@ellibelaresc

Son como el Guadiana. Ayer era Rouco, y por la cuaresma le toca a Plà, mañana a Munilla y hoy a Demetrio, el polémico y machista obispo de Córdoba. La cuestión está en ser noticia y que sus ciegos seguidores se embeban de mitos y absurdos.

El polémico obispo de Córdoba cree que la fecundación in vitro es un ´aquelarre químico de laboratorio´. Según dice en la carta pastoral titulada Navidad y Familia, los hijos solo pueden nacer del ´abrazo amoroso´ de los padres (que deben ser un varón y una mujer). Y ´no puede sustituirse nunca por la pipeta de laboratorio, la fecundación in vitro. Todo tipo de fecundación artificial rompe la armonía de la creación por la que vienen los hijos al mundo, fruto de una relación de amor entre los esposos’.

En su carta, Demetrio Fernández también ofrece una clara distinción entre el papel del hombre y la mujer dentro de una familia. Varón y mujer, creados en igualdad de dignidad fundamental, son distintos para ser complementarios. ´Cuanto más varón sea el varón, mejor para todos en la casa´, sostiene el obispo. El hombre ´aporta la cobertura, la protección y la seguridad´ y es ´signo de fortaleza. Representa la autoridad que ayuda a crecer´. Para la mujer reserva el papel de aportar ´calor al hogar, acogida, ternura. Cuanto más mujer y más femenina sea la mujer, mejor para todos en la casa. El genio femenino enriquece grandemente la familia´.

¿Cómo es posible, añado yo, que las mujeres no se subleven ante este machista y lo manden al carajo (en la acepción de la RAE que os guste)? ¿Y los fieles de esta secta medieval no dicen nada? ¿No lo rechazan? No claro, solo dicen ‘¡beeee¡´. ¿Y el Estado debe seguir pagando los gastos y sueldos de estos majaderos trasnochados?

El tal monseñor desde que llegó a la ciudad andaluza en 2010, ha difundido varias cartas con opiniones polémicas. En 2010 cargó contra la ´ideología de género´. En enero de 2011, aseguró que la Unesco tiene un plan para ´hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual´. En octubre de 2012 equiparó el aborto y la muerte de los niños Ruth y José, asesinados por su padre en Córdoba junto a su hermano de dos años. En su afán de ser perejil de todas las salsas incluso le llevó a cuestionar directamente los dictados y propuestas de su máximo jefe, el papa Jorge . En concreto, Fernández se refirió sobre el anuncio papal sobre la nulidad del matrimonio afirmando que ´nadie puede deshacer -ni siquiera el Papa- lo que Dios ha unido por voluntad de los esposos en el sacramento del matrimonio´. Una desautorización en toda regla al Sumo Pontífice hecha por un inferior orgánico de provincias que da vergüenza ajena. Y ahora nos viene con lo del aquelarre, elevando el tono del debate al introducir matices demoniacos. Aquelarre, según la RAE, es una ´junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para la práctica de las artes de esta superstición´.

Queda claro que estos retrógrados medievales, rancios, fanáticos  y misóginos echan de menos los tiempos del Nacional Catolicismo, y en su ceguera fanática no saben ni lo que dicen. Porque veamos. Si solo se pueden tener hijos por métodos naturales y dentro del matrimonio y los hijos nacidos fuera del sexo marital (´abrazo del amor´) no son personas ¿en qué lugar queda su propia creencia sobre la fecundación de Jesús de Nazareth? ¿Practicó ´el abrazo del amor´ el Espíritu Santo con una virgen judía y sin estar casada además? ¿No es una experiencia de laboratorio que una paloma fecundara a la pobre e ingenua María? ¡Qué gafas de culo de vaso llevan estos servidores de dios! Y ya no hablamos de que una hostia se convierta en cuerpo humano y un vaso de vino en sangre. De ello ya hablaremos en otra ocasión.

El problema que tiene el tal Demetrio y los de su clase es su profundo machismo, y de ahí el resto del mensaje y los roles desfasados que otorga a la mujer: limpiar, cocinar, follar (solo con su esposo y a su gusto) y cuidar la prole. Difundir esas ideas debiera estar encuadrado en delito de odio y ser castigado.

La mujer da calor al hogar, o sea, es una estufa. ¿También en verano, o me la cambiará por un ventilador? Una auténtica provocación la llamada carta pastoral del monseñor.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de EL DISCURSO.

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