@ellibelaresc

Volvemos a incidir en un tema que ya hemos tratado en anteriores gacetillas y que ahora abordamos con nuevos matices. Hace unas semanas se reunía la Conferencia Episcopal para coordinar la estrategia de un posible cambio en el partido que los forra de subvenciones y de exenciones de impuestos. De esa reunión de charlatanes de lo divino, de palabras vacías e hipócritas, se quiso informar a la opinión pública de un supuesto cambio de rumbo de los obispos españoles, que nadie se cree, con respecto al Partido Popular y sus desastrosas e indecentes políticas.

Estos representantes de dios uno y trino en la tierra son impredecibles y, por lo mismo, astutos con diplomacia vaticana. Sorprende, y mucho, que precisamente en estos momentos de debacle PePera cambien el rumbo de sus compromisos diarios e interesados con el PP y, supuestamente, quieran hacernos creer que se alejan de sus maldades cuando ya  es sufrido y conocido por muchos que los populares han cometido todas las maldades imaginables posibles. Si tan convencidos están estos fucsia hipócritas por qué no han denunciado las políticas del PP desde principios de la legislatura, justo antes del expolio del país, y antes de la muerte de miles de españoles por los recortes en sanidad, y antes de que la situación económica y social se haya convertido en precaria y desastrosa para millones de españoles. Eran, dicen, situaciones diferentes. Vileza no les falta.

Está muy claro el procedimiento hipócrita y antievangélico de estos representantes de dios. Son especialistas en tirar la piedra y esconder la mano. Ahora, año de elecciones, toca esconder la mano, por lo que pudiera pasar, que no conviene dar una imagen de fundamentalismo ideológico justo antes de que los desolados españoles se acerquen a las urnas (nos referimos a las generales). No conviene a sus intereses. Como no les convenía que quedara muy en evidencia su profunda simbiosis con el franquismo al final de la dictadura, y marcaron espacio con respecto al tirano al que llevaron siempre bajo palio; como tampoco les convenía, al final de la segunda Guerra Mundial, que saliera a la palestra la implicación católica en los conflictos que asolaron Europa, cuando empezaban a emerger las democracias europeas, y ya se había aprobado la Carta Magna de los Derechos Humanos, la cual, por cierto, el Vaticano nunca ha llegado a firmar.

En estas circunstancias electorales que estamos viviendo conviene ser prudente, por eso los obispos dicen retractarse de las actuaciones indecentes del Partido Popular y hacen una ligera autocrítica pidiendo (observad el grado de cinismo) perdón por ´los momentos en que no han sabido responder con prontitud a los lamentos de los más necesitados´. Estas gentes lo solucionan todo así. Pedir perdón es su gran chollo, y se quedan tan anchos. Eso sí, siendo la mayor propietaria de inmuebles del país, no solo no han cedido ninguna de sus viviendas, que son miles, a ninguna familia que duerma en la calle, sino que además y para más inri siguen inmatriculando bienes públicos a nombre de los arzobispados en los registros de la propiedad.

Y en su declaración de intenciones dan un paso más en su poca vergüenza. En el terreno de lo económico, critican la ´codicia financiera´ de los políticos, pero se olvidan de mencionar la insaciable codicia clerical; no hacen referencia a que la financiación pública multimillonaria que recibe la Iglesia anualmente (más de once mil millones de euros) no ha sido recortada ni en un céntimo, mientras miles de españoles viven en la miseria. Y ya no se trata del expolio de dinero que supone la iglesia católica en este país, se trata de algo que importa mucho más, de la ética, de la decencia y del sentido de la moral, que se pueden ejercer sin militar en ninguna ideología religiosa. Este mundo sería el mejor de los mundos posibles si no existiera ninguna religión. Pensadlo y os convenceréis de que es verdad.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de LA ESPAÑA QUE NOS DEJARÁ DON MARIANO.

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