@ellibelaresc

El Secretario General de los socialistas, Pedro Sánchez, aprovechó la coyuntura preelectoral en que estamos sumidos para visitar las zonas inundadas por el Ebro. Y así ha exigido al jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, que salga de Moncloa porque ´¿Qué coño tiene que pasar en este país para que Rajoy salga de la Moncloa, pise el barro y esté con los vecinos?´.

En clave electoral Sánchez se ha mostrado ´absolutamente indignado´ con don Mariano y CIA por la ´descoordinación, desgobierno e irresponsabilidad´ ante esta crecida. Y visto lo visto está claro que  Mariano ´no gobierna, sino que desgobierna; no coordina, sino que descoordina, y no responde a los problemas de los vecinos ni atiende las demandas de los damnificados. Está de espaldas a los problemas de la gente´.

Y en plan político, o sea, sin entender nada, se pone a dar consejos: el impacto de la avenida podría haberse ´minorado´ con una limpieza adecuada del cauce, con la puesta en marcha del plan del Ebro y con una política de prevención, algo que, a su juicio, no ha sucedido, y por eso ha manifestado que España necesita un Gobierno que ´no se esconda en la Moncloa´ y un presidente que ´asuma su responsabilidad ante los vecinos que han tenido que abandonar sus casas´.

Antes de que Rajoy decidiera llegar a la zona de inundación lo hizo con desgana la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y vergonzosas fueron sus declaraciones, al achacar la responsabilidad de lo ocurrido al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero por no haber acometido, ha dicho la ministra, las obras del pacto del agua. Mejor que nos callemos.

Y en esto, forzado por las circunstancias y por la inminencia de las elecciones, llegó don Mariano a la zona del desastre. Aparte de las promesas que siempre hacen los políticos en estas circunstancias y que nunca cumplen (no hablo de memoria) Mariano, en plan santón, arremete contra Pedro Sánchez y lo acusa de aprovecharse de las inundaciones para hacer política. ´Aprovechar estas cosas para hacer política y sobreactuar, sinceramente, no puedo, ni debo hacerlo´, declara compungido. ¡Qué cara!

Adoptemos una posición neutral: ¿alguien en su sano juicio puede pensar en la imparcialidad de don Mariano al visitar la zona de inundación? ¿Que él no aprovecha ninguna situación para promocionarse y promocionar a su partido? ¿Que él no pacta con el mismísimo diablo para conseguir objetivos, aunque sea corrompiéndose? ¿Que él no surte de millones a la católica para que en compensación le prediquen el voto? ¿Que él no se sirve del poder que le ha dado su mentirosa mayoría absoluta para hinchar su caja B con infinitas prebendas de muchos empresarios? ¿Acaso no os servís de los movimientos ultracatólicos para hacer una política indigerible, conseguir votos y someternos al resto con leyes medievales? Sí, Mariano, lo aprovecháis todo para hacer vuestra política y sobreactuar.

No, don Mariano, no te aproveches de la gente de buena voluntad que ya no traga tus mentiras y buenas voluntades. ¡Vete ya!

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En la gacetilla de mañana hablaremos de SIENTE LA MAGIA DE MEZQUITA.

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