@ellibelaresc

Bernarda AlbaSi por ellos fuera volveríamos al nacionalcatolicismo, ¿qué digo?, a la edad media, por el morbo de quemar brujas, o a la época de la inquisición por el tema de la maldad de la tortura y de la hoguera. ´Cualquier tiempo pasado fue mejor´, repiten con añoranza el verso manriqueño Rouco y sus cavernas intransigentes. Ellos estarían en su salsa si se pudiera volver a la situación de la foto. Control total, miedo, penas del infierno y algo más de tanto en tanto con  mujeres ´de piedad contrastada´. Muchos de ellos son unos libertinos, o consienten el libertinaje entre los suyos (todos somos hombres y pecadores), pero de cara a la galería muestran una intransigencia sin límites que imponen a la gente que les sigue, en este caso los miembros de las Hermandades

Semana Santa, tiempo de recogimiento y de penitencia, de folclore, teatro y borrachera. A mí, personalmente, me parece estupendo que se celebre la Semana Santa, pero como lo que es, autos sacramentales, representación teatral callejera. No hay más. Por eso me sorprende la prohibición que la Junta Mayor de las Cofradías y las 27 Hermandades que organizan la parafernalia de la Semana Santa en Alicante se han montado para cabreo del personal y jolgorio de la casta divina. Han decidido que las procesiones, auténticas manifestaciones de fervor y dolor (¿?), no son el lugar adecuado para que las ´damas de mantilla´ vayan  luciendo el canalillo de las tetas, ni pierna, ni labios rojos de pasión. Ni son el lugar adecuado para mujeres frívolas que acuden a mostrar sus intimidades con vestidos ceñidos, faldas cortas por encima de la rodilla o telas y medias insinuantes. Así que, las 1500 mujeres que participarán en las procesiones de la Semana Santa de Alicante como ´damas de mantilla´ deberán tener muy claro que quien intente saltarse las normas será expulsada de la procesión con cajas destempladas, porque hay que tener un respeto. ¡Qué mentes más calenturientas, rijosas y lascivas! Los curas les han abducido que todo es maldad, salvo ellos, que son el origen.

¡Cómo me gustaría poder saber de primera mano la opinión de estas damas de mantilla! ¿Es que ninguna se va a plantar y a plantarles cara a estos falsos? ¿Es que permitirán que les llamen impúdicas? No me puedo creer que no lleguen al boicot, divino y humano. Esos representantes de la Junta y de las Hermandades son unos ´pringaos beatos´, unos libertinos y unos ´lameculos´ de los curas que hay que desbancar. Así, sin más. O sea, que el fervor se pierde porque ciertas mujeres, según ellos, no guardan el decoro que la piedad exige ¡Qué cara tienen! Y es que lo ven todo desde la lujuria reprimida que arrastran, pero que no contienen. ¿Echarán a las novias que lucen canalillo cuando entran a la iglesia a casarse? ¿Y a todas las jóvenes devotas que asisten en minifalda a confesar y a la misa del domingo? ¿Y a todas las ´clavariesas´ de todos los pueblos de España que celebran la fiesta de la Asunción? ¿También se atreverán?

Yo les pediría a estas mujeres un acto de reflexión. No permitáis que se inmiscuyan en vuestras vidas. Lo único que les interesa es atemorizaros, poneros miedo en el cuerpo, llenaros de escrúpulos miserables, dulcificar vuestras conciencias y que os pongáis a tiro. Tanto ellos como los rijosos y salidos de las Hermandades que han permitido que se os insulte así. Unos y otros son morralla más falsa que Satanás.

Y ahora en serio: ¿mostrar el canalillo es una falta de respeto? ¿A quién? ¿Dios está para esas chorradas? ¿También es una falta de respeto en actos de la sociedad civil? ¿En una recepción oficial en el palacio real los ujieres expulsarán a todas las damas que luzcan canalillo? ¿Y si las lucidoras son Letizia y su suegra? ¿Y en las Cortes? ¿El señor Posada en lugar de dirigir las sesiones se dedicará a pasar revista al canalillo de las diputadas por posibles infracciones al reglamento? ¡Qué barbaridad! ¡Qué manera de marear la perdiz y de meter a Dios en todas las ollas! Mandemos de una vez a los curas a la sacristía, y allí, si se dejan, que soberbia no les sobra, les invitamos a que reflexionen sobre esta frase del poeta francés Jules Renard: ‘No sé si Dios existe, pero sería mejor para su reputación que no existiera’. Yo, por mi parte, cada día le pongo una vela. Al poeta.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de UPyD.

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