@ellibelaresc

El PP, ya en el ocaso de la campaña electoral, cree que va a ganar las elecciones municipales, autonómicas y nacionales con dos recursos: el autobombo de la recuperación económica que solo se lo cree Rajoy y sus palmeros y el recurso al miedo: yo o el caos, que, espero, solo se lo crean cuatro fanáticos.

¿Qué tendrá el miedo para que los gurús del PP aconsejen a sus políticos que lo exploten electoralmente? ¿Qué es lo que nos lleva a aguantar un trabajo infecto y mal pagado en lugar de mandar al patrono al carajo? ¿Tan poca confianza tenemos en nosotros mismos para salir adelante? ¿Qué es lo que nos lleva a callarnos cuando escuchamos sandeces o, sencillamente, algo con lo que no estamos de acuerdo? ¿Por qué no nos acostumbramos a decir lo que pensamos? ¿Qué tenemos que perder? ¿Por qué no ponemos en marcha nuestras ideas, nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestras ambiciones en lugar de vivir atenazados, sometidos y engañándonos esperando a que las cosas cambien por arte de magia? ¿A qué esperamos? ¿Qué más nos puede pasar?

¿Qué más le puede pasar a quien, para comer, ha de acudir cada jueves a las colas de Caritas en su parroquia? ¿Qué más le puede pasar a quien le quitan la casa y además ha de seguir pagando la hipoteca pendiente? ¿Qué más le puede pasar a quien, cuando cae enfermo, no tiene dinero para pagarse las medicinas que le recetan?  ¿Miedo de qué, a quién?  El miedo lo tienen que tener ellos, los que desahucian, los que roban, los que mienten, los que se llevan tu dinero a los paraísos fiscales, los que te están haciendo pagar un desastre financiero del que tú no tienes ninguna culpa… Los ricos, y los políticos que defienden a los ricos, huelen el miedo. No les podemos dar esa ventaja, hay que actuar antes de que nos muerdan.

El miedo es un arma poderosa que sabe utilizar como nadie la derecha para ganar adhesiones y votos. El miedo es un arma potente de desestabilización, de anulación de la racionalidad y de paralización de los recursos de defensa intelectual. Es el miedo un arma potente para los tiranos, de cualquier tipo. Desde niños nos asustan con demonios e infiernos que, de existir, no están en lares de ultratumba, sino mucho más cerca de lo que imaginamos. Y nos inyectan el miedo al mundo, a lo foráneo, a lo diferente, a la verdad y a la vida. Y tergiversan la realidad, la disfrazan a medida de sus intereses para conectar con ese ámbito de miedo colectivo que presupone, erróneamente, que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Una falacia más que impregna de necedad la conciencia humana, tanto individual como colectiva.

El franquismo difundía el miedo a ´las hordas judeomasónicas´, y a los ´rojos´, es decir, a los demócratas. La Iglesia, su gran aliada, por cierto, lleva veinte siglos inyectando miedos mil, y propiciando el temor colectivo al racionalismo, a la inteligencia y a los ateos, es decir, a las personas que osan buscar la verdad y pensar por sí mismas. Los tiranos, en general, persiguen generar el miedo y el odio a todo aquello contrario a sus intereses, propiciando, por tanto, adeptos de mentes cuadriculadas, intolerantes, e incapaces de razonar.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿POR QUÉ NO APROVECHAR LA OPORTUNIDAD?

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