@ellibelaresc

Ya hemos escrito en alguna ocasión en este blog del impacto negativo que los símbolos nacionales de bandera, himno y rey tienen en muchos españoles. Ayer mismo hablábamos, fundamentalmente, del himno, y reflexionábamos sobre el hecho de que la transición se hizo muy deprisa y que la exigencia de abandonar cuanto antes el franquismo generó la redacción de una Constitución que se tuvo que votar en su totalidad, y con ella temas tan sensibles como los símbolos. Es una cuestión política de difícil solución por el empecinamiento de los políticos, fundamentalmente del PP y su extrema.

Hoy queremos traer a colación la bandera. ¿Quién se ha empeñado en sostener que es intocable? ¿Por qué, en razón de qué? ¿Por qué no tratar el tema con sentido común cuando sabemos que muchos españoles ni la aceptan ni la respetan? El tema, si quisieran los políticos, podría tener una solución muy democrática. Como es el caso de Nueva Zelanda.

Muchos neozelandeses consideran que su bandera actual está desfasada y es demasiado similar a la australiana. Muestra la Unión Jack británica en la esquina superior izquierda y  una alusión a un pasado colonial que muchos neozelandeses querrían dejar atrás. En ocasiones, Nueva Zelanda se ve a la sombra de Australia, su vecina más grande, y tener banderas casi idénticas solo alimenta ese problema.

Para conseguir una nueva bandera que sea expresión de todos los neozelandeses el comité del gobierno convocó un concurso de proyectos de bandera que debían seguir estos criterios: ´Una gran bandera debe ser distintiva y tan sencilla que pueda dibujarla un niño de memoria. Una gran bandera es atemporal y comunica de forma rápida y potente la esencia del país que representa. Una bandera debe tener suficiente dignidad como para ser apropiada en todas las situaciones en que los neozelandeses puedan verse representados. Debe comunicar a todos los kiwis´.NEW10 - WELINGTON (NUEVA ZELANDA), 31/8/2015.- Imagen cedida por el New Zealand Flag Consideration Panel de un combo de imágenes de los cuatro diseños finalistas de la nueva bandera de Nueva Zelanda, Silver Fern (Blanco y negro) (arriba -i), Silver Fern (Rojo, blanco y azul) (arriba-d), Koru (abajo -i) y Silver Fern (negro, blanco y azul) (abajo- d). Los organisadores seleccionaron los cuatro mejores diseños entre 10.292 enviados y el público neozelandés podrá elegir sus favoritos en la primera etapa de un referendum más adelante en el año. EFE/NZ Flag Consideration Panel /SOLO USO EDITORIAL / NO VENTASS

El plazo de presentación de proyectos terminó en septiembre con la presentación de 40 proyectos finalistas entre los que el comité gubernamental ha seleccionado cuatro que se votarán  en un referéndum que empezará estos días finales de noviembre y terminará el 10 de diciembre. Pero atención: una vez elegida la opción preferida, se enfrentará a la actual bandera en un segundo referéndum el próximo marzo. Solo entonces decidirán los ciudadanos si adoptan una nueva bandera.

Y digo yo: ¿tan complicado es poner en práctica este proyecto que pueda poner en paz a las dos Españas? Los de siempre dirán que no podemos desprendernos de la tradición. Chorrada. Franco puso el aguilucho y nadie le puso una simple pega a su ruptura con la tradición. Debe haber una voluntad de cambio que en muchos no existe.

Bandera ganadoraPero la propuesta neozelandesa no nos debería extrañar ya que se aplicó en su momento en España. Quizás muchos no sepan que la actual bandera española proviene de un concurso que convocó el rey Carlos III porque la bandera de aquellos momento, blanca de los borbones con el escudo de España, era fácilmente confundida con las banderas de otros países también de monarquías borbónicas, como Francia por ejemplo, dando a lugar a muchas equivocaciones, a veces embarazosas, en el mar. Cansado de esto, Carlos III eligió entre una serie de doce modelos que se presentaron a la actual bandera roja y amarilla para identificar a su Real Armada ya que el amarillo unido al rojo crea una combinación muy bien identificable en el mar, que era donde se enarbolaría por primera vez.  Sólo a partir de 1843, bajo el reinado de Isabel II, la bandera rojigualda fue la bandera nacional, abandonando la blanca con la cruz de Borgoña. Esta bandera es la que permanece hasta hoy con excepción del periodo de la Segunda República, cuando se sustituyó una de las franjas rojas por el color morado.

¿Tan complicado sería seguir con la tradición que ya nos marcó Carlos III, convocar un concurso de propuestas, votarlas y proponer la elegida y votarla en referéndum  como símbolo de la unidad?

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿DE QUÉ TENDENCIA POLÍTICA SOY?

Anuncios