@ellibelaresc

El Obispado de Mallorca ha pedido cuatro años de cárcel para cada uno de los seis jóvenes que en febrero de 2014 irrumpieron en una misa en una iglesia de Palma para mostrar su rechazo a la política sobre el aborto. En total, la Iglesia de Mallorca, que ejerce la acusación particular en este caso, pide 24 años de cárcel para los activistas, a quienes acusa de varios delitos de ofensa contra los sentimientos religiosos.

La Fiscalía, por su parte, solicita un total de nueve años de cárcel para los encausados, una petición de un año y medio para cada uno. La instrucción del caso, que será juzgado por la Audiencia Provincial de Palma, ha finalizado hace unos días. Los hechos se produjeron el domingo 9 de febrero de 2014 en la Iglesia de Sant Miquel de la capital balear. Cuando se estaba llevando a cabo la misa dominical, una treintena de jóvenes irrumpió en el templo, lanzando consignas como ´aborto libre y gratuito´ y portando algunas pancartas.

La entrada de los activistas provocó momentos de tensión en el templo y algunos de ellos fueron expulsados por los propios feligreses. La acción fue grabada en vídeo por los jóvenes, que posteriormente fueron detenidos por la Policía Nacional. Uno de los arrestados, menor de edad, ya fue juzgado y tuvo que cumplir una medida leve por los hechos.

A través de un comunicado, los acusados han rechazado haber cometido delito alguno. Afirman que la protesta ´fue un ejercicio legítimo de la libertad de expresión y no es ningún delito´. Ellos consideran que no es delito ´denunciar públicamente a través de este tipo de acciones la disconformidad con una política que se ha hecho de espaldas a los ciudadanos´. Apuntan que acciones como las que llevaron a cabo en la iglesia de Sant Miquel contribuyeron en buena parte a la retirada de la propuesta de ley sobre el aborto.

Fuentes cercanas al Obispado de Mallorca afirman que siempre han estado abiertos a alcanzar un acuerdo si los jóvenes reconocen su error y piden disculpas. Qué cínicos, estos clérigos. Una pregunta: ¿monseñor Plà, el ultraconservador y rancio obispo de Alcalá, pide disculpas cuando agrede verbalmente, insulta, injuria y anatematiza a gais, lesbianas y homosexuales? ¿Cuando acusa a estos colectivos de estar vinculados con la corrupción y la prostitución? ¿Son estas declaraciones caridad, son religión? ¿Con sus declaraciones, utilizando un acto de iglesia, no incita al odio y la violencia, no difunde la intolerancia y el fundamentalismo dogmático? ¿Fomenta este casposo obispo la conciliación y el diálogo? ¿No está rozando el delito cuando declara que el feminismo es un paso hacia la destrucción de la persona? El tal monseñor, no sé si juzgado tibiamente por la justicia, siempre ha salido libre de culpa. Los jueces sostienen que sus proclamas  son libertad de expresión, y que en este sentido el obispo tiene garantías de decir lo que piensa. Nunca ha pedido perdón. Faltaría.

Estupendo. ¿Y los demás? ¿Estos jóvenes no han dado su opinión? Se escudan en que interrumpieron una misa. Bien ¿Cuántas veces han interrumpido ellos cientos y miles de conciencias y les han quitado la libertad de pensar, de sentir y de sonreír?

Si la caridad con que piden condenas clama al cielo no veas ´el morro´ que tienen cuando sostienen que: cuidadito,  que estos jóvenes pueden dar gracias a su magnanimidad porque no se ha solicitado la pena máxima que contempla el Código Penal por este delito y que es de seis años. Lamentable que se pueda ir a prisión por protestar por una privación de derechos.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de NOS LLEGA EL APOCALIPSIS.

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