@ellibelaresc

El día 7 de diciembre, en Atresmedia, está previsto un debate a cuatro entre los líderes de la oposición a Rajoy, y éste se borra y envía a Soraya. Todo un detalle, y ello a pesar de que con esta decisión, Rajoy se está pegando un tiro en la pierna, uno de tantos. No se entiende cómo un presidente de Gobierno y candidato a la reelección puede negarse a este careo electoral. En otras democracias sería suficiente para echarlo de los votos y dar por liquidada su candidatura porque negarse a debatir significa tarjeta roja directa, y la tarjeta no la muestra ninguna clase de autoridad electoral, sino quienes más y mejor pueden hacerlo, los votantes. Rajoy debe de estar muy informado sobre la técnica de los debates, que son una estrategia más de campaña: aquel que lo necesita lo promueve, y aquel al que le estorba lo rehúye o directamente lo sabotea, como es su caso. Él está pero que muy bien en el plasma o haciendo selfis por toda la piel de toro.

¿Es Sáenz de Santamaría candidata a Presidenta del Gobierno? No, ni siquiera es candidata a vicepresidenta porque esa figura no existe en España, pues entonces está fuera de lugar. ¿Qué responderá cuando sus interlocutores digan ´si yo soy presidente, haré tal cosa´? ¿Contar lo que hará Mariano, el ausente? Todo es cuestión de cultura democrática, y el día en que un partido pierda unas elecciones por haber saboteado un debate electoral, se acabó la broma. Siempre tengo la esperanza de que esta sea la primera vez, porque una vez que aceptas acudir que el titular se borre del partido y envíe a un suplente solo se puede interpretar de dos formas: o como un acto de soberbia, un insulto a los ciudadanos y un desprecio a los otros candidatos, o como una muestra de cobardía política. O como las dos cosas a la vez, que me parece que es el caso. Al borrarse del debate y enviar a otra persona, Rajoy admite implícitamente que su candidatura es electoralmente tóxica para su partido. Si Soraya pierde el debate, malo para Rajoy. Y si Soraya gana el debate, peor para Rajoy: solo servirá para confirmar que, como muchos pensamos, mejor le iría al PP en estas elecciones si la candidata hubiera sido ella, experiencia de gobierno y juventud en una misma persona.

Mariano Rajoy sí debatirá con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, en un cara a cara organizado por la Academia de Televisión que tendrá lugar el próximo 14 de diciembre, salvo error u omisión. Al nada sospechoso diario El País también le ha negado el presidente la posibilidad de juntar a los cuatro tenores del 20-D en el debate que se celebra hoy, día 30, y al que asistirán Sánchez, Rivera e Iglesias. Mariano se ha escudado en ´tareas de Gobierno´ para eludir el encuentro, quiso enviar a Soraya, pero el País la ha rechazado. El periódico considera que un debate con vocación de ser verdaderamente presidencial exige, como en todas las sociedades democráticas, la presencia de los cabezas de listas. La confrontación ante las cámaras de quienes pueden acceder a la presidencia es un derecho no de los medios sino de los ciudadanos. Sin embargo, a la misma hora (21.00) el candidato Rajoy tiene previsto comparecer en una entrevista en el informativo nocturno de Telecinco, dirigido y presentado por Pedro Piqueras. El PP asegura que la fecha fue fijada por la cadena televisiva antes de que el debate del mismo día fuera programado. Mentira y mucho miedo. Donde no ha tenido problemas de agenda ha sido con la cadena COPE. El miércoles pasado lo tuvimos       delante de los micrófonos de la Cope, donde comentaba los partidos de la Champions League. ¡Qué personaje! Una cosa queda clara: ´Rajoy prefiere el ‘fúmbol’ porque debatir se le da ‘regu’´, y ni así. Tampoco convence como comentarista deportivo: ´No hay mejor defensa que una buena defensa´, para echarse a llorar.

Lo curioso es que el Presidente también discutirá su proyecto epistemológico electoral en los programas televisivos de Bertín Osborne, de Ana Rosa y tal. En estos ambientes nuestro amado líder se encuentra más a gusto. Hay que reconocer que a don Mariano le ha cogido un poco a contrapié esto de que el lenguaje político haya cambiado. Y, sobre todo, que la gente quiera volver a escuchar y enterarse, a opinar y a discutir de la prima de riesgo, la nuca de Rato, del gato de Pedro Sánchez y el tupé que le ha quedado a Luis Bárcenas de tanto esquiar a contra viento en Suiza. Mariano Rajoy quiere permanecer ajeno a todo eso. Sabe que ya no puede impedir que el pueblo se entere de todo, como cuando Franco. Negarse a hablar es la forma más perversa de obligar a que los demás se callen. Y eso, Mariano, no es precisamente la democracia. Con lo que necesitamos, en estos tiempos terribles, escuchar. Incluso, escucharte, Mariano.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de RECAPITULEMOS.

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