@ellibelaresc

En gacetillas anteriores (Incongruencia bautismal y Polos opuestos) ya comentábamos que el obispado de Cádiz negaba  a un transexual (Álex Salinas) ser padrino de bautismo de su nieto. Y terminaba Polos opuestos así: A los tres días de terminar de escribir esta gacetilla leo que el obispo de Cádiz da marcha atrás y permitirá al joven transexual ser padrino de su sobrino. Sí, da marcha atrás y lo justifica diciendo que, el cinismo no puede ser más grande, ´había habido un error porque ser transexual no es obstáculo para ser padrino de un bautizo´. Todo menos decir que son unos insensibles, que no tienen caridad, que sabían que esta vez iban a por ellos en los juzgados. Por eso se salen, como siempre, por la tangente. Lo triste es que mucha gente les cree.

Cuando parecía que todo iba sobre ruedas y que el tema estaba zanjado el obispado de Cádiz vuelve a denegar a Álex la posibilidad de ser padrino. Se les ha malinterpretado. Aseguran haber consultado con la Congregación para la Doctrina de la Fe y que esta le ha denegado la posibilidad, argumentando que la transexualidad es ´contraria a la naturaleza del hombre´ y que, por tanto ´es imposible que se le admita como padrino´. Y todo esto porque, según este organismo religioso, ´el mismo comportamiento transexual revela de manera pública una actitud opuesta a la exigencia moral de resolver el propio problema de identidad sexual según la verdad del propio sexo´. Es decir, que ´la moral´ debería hacerle aceptar un cuerpo y un género con el que Álex nació y que no siente como suyos. La Congregación para la Doctrina de la Fe no ve en la negativa a permitirle apadrinar a su sobrino, sin embargo, una discriminación (¡faltaría!), ya que considera evidente una ´falta de requisitos necesarios para asumir la responsabilidad eclesial de ser padrino´. El argumento que esgrimen es que Álex no lleva una vida congruente con el estilo de vida cristiano por su condición de transexual, que incapacita para los derechos y la vida del amor. (De juzgado de guardia).

La respuesta del joven no puede ser más sincera y dramática: ´Me están alejando de la Iglesia, ya no me espero nada de ellos […] Cuando estaba yendo a la parroquia para coger fecha para el bautizo me ha llamado 10 veces el obispo de Cádiz desde un número oculto. No quieren darme nada por escrito para poder desmentir luego cualquier cosa […] Han querido tenerme tranquilo todo agosto para que no les amargara el verano´.

Alex va a apostatar, pero para él apostatar no significa dejar de creer, sino la mejor manera de rechazar todo lo que no le gusta de la iglesia católica. ´Yo la fe la voy a seguir a parte, tal y como se debe, amando a las personas tal y como son, no prohibiéndoles estar en la iglesia porque sean gays, lesbianas o transexuales que estoy harto de esta discriminación´.

Por mi parte me quedo sin palabras ante estos hechos que demuestran lo inmisericordes y trileros que son esta casta de llamados ministros de dios. Ante tanta crueldad solo te queda pensar que la verdadera incongruencia es de quienes dicen ser los representantes de la doctrina que predica respeto y amor al prójimo pero que la aplican para dar rienda suelta a los odios, fobias y machacar al semejante; en una palabra, indignos representantes del dogma en origen. Si fuera católico practicante estaría profundamente defraudado con el papa Francisco y los cantos de sirena que arrojan a muchos creyentes sinceros y de corazón sobre Escila y Caribdis, entre la espada y la pared. Absolutamente perverso.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de LA SUBASTA.

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