@ellibelaresc
La tierra en que uno ha nacido siempre será su tierra. El lugar al que tienes atada toda tu existencia, tus recuerdos, amores y sinsabores. Cosa muy distinta es si me gusta el país que tengo, el que me han fabricado en los últimos años, el que por culpa de los políticos me deprime todos los días. La respuesta es que no, no me gusta.
Un país corrupto que apesta por los cuatro puntos cardinales y donde cada día es más difícil vivir en libertad. Un país que huele a PP, a Rajoy, Cospedal, Santamaría, Floriano, Pons, Aguirre, Fabra, Ignacio González, Gürtel, Púnica, Brugal, los eres andaluces, tarjetas black y cientos de políticos corruptos por doquier.
Un país de pandereta, en el que a un ´humano´ cubierto de sangre de un animal torturado se le llama maestro y se le concede una medalla a las Bellas Artes. Qué despropósito y qué degradación de algo tan noble y constructivo como es el arte. Qué despilfarro conceptual. Llamar arte a la salvajada que se escenifica en una corrida de toros.
No me gusta vivir en un país en el que la miseria campea alrededor de un veinte por ciento de la población mientras se financia con una inmensa fortuna a una organización privada, la iglesia católica, que si algo reparte es irracionalidad y obstrucción a los derechos humanos y a los valores democráticos. Un país en el que los científicos tienen que emigrar, en el que se rechaza y se condena al que destaca en algo, en el que el cotilleo soez y el provincianismo decimonónico se perpetúan en los salones sociales y mediáticos; en el que brilla por su ausencia la cultura democrática, y en el que se considera un valor en alza la fantochez, mientras se infravaloran, porque se temen, el conocimiento, la sensibilidad y la cultura. Me inhibo de un país en el que cada día desaparecen dos librerías. Según la Conferencia Española de Gremios y Asociaciones de Los (CEGAL) en 2008 había en el país 7.074 librerías. En 2014 se cuentan casi la mitad, 3.650. Lamentable. Un país que no lee es un país pobre. Un país sin una educación que fomente el respeto, la ética, la historia es presa fácil para corruptos y sinvergüenzas. ¿Pasamos lista?
Por eso mi mensaje y consejo: ¿Deprimido? ¿Triste? ¿Aburrido? ¿Hasta las narices de la política y de los políticos? ¿Ansioso porque no nos restituyen la República? ¿Con la moral por los suelos? ¡Coge un libro y ponte a leer! No hay mejor manera de dejar atrás los problemas, las neurosis, los pensamientos tóxicos y la astenia mental. Un chollo, se mire por donde se mire. Dicen los entendidos que la gente que lee por lo menos media hora a la semana -ojo, apenas un ratito-, tiene un 20% más de posibilidades de sentir una mayor satisfacción vital que los que no abren un libro ni queriendo. Yo lo hago, y con muchísima frecuencia. No sé cómo se reconocerá eso de la satisfacción vital, pero lo que sí es cierto es que cuando un libro te engancha pocos placeres hay tan intensos.
Para terminar diré a mis lectores que veo mi país como una de esas reservas naturales del antiguo régimen donde el cacique, el obispo y los señoritos presumen de los jornaleros que han echado a la calle esa semana, de las señoritas francesas que han aterrizado últimamente en el burdel y los cuernos que le han puesto al boticario.
En la gacetilla de mañana hablaremos de SER PROFESOR.

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