@ellibelaresc

No sé si esta gacetilla tenía su lugar antes de las elecciones o después, para evaluar el desastre de lo ocurrido en el pasado 20D. No ha ganado nadie, cuando el objetivo de PSOE, C´s y Podemos era ´cargarse´ al PP. No ha sido así y los porqués ya los hemos comentado en gacetillas anteriores.

Antes de continuar partiremos de un ejemplo: el objetivo de la derecha venezolana era derrotar a Maduro, y han comprendido que la atomización no llevaba a ninguna parte. La Mesa de Unidad Democrática (MUD), que también se suele denominar Mesa de Unidad Nacional, es una coalición de partidos de la oposición unidos para hacer frente al Partido Socialista Unido de Maduro. Esta Mesa la forman una veintena de formaciones políticas y abarca un amplio espectro ideológico. El objetivo se ha cumplido. A partir de ahora vendrán los ajustes y los matices.

¿Por qué no se ha podido o querido hacer lo mismo en España? ¿El objetivo no era deshacerse de Rajoy y de todo lo que oliera a PP? Ya hemos visto que no. En este país habrá cambio cuando la izquierda vaya en serio. De momento lo veo muy muy difícil. Y eso que, como suele decirse, esta vez lo tenían ´a huevos´.

Durante la legislatura del Partido Popular se ha aplicado el mayor ajuste social en tiempos de paz. Se han devaluado los salarios, la reforma laboral ha abaratado el despido, ha aumentado la precariedad del empleo, se ha deteriorado la sanidad y la educación públicas, hay desahucios masivos y siguen las privatizaciones. La protesta social se ha criminalizado con un duro recorte de libertades ciudadanas. Ni eso ha sido capaz de poner un poco de sensatez y de sentido común.

El gobierno se ha metido sin ningún pudor en las instituciones y en la judicatura. Se ha creado un serio problema con Cataluña por no abordar un nuevo modelo territorial y prohibir el derecho a decidir. Una viscosa corrupción salpica al país. La suma de todo ello es una deslegitimación del sistema democrático. Ni eso ha sido capaz de unificar criterios, de globalizar los problemas y de aparcar las pequeñas diferencias y matices.

Así las cosas, lo único que está claro es la necesidad imperiosa del cambio, que tampoco será posible esta vez. Hace un año había la expectativa de un cambio político profundo. El PP se estaba desplomando y el PSOE carecía de credibilidad en la memoria del electorado. Podemos canalizaba el impulso de la indignación ciudadana y C´s empezaba a ser una auténtica amenaza para el PP. Todo se ha difuminado con el tiempo. El PSOE no renovó su oferta electoral, más atentos al ´marketing´ político que a reformas de calado. Podemos ha moderado su programa en busca de un centro político muy ocupado, lo que unido con los problemas de gestión interna produce cierto desinflamiento. Izquierda Unida sigue con sus crisis.

La izquierda tiene que ser consciente de que ha cometido dos graves errores. Por un lado, abandonar la movilización y no haber creado un clima de participación ciudadana en torno a un programa transformador de mínimos. Es la propuesta que ha estado trabajando el Frente Cívico. Por otro, su incapacidad para presentarse unida a las elecciones generales. Las elecciones se ganan con propuestas y líderes, pero también con emociones y matemáticas. Hay sectores de la izquierda con cierta desmoralización o falta de ilusiones y la división impide optimizar los votos en todas las circunscripciones. Solo cuando la izquierda aprenda la lección de que sin unidad está perdida podrá aspirar al cambio.

Con los resultados obtenidos el 20D no hay que desmoralizarse. Una vez más hay que repasar la lección y prepararla para las próximas elecciones. Porque como decía Cortázar ´nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo´. Espero que esta vez sea verdad.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de NO, NO ES EL CAOS.

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