@ellibelaresc

Empieza un nuevo curso y es nuestra obligación, inmersos como estamos en una lucha por conseguir una escuela laica y un estado realmente aconfesional, denunciar la situación en la que se van a encontrar nuestros alumnos a partir del curso 2015-16. Si el cristo del amor hermoso no lo remedia la LOMCE convertirá la religión en materia evaluable y computable para la nota media del alumno por primera vez desde  la aprobación de la LOGSE en 1990. La calificación que obtenga un estudiante en esta asignatura condicionará sus posibilidades de acceso a la universidad e influirá en la obtención de becas y ayudas. Escandaloso.

El proyecto de la LOMCE responde a varias de las históricas reivindicaciones de los obispos ya que crea una asignatura alternativa a la religión (Valores éticos) con una fuerte carga lectiva que empuja a los alumnos a optar por Religión, una más que maría. Además, se acaba con Educación para la Ciudadanía. Un asalto a mano armada por parte de la secta católica que ha presionado con insistencia a la caverna PePera hasta conseguirlo.

Los expertos en educación coinciden con este planteamiento: ´Es un exceso total. Lo razonable sería sacar todo elemento confesional de la escuela´, asegura Julio Carabaña, catedrático de Sociología de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. ´Para nosotros, la LOMCE significa un retroceso, volver a los años 70, que la nota de religión cuente no entra dentro de un sistema moderno. La religión en la escuela no tiene ningún sentido, y aunque tenemos un apoyo muy alto para que se retire, los políticos del PP parecen estar a otras cosas´, añade Francisco Delgado, presidente de Europa Laica.

Porque no lo dudemos: la  Constitución proclama la aconfesionalidad del Estado, pero la realidad es otra. España es un país confesional absolutamente, y  la religión está infiltrada de manera enmarañada, profusa e intensa en todos y cada uno de los marcos de la vida de los españoles. El gran poder de la religión es la ignorancia y la falta de información, las cuales se propugnan y se promueven con gran tesón. De ahí que la iglesia católica siempre haya quemado libros (cuando no directamente a sus autores), haya frenado a la ciencia y se haya apropiado secularmente del conocimiento y de la Educación.

Sorprende, y mucho,  esa gente que afirma convencida que ´la iglesia ya no tiene poder, no hay más que ver que los templos están vacíos´. Cierto, pero esas personas ignoran, sin duda, muchas cosas: la vigencia del Concordato, firmado por Franco con el Vaticano;  los enormes y abusivos privilegios económicos y de todo tipo que sigue ostentando la Iglesia a cargo del dinero de los españoles, que la Iglesia sigue teniendo una gran influencia en los medios de comunicación, en los asuntos de Estado, en las Leyes que se aprueban o se dejan de aprobar, y hasta en la elaboración de los currículums educativos,  sin detenernos en pequeños y nimios ´detalles´, como que es la propietaria de las más importantes editoriales de libros de texto. Bueno, en realidad, es la propietaria de media España.

Y así no podemos seguir. Más de una vez he sugerido en este blog la conveniencia de una desamortización que recoloque a esta secta donde tiene y tuvo que estar.

Meternos la obligatoriedad de la oferta de Religión en la escuela no se debe permitir en una sociedad moderna.  La escuela debe ser escrupulosa con el principio de laicidad o neutralidad para el libre y pleno desarrollo de la personalidad humana, y para que quepamos todos en ella. La escuela pública y concertada tienen que proporcionar un conocimiento científico, porque las creencias no son ciencia, no se pueden enseñar ni evaluar, ni deben impartirse en horario lectivo. En la escuela pública hay que fomentar asignaturas que contribuyan al pensamiento crítico y a la capacidad de análisis, que fomenten la creatividad, que estimulen el desarrollo de la inteligencia, la formación en valores humanos, no el adoctrinamiento. Solo así conseguiremos alumnos reflexivos, críticos y creativos.

Sin laicidad este país no progresará ni evolucionará jamás, esa es la realidad. Y, reitero una vez más, el laicismo no es ataque a la religión, es defensa de la democracia, de la razón, del pluralismo y de la libertad.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de FÉLIX (ALMERÍA).

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