@ellibelaresc

El Ayuntamiento de Valencia que dirige Joan Ribó quiere respetar la pluralidad de credos, por eso en el tanatorio y crematorio municipal no se verán cruces, ni la imagen de la Virgen o de San Francisco, ni siquiera la representación de la Ascensión que decora una gran vidriera de la capilla del tanatorio. Todo estará oculto, en armarios, bajo cortinas y sólo se mostrará si la familia del fallecido lo solicita. Esta es la medida que ha decidido tomar el Ayuntamiento de Valencia para garantizar la libertad de culto en los servicios funerarios municipales. ´Estamos democratizando los símbolos ante un hecho tan importante como es la muerte. Si una persona es de religión católica lo único que tiene que hacer es decirlo y tendrá sus símbolos, como antes, pero si una persona no lo es, también podrá disfrutar de la simbología que ella quiera´.

La postura del Ayuntamiento más coherente no puede ser. Pues parece que no. La revuelta del gallinero ´nacionalcatolicista´ no se ha hecho esperar. Se mueven espectacularmente con efecto dominó. Siempre con el mismo lenguaje, siempre con el belicismo fanático que les es propio.

Mirad cómo interpreta la noticia el periódico Alerta Digital.

La izquierda guerracivilista declara la guerra a los cristianos: El alcalde de Valencia ordena que se retiren todos los crucifijos del cementerio.

Este domingo, como todos los años, muchas personas irán a visitar a sus seres queridos a los cementerios. Pero si se trata de cristianos no serán bien recibidos. En la guerra que la dictadura del laicismo ha declarado a la cruz, hasta los cementerios donde reposan nuestros seres queridos serán despojados de sus referencias cristianas.

No es una hipótesis. Tristemente, el odio religioso ha llegado ya y el primer caso se está produciendo en este momento en el cementerio general de Valencia, que controla el Ayuntamiento presidido por el alcalde de Compromís, Joan Ribó.

¡5 días de plazo! Este era el tiempo que el gobierno municipal valenciano dio a los funcionarios del cementerio para retirar toda la simbología cristiana de las instalaciones. Por procedimiento de urgencia, con formas autoritarias, como si estuvieran desinfectando, se procedió a desmantelar de referencias cristianas el recinto. Este es el resultado del odio: Las capillas han sido sustituidas por lo que llaman ´salas de ceremonias´; se han suprimido todos los crucifijos; se han ocultado las imágenes de la Virgen de los Desamparados y se han tapado con cortinas las vidrieras de la Madre de Dios.

El histerismo anticatólico llega hasta el extremo de que incluso unos manteles estampados con pequeñas cruces han sido apartados. Y queda pendiente la retirada de una gran cruz de cuatro metros que, por sus dimensiones, se ha salvado de la criba. De momento.

No piense que por no vivir en Valencia  estará a salvo. Hoy es Valencia. Mañana su comunidad, su ciudad, su pueblo. Los intolerantes, con su agenda radical y laicista, pretenden despojarte de sus creencias, convertirle en un ciudadano sin arraigo religioso, anular su dimensión espiritual y de paso, corregir el ´mal´ histórico del Cristianismo en España amputando sus raíces.

El resultado de esta agenda es la creciente cristofobia que padecemos, donde impera el laicismo, la humillación de las creencias de los cristianos, el intento permanente de desplazarlos de los centros de decisión y condenarlos a practicar sus ritos en las catacumbas, el programa de descristianización de la educación como si fuera una enfermedad. No hay nada que cause mayor euforia a los laicistas que pisotear su libertad religiosa, la mía, la de todos, en todos los ámbitos posibles. ¿Quién es Joan Ribó para privar a los creyentes cristianos de un símbolo que, en el trance de la muerte, ofrece esperanza en la vida eterna y fe en la resurrección? Ni siquiera el argumento de la aconfesionalidad institucional puede justificar este ataque a la libertad religiosa, un derecho fundamental garantizado por la Constitución y protegido por convenios y tratados internacionales. La aconfesionalidad de nuestro Estado implica respeto por las creencias, religiosas o no, de los ciudadanos y una actitud positiva hacia ellas porque su aportación es radicalmente buena para construir una sociedad respetuosa, tolerante y pacífica.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de OTRA FP DE EMPLEADOS DOMÉSTICOS.

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