@ellibelaresc

Sí, por supuesto, vi el debate y tuve que insultar al televisor en más de una ocasión. Pero dejémoslo, es agua pasada, aunque necesito comentar algunos detalles. El debate fue entretenido, pero intuyo que estéril y nada decisivo. Eso sí, fue un acto democrático de primera magnitud. Se sobrepuso a todo interés fingido, y demostró que lo político interesa vivamente. Su índice de audiencia fue de fútbol.

Mariano envió al debate a Soraya mientras él se quedaba en Doñana fumando su puro delante del plasma y en los ratos libres buscando el voto taurino y cinegético. Cuando le reprocharon a Soraya  la ausencia del candidato a la presidencia, Soraya replicó: ´Somos un equipo´. ¿En serio alguien se lo cree? Soraya estuvo mal. No acertó ni en el tono ni en los argumentos. Ni siquiera le funcionó el lacrimógeno discurso sobre la violencia de género (que los recortes de su propio Gobierno contradicen).Cada vez que le increpaban se salía con el argumentario: ´hablar es muy fácil´. Cierto, destrozar el país del modo en que lo han hecho los populares estos cuatro años, con el empleo en números rojos, la Sanidad moribunda, la Educación apaleada y la hucha de los pensiones saqueada, no es nada sencillo. Lo de Soraya, la tapada destapada, fue de pena con su único y repetitivo argumento de la herencia recibida al cabo de cuatro años. Soraya desafinó  y lo de Rajoy entró de lleno en la falta de respeto no solo a los otros participantes, sino a todos los ciudadanos. Este señor es un déspota raposo que hace de la política una burla.

Albert  Rivera no paraba de frotarse las manos y de saltar de un pie a otro, como si quisiera abarcar todo el espectro político a bandazos. Decía que no, que no y que no pactaría un acuerdo de gobierno, pero su cuerpo, su lenguaje gestual, decía todo lo contrario. Llegada la hora de la verdad,y si los pronósticos se cumplen,  Rivera debería negar su apoyo a Rajoy en su investidura aunque solo fuera por su falta de cortesía, su desprecio, su tácita chulería y su aire de superioridad. Quien no sirve para debatir tampoco sirve para presidir un Gobierno. ¡Pero cualquiera se fía de Rivera! Rivera no defraudó a los suyos, pero dudo que ampliase mucho más su propio espacio. Es cierto que, como dice que dice su madre, se movía más que los precios.

Bien plantado, un boli bic azul en la mano, Pablo Iglesias demostró que es el único candidato que representa una alternativa real a lo de siempre, con corbata o sin ella.

Pedro Sánchez estuvo extrañamente sereno, como si únicamente se estuviera entrenando para la gran final con el presidente y hubiera alquilado a los demás de sparrings. Iluso él. Sánchez no tuvo su mejor noche. Tampoco la peor de todas. El candidato del PSOE aguantó sin grandes errores –y algunos aciertos en el cuerpo a cuerpo contra Rivera–, pero a su partido no le sirve con eso para dar la vuelta a una campaña que arrancó con un CIS complemente desmoralizador para los socialistas, y con otro montón de encuestas que le sitúan incluso por detrás de Ciudadanos.

Soraya perdió el debate, ¿y qué? eso no significa que el PP lo haya perdido. Visto el resultado de anoche, es obvio que el PP acertó en su análisis: menos Rajoy es más PP. Y cuanto menos se vea a su candidato hablando de política, mejor aún. El mensaje es que a pesar de todo hay que votar a Rajoy, aunque sea con la nariz tapada. Ese es precisamente el eje central de la campaña del Partido Popular. Rajoy, con sus actos y con sus palabras, solo lanza ese mensaje a los millones de votantes que ha perdido: ‘Votadme con la nariz tapada’. No lo hagan por Rajoy, no lo hagan ni siquiera por el PP, sino por España, aunque sea con la nariz tapada. En serio.

Si alguien ganó fue Pablo Iglesias. La pregunta inmediata es ¿qué rédito le va a proporcionar la victoria? Este país nuestro es muy complejo y muchas veces hipócrita. Te dicen cosas hermosas a la cara y luego te sueltan la puñalada por la espalda. Pablo ganó, mucha gente quedó convencida de sus palabras ¿se traducirán en votos? Lo tendremos que ver.

A mí me emocionó el alegato final. Por eso os lo recuerdo con este vídeo.

Mi opinión es que no habría que votar a quienes prometieron y no cumplieron lo prometido. Habría que votar a quienes aún no han tenido oportunidad de cumplir o no cumplir. Esa debería ser la norma máxima de la decencia política.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de EL PSOE, ESE FANTASMA.

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