@ellibelaresc

Rajoy-bolígrafoMe cuadra la palabra histrión con los significados de persona que se expresa con afectación o exageración propia de un actor teatral, y también hombre que en la comedia o tragedia antigua  (ahora también en la contemporánea) divertía al público con disfraces.

Desde que Rajoy le ha visto las orejas al lobo está que tiembla y quiere hacer creer a sus fieles que no cabe de gozo. Toma cervezas con el populacho, se deja hacer selfis con todo el personal que lo solicite, sobre todo niños; toma el baño en los ríos gallegos como Fraga lo hacía en la mar Mediterránea, declara sentencias antipopulistas como si él no lo fuera, declara extremistas a Sánchez y Pablo Iglesias y, sobre todo, impresiona este histrionismo del que es incapaz de salir porque no se da cuenta de que, al igual que los cómicos griegos, él no divierte al público con disfraces sino con mentiras. En esto es el mejor.

Por ciento ¿de qué se ríen? Está claro: de la Púnica, Gürtel, Brugal, Sanidad, Educación, de la mierda de corrupción que los cubre y ni les afecta, de los amiguismos que fabrican y tanta rentabilidad les proporciona, de que hoy les promete a los funcionarios una subida de sueldo y mañana, si gana, se la va a quitar; de los ganaderos, a quienes promete una subvención de 300€ por vaca que no va a dar, de la Ley Mordaza, de la reunión de Fernández con Rato, del modelo único de asistencia sanitaria que ha pergeñado para los ‘sin papeles’ con motivo de las elecciones, de su programa intensivo de recuperación de votantes cabreados, de los miles de desahucios que ha consentido, en fin, de todo lo que no sean ellos y de los españoles en general.

Y hay otro detalle del veraneo de don Mariano que me ha llamado la atención. Se trata del bolígrafo que lleva incrustado en el bolsillo de su camisa veraniega y que ha paseado por todas las citas gallegas. Todo un detalle. Mi padre también lo llevaba, allá por  los años del nacionalcatolicismo y del analfabetismo. Un día le pregunté por qué la gente, no mucha, los domingos en la misa de doce o en la partida en el bar llevaban su bolígrafo en el bolsillo de la camisa. Me contesto que se lo ponían porque con ello hacían saber a los demás que ellos sabían leer y escribir. Pues lo tenemos claro. Son muchas las voces que declaran que nuestro don Mariano es uno de los presidentes más incultos de las democracias occidentales. Con el bolígrafo nos lo deja claro: no solo lee el Marca sino que también sabe leer y escribir. Pues eso.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de LA OPORTUNIDAD DEL VERANO.

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