@ellibelaresc

Hace ya tiempo que Felipe González ya no es quien era, o tal vez nunca lo fue y lo que vivimos de su presidencia fue un espejismo. Ahora que estamos en precampaña para unas generales que van a ser muy importantes para el país convendría tener en cuenta quién fue Felipe y qué pretende en estos momentos con sus salidas de tono, sus declaraciones fuera de tiesto y su maligno granito de arena que, en mi opinión, está aportando al PSOE. No es que me importe mucho su actitud, pero sí me incomoda. Por eso pongo a vuestra consideración este artículo de Javier Gallego, Felipe cállate, en el periódico El diario.

Felipe González es el mayor fraude de la Transición española. Más que socialista fue siempre socio capitalista. Ahora ha pasado de carismático a caricato. Alguien debería hacerle callar.

Es hora de que alguien le diga a Felipe González lo que habría que haberle dicho hace años: Felipe, cállate. La broma ha durado demasiado. Estás haciendo el ridículo. Tiene el personaje un pasado como para haberse metido en un agujero, haberlo tapado con cal viva y que no le hubiéramos vuelto a ver las canas, pero es tan soberbio y vanidoso que no es capaz de bajarse del escenario y, cada vez que sale, la tiene que liar. Si hay algo peor que un presidente, es un expresidente. Padecen casi siempre  pitopausia presidencial. Como ya nadie les mira como antes, tienen que sobreactuar para coger foco. Ahora Felipe ha pasado de carismático a caricato. De piquito de oro, a bocazas oficial. Por consiguiente.

Lleva unos días sin tomar la medicación y está desatado. Primero dijo que el régimen de Pinochet, con sus 40.000 víctimas y 3000 desaparecidos, respetó más los derechos humanos que el actual gobierno de Maduro. Ayer comparó la autodeterminación catalana con las deportaciones de Stalin a Siberia. No sólo insulta a la razón, escupe a la memoria de los millones de víctimas del gulag estalinista y a no pocos catalanes partidarios de la secesión. Su obsesión con Venezuela y Cataluña solo es comparable a la de un tertuliano de 13tv votante de Vox. Hace tiempo que sabemos que más que socialista, ha sido siempre socio capitalista. De Gas Natural o de quien le quiera pagar. Ahora vemos que, además, ejerce de bufón.

A estas alturas, no nos sorprende. Ya sabemos que Felipe González es el mayor fraude de la Transición española. Sabemos, por documentos desclasificados, que la joven promesa del progresismo español, fue ungido por la socialdemocracia europea en Suresnes para hacer el tránsito al capitalismo bajo la tutela de Washington. El tardofranquismo lo bendijo porque el muchacho jamás había dado un ruido. Nunca fue antifranquista, más bien al contrario. Como cuentan otros papeles desclasificados, en su juventud se ofreció con otros compañeros a la embajada estadounidense para acabar con ´la excesiva influencia comunista´ que había en la universidad. Después vino lo de la OTAN para confirmar que el hombre blanco hablaba con lengua de serpiente, como cantara Krahe, que lo pagó con la censura de este demócrata. Por consiguiente, la pana y las coderas eran disfraz.

El gran Javier Ortiz escribió que González se hizo socialista porque la socialdemocracia le apadrinó, pero que se habría hecho democristiano si la democracia cristiana se lo hubiera ofrecido. Nunca ha tenido más ideología que la de su ego. Felipe ha sido siempre felipista y nada más. El menda se ha hecho hasta una fundación. No es extraño que se lo tenga tan subido cuando en su casa le creen infalible como a un Papa, le veneran como a un dios y le llevan en procesión como al santo patrón. El PSOE es como José Luis Moreno. Tienen al Rockefeller fumando puros en un yate y cuando llega la hora del show lo sacan para que el pájaro tuerza el pico. Pedro Sánchez ha dicho que es su faro y su guía. Esa es la renovación del partido. Apaga y vámonos.

Pertenezco a una generación de hijos de víctimas de Felipe González. De los que le votaron ilusionados como nunca en el 82 y se decepcionaron como siempre o peor. No pocos se pasaron al bando contrario y ya nunca regresaron. Nadie ha hecho más por el retorno de la derecha al poder y pocos están haciendo tanto por el independentismo. Pero le siguen dando bola. Lo del señor X le viene al pelo. Es una incógnita por qué se sigue escuchando con respeto a un individuo bajo el que tuvimos a los GAL, Filesa, el caso Roldán, el pelotazo y la mayor cantidad de casos de corrupción de la democracia (hasta que llegó el PP, digo yo). Nunca creí que diría esto, pero una vez estuve de acuerdo con Aznar, otro que tal: cuando le dijo a Felipe que se fuera. Tampoco pensé que diría esto, pero creo que debería volver el rey Juan Carlos para hacerle callar. Por consiguiente. Alguien tiene que decírselo. Felipe, ¿por qué no te callas?

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En la gacetilla de mañana hablaremos de LA ASIGNATURA TAUROMAQUIA EN LA LOMCE.

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