@ellibelaresc

En tres años largos de Gobierno, Mariano Rajoy habrá obtenido muchos o pocos logros según el baremo de cada cual, pero es incuestionable que ha fundido al Partido Popular. Lo demuestran palmariamente las designaciones -dactilares, sin debate- de los candidatos a las listas a la autonomía valenciana y madrileña y a los ayuntamientos de la ciudad del Turia y de Madrid. El PP era un partido de abundantes cuadros formados por profesionales, funcionarios, pequeños y medianos empresarios, docentes y trabajadores cualificados. De esas bolsas de afiliados -el PP es el que tienen el mayor número de todos los partidos españoles- han venido saliendo generaciones de dirigentes políticos desde hace más de veinte años. Sin  embargo, Rajoy no ha logrado localizar a ninguno especialmente brillante para regenerar la apuesta electoral para intentar retener dos de los bastiones fundamentales del poder territorial de su organización: Valencia y Madrid.

Don Mariano sigue los consejos de su politólogo y sociólogo Arriola, pero ya hace tiempo que se está equivocando en todo. Pregonan que todo en el PP va bien, cuando ellos y todos los demás sabemos que no es así, lo que supone un alivio. Rajoy se ha cargado al PP. Le falta banquillo, no puede renovar (la gente no es tonta y no quiere que ese inepto les queme su vida política) y recurre a la corrupción que le queda o a las viejas glorias. Pondremos unos ejemplos.

En Valencia el inocuo Alberto Fabra y la ya gastada y muy cargante Rita Barberá merecían, respectivamente, el apartamiento y un nuevo destino político de puerta giratoria. No ha podido ser. Con Fabra no sé qué se imagina el dedo de Rajoy, pero con Rita sí lo sé: que arrastre a todo el borreguerío fallero y tías marías de la capital y mantener el cap i casal. No se puede aspirar a más en una comunidad arrasada por la corrupción del PP. Y eso que ya no están el expresidende y cacique Carlos Fabra de Castellón y la exalcadesa de Alicante, Sonia Castedo.

¿Y en Madrid? Ana Botella, un despropósito, y González ya lo hemos visto, aunque diga lo contrario. La ocasión era ni que pintada para una renovación a fondo. Una vez más Rajoy se ha dado cuenta de que no tiene mimbres para ofrecer un cesto nuevo. Recurre a Esperanza y a Cifuentes, dos ejemplares para ponerse a llorar. Cifuentes sin peso político ni representación en el partido, y de Esperanza pocos no saben cómo es y qué ha hecho. Rodeada de corrupción por todas partes, pero eso sí, garantiza un mínimo -o eso se cree- de porcentaje electoral. Y encima, por lo que se ve, las dos candidatas se llevan fatal. Cifuentes y Aguirre siguen enzarzadas a ver quién es más progre y menos corruptible.

Es, pues, evidente que les falta banquillo. Ya se vio también esta carencia cuando hubo que elegir a un cabeza de lista para las elecciones europeas. Rajoy también recurrió a la ´vieja guardia´ y sacó del Gobierno a Arias Cañete en el último momento, lo mismo -aunque por distintas causas- le ocurrió con Ana Mato, echando mano de Alfonso Alonso para sustituirla.

Que le faltan cuadros a don Mariano no sólo en el partido, sino también en el grupo parlamentario es más que evidente. De no ser así no se entiende que entregue la representación parlamentaria del PP al dinosaurio faltón, chulesco, prepotente, maleducado, insufrible y bocazas de Rafael Hernando, un personaje que, como Aguirre, conspiró contra Mariano en 2008 en el ya famoso Congreso de Valencia. Pero no para ahí la cosa: Javier León de la Riva -veinte años de alcalde de Valladolid- repite en la capital castellana pese a estar en puertas de un juicio por desobediencia, al margen de que suscita un recelo difícil de vencer ante sus múltiples inconveniencias de tintura machista. Juan José Imbroda, alcalde-presidente de la ciudad autónoma de Melilla, imputado, también encabezará la lista en las elecciones de mayo. Y muchísimos más.

El partido se le ha agotado a don Mariano, se le ha hundido, se le ha volatilizado, manejado como ha estado por medianías políticas y abatido por el abandono de su presidente y por la gestión nefasta de su secretaria general, doña Dolores, sin capacidad para pilotar una nave que se ha quedado sin rumbo y a la que un juez atribuye responsabilidad penal en una trama de corrupción continuada y escandalosa.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de QUÉ EQUIVOCADO ESTABA.

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