas a la mitad. Las empresas no podrán dar dinero a las formaciones y se prohibirán, esta vez en serio, que los bancos condonen las deudas.

Pero, ¿qué va a pasar con la deuda que arrastran con los bancos? ¿Los rescataremos como a los bancos? Ése es el gran misterio.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de MI GOZO Y MI NEGOCIO EN UN POZO.

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