@ellibelaresc

Hoy, 18 de septiembre, se nos casa el exalcalde de Vitoria y vicesecretario general de Acción Sectorial del PP, Javier Maroto, con su pareja de hace dos décadas, el economista José Manuel Rodríguez. La invitación de Maroto a Rajoy para que acuda a su boda reabre el debate sobre la coherencia de los conservadores frente a la homosexualidad, en particular, y la igualdad, en general. Hasta ahora, la legislación del presidente del Gobierno lleva el sello de su sector más ultra.

Ante esta boda, el periódico El Mundo informaba hace unos días de que había  división en el Gobierno y en el partido sobre si el presidente debía acudir o no al enlace civil. Cospedal desmintió tajantemente la información de El Mundo, aunque fuentes del partido sostienen que ´debate como tal, no ha habido; comentarios entre nosotros, muchos´. Los mismos interlocutores subrayan que, en cualquier caso, la decisión la tomará Rajoy y ´nadie le va a decir lo que tiene que hacer´. Por supuesto, y que nadie se atreva. Aunque el dilema es si Rajoy irá o no, diga lo que quiera Cospedal, que polémica hay, y mucha. Últimas noticias rosa de la capital nos dicen que Rajoy y su señora, Visi, sí van a ir. Con ello el presidente ignora la exigencia de coherencia que defienden algunos en su partido después del recurso del PP contra estos matrimonios. Otras fuentes dicen que va a la boda para explicarle al Maroto por qué recurrió la ley de matrimonio homosexual.

Aunque parezca mentira a estas alturas el problema para el PP es que Javier Maroto es homosexual  y vicesecretario de Acción Sectorial del PP, es decir, que representa a un montón de gente que no es que sea exactamente homófoba sino que prefiere que los gays sigan viviendo toda la vida dentro del armario. Tampoco les gusta que a las uniones homosexuales se les denomine matrimonio porque ellos son muy amigos del latín y de los mandamientos de la madre iglesia, aunque flojeen bastante con el no robarás y el amarás a tu prójimo como a ti mismo. Ana Botella escribió un aforismo al respecto aunque todavía los expertos no se ponen de acuerdo si las manzanas son gays, las peras lesbianas o si se refería a la macedonia de frutas, juntas y revueltas.

Mariano, igual que Hamlet, tiene una duda metódica ante el postre: se encuentra ante una difícil elección, ya que si acude a la boda de Maroto, no sólo traiciona la confianza de su subsuelo de votantes más retrógrado, sino que además podría incumplir la última promesa electoral que le queda por incumplir. Y, encima, apenas a unos meses de las siguientes elecciones. Por otra parte, las invitaciones de boda son siempre un coñazo tremendo porque no sabes qué traje ponerte ni tampoco qué regalar, aunque en lo del regalo, Mariano lo tendría fácil: un sobre, como es habitual en Génova.

Maroto asegura que la ley sobre el matrimonio homosexual está perfectamente ´asumida y reconocida por el PP´, tan asumida que presentaron un recurso contra ella en el Tribunal Constitucional que fue avalado personalmente por Mariano. Este aval personal de don Mariano contra esta ley aprobada por el gobierno Zapatero desencadenó en su momento una interesante polémica sobre la presunta homosexualidad de Mariano Rajoy.

Dirigentes del PP gallego de la época de Fraga atribuyen el bulo sobre la homosexualidad de Rajoy al ‘exconselleiro’ y exdelegado del Gobierno en Galicia, Juan Manuel Diz Guedes. Pero quien atizó el tema y lo expuso en un libro-documento titulado ´Gaviotas que ensucian su propio nido´ fue el difunto Carlos Alberto Biendicho, presidente de la extinta Plataforma Gay del PP.

Las afirmaciones sobre la orientación sexual de Rajoy, aunque nunca se documentaron, fueron aprovechadas en su momento por sus adversarios políticos, periodistas críticos y enemigos internos, para insultarlo con calificativos homófobos. Alfonso Guerra (PSOE) le llamó ´mariposón´ en un mitin y Federico Jiménez Losantos acuñó en la Cope el término ´maricomplejines´. Rajoy jamás respondió a estos insultos. ¿El que calla otorga?

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En la gacetilla de mañana hablaremos de GAVIOTAS QUE ENSUCIAN SU PROPIO NIDO.

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