@ellibelaresc

La católica ha estado bastante prudente durante la campaña electoral. ¿Asustados por la que intuían que se les venía encima? Tal vez hayan empezado a ver que eso de medrar por la cara y la representatividad divina que dicen tener podía irse al traste, por eso tras los resultados, inicialmente y sin esperar a ver qué ocurre con los pactos, respiran un poco y ya no tienen ningún pudor en reclamar un ´pacto de Estado´ que piden para asegurar la gobernabilidad de España que, digo yo, no es otra que la de mantener sus privilegios al amparo de PP, C´s y el dubitativo PSOE. Las cosas se les han complicado y parece que la próxima legislatura no podrá defender la permanencia de los privilegios de la Iglesia católica en lo tocante a la clase de Religión o a algunas exenciones fiscales.

El escenario poselectoral se presenta como un complicado puzzle en el que los obispos, esta vez sí, apenas tienen capacidad de maniobra. Ni siquiera en el interior del Partido Popular, toda vez que la mayor parte de los diputados confesionalmente católicos –especialmente los provida– han desaparecido de la formación conservadora. En el resto de formaciones la presencia de católicos es absolutamente residual, y los puentes tendidos en los últimos tiempos, mínimos. Toca un duro trabajo por parte de la Conferencia Episcopal para acercarse a los partidos emergentes, especialmente a Podemos. Ante la incógnita el presidente de la CE ya opina que ´una abstención en un momento oportuno es una forma preciosa de colaboración”… para entronizar al indecente, digo yo. Y el obispo de Santander, que se le ve venir, está ´especialmente preocupado´ por el avance de la izquierda: ´Hay que superar la indiferencia ante Dios, ante los demás y ante la realidad´.

Como era de esperar en este ambiente de incertidumbre los habituales voceros de la Conferencia Episcopal tenían que intervenir. Esta vez el espectáculo lo ha ofrecido el cavernícola obispo de San Sebastián, Munilla, que asegura que los resultados del domingo electoral son fruto de una ´sociedad enferma´ y que la necesidad de pactos será una buena ocasión ´para comprobar si es el bien común o el afán de poder el que mueve a los políticos´. A su juicio, sería fácil que partidos como PP, PSOE y Ciudadanos se pusiesen de acuerdo en lo que se refiere a consensuar ideológicamente sus programas pues, según ha precisado, ´por desgracia, los partidos cada vez piensan más parecido al ir respondiendo todos a una ideología única, la ideología de género y otras ideologías liberales´. Y recurre, sin el menor pudor, a una frase del papa Jorge de su encíclica Laudatio Si, que, a su parecer, es perfectamente aplicable a la situación de España tras las elecciones: ´Invito a un debate honesto y transparente para que las ideologías no afecten al bien común´.

Uno lee y reflexiona sobre toda esta parafernalia fascista de Munilla y se pregunta pero ¿qué hace un tipo como este en este berenjenal? ¿Afán de protagonismo? ¿Convencimiento de que es un ministro de dios y que sus palabras salvan de la iniquidad?

Este individuo presenta claros rasgos de psicosis paranoide. Su actitud ante la realidad  está dominada por la desconfianza extrema y el temor al daño que los demás pueden producir en su acomodada vida. Pero tiene razón el monseñor, la nuestra es una sociedad enferma porque de enfermos es votar por los que te roban, hacen desahucios, aumentan la pobreza, aumentan las muertes, recortan en Sanidad y Educación, derogan derechos laborales y sociales y, también y por qué no, la connivencia de los obispos con estos saqueadores que han callado durante estos cuatro años y han apoyado al partido y gobierno que ha hecho todos estos desmanes. Por eso debemos tranquilizarnos. Para una vez que un obispo dice una verdad, hay quienes nos indignamos. Porque sí, monseñor, esta sociedad está pero que muy enferma, que un partido como el PP sea el más votado, es de gravedad extrema, entre otras cosas porque os regala los millones a manos llenas, mientras les niega a padres en paro la prestación por desempleo y a los discapacitados la ayuda que les hace falta para vivir con dignidad.

¿Cuándo se darán cuenta estos sotanados antidemócratas, discriminadores, sexistas, homófobos y pederastas que lo único que pueden hacer por el bien de la humanidad es disolverse y extinguirse hasta convertirse en lo único que en este siglo XXI pueden ser: un triste y olvidado resto de nuestro pasado más ignorante y fanático?

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En la gacetilla de mañana hablaremos de EMPEZAR DE NUEVO.

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