@ellibelaresc

Las recientes elecciones autonómicas y municipales han marcado un nuevo ámbito de relaciones entre las Administraciones y la Iglesia católica que ya está empezando a dar sus frutos.

El debate está abierto: ¿deben los representantes públicos participar, como tales, en procesiones, ofrendas, misas o celebraciones religiosas? ¿Son de recibo en pleno siglo XXI los funerales de Estado católicos o confesionales en un Estado aconfesional? ¿Es el espacio público el lugar ideal para celebraciones religiosas? ¿Cuál debe ser el papel en las mismas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado? ¿Estado laico o Iglesia católica? ES evidente que debe establecerse una nueva relación de instituciones del Estado con la Iglesia católica, que goza de unos privilegios consagrados por los Acuerdos Iglesia-Estado reflejados en el Concordato y que en estos momentos son inasumibles por la inmensa mayoría de los españoles.

La Iglesia se resigna a que los políticos dejen de ir a sus misas y actos religiosos cuando observa que movimientos de concienciación laica empiezan a verse y a confirmarse. El primer alcalde que ha dado ayer  un gran paso es el de Santiago de Compostela porque no acudió a la tradicional Ofrenda al Apóstol. También en Zaragoza, el Ayuntamiento se acaba de declarar aconfesional y no tendrá representación en actos religiosos como la misa del Pilar, salvo que los concejales quieran asistir a título particular. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no asistirá a la tradicional misa que se celebra en las fiestas de la Mercè. Colau ha defendido la laicidad de su gobierno. ´El ayuntamiento ha de actualizarse´, ha manifestado.

La nueva situación ha provocado distintas decisiones que marcan tendencia y que muestran que, a partir de ahora, la iglesia católica ya no tiene derecho predominante sobre la institución civil a la hora de marcar los protocolos de determinados actos, históricamente vinculados a la fe de esta confesión. Del mismo modo, la presencia de algunos símbolos religiosos en la esfera pública también va a dar un giro de 180 grados, como se ha podido ver en la toma de posesión de cargos en muchos ayuntamientos y gobiernos autonómicos, donde la Biblia y el crucifijo desaparecieron, sin apenas protestas. En la localidad madrileña de Cenicientos, la alcaldesa socialista, Natalia Núñez, ha ordenado la retirada de un Via Crucis en las calles de la ciudad, colocado tres meses antes de las elecciones por el anterior consistorio, del PP, al considerar ´que suponían una barrera arquitectónica como comentaban los vecinos y que era una falta de respeto para aquellos vecinos que no procesan ninguna religión o que profesan la religión musulmana´.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no cedió el castillo de Montjuic para que se celebrara la misa que todos los 19 de julio tiene lugar en este castillo en memoria del ´alzamiento´. Es, dice el comunicado oficial, ´una conmemoración encubierta del alzamiento militar golpista de julio de 1936 y un acto de enaltecimiento del fascismo´. Con este acto se incumple la Ley de Memoria Histórica, no sólo por la temática de la liturgia sino por la fecha elegida, 19 de julio, fecha de la sublevación del ejército en la ciudad Condal.

El tripartito de Oviedo, PSOE, Somos e IU, no financiará actos litúrgicos. El nuevo concejal de Seguridad Ciudadana prohíbe a los agentes de la Policía Municipal escoltar las procesiones religiosas porque la función de la policía es garantizar la seguridad en la ciudad, pero no acompañar o escoltar imágenes en procesión.  Además, ha dejado en suspenso el convenio suscrito entre el Ayuntamiento y la Iglesia que incluía financiación (20.700€) para un acto religioso, la celebración de la misa por Alfonso II, El Casto. Este convenio también obligaba al cabildo a abrir de forma gratuita el museo diocesano y la cámara santa durante los meses de verano, así como a realizar visitas guiadas a escolares. La Iglesia ha incumplido su parte del acuerdo ya que ha empezado a cobrar las visitas al museo y la cámara a razón de siete euros por persona. Y como donativo.

Es cuestión de tiempo, pero con todos estos temas más cuando reconsideremos seriamente todo el expolio que la iglesia católica en connivencia con PP y PSOE ha hecho de nuestro patrimonio, los pondremos en su lugar. Estoy convencido.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de EL TIRO POR LA CULATA.

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