@ellibelaresc

El pobre hombre la de sacrificios que habrá tenido que hacer, contra su voluntad, en su largo, confuso, comisionista y mujeriego reinado. Cuando España se hundía en la crisis tuvo que aparentar austeridad hasta que no pudo más y ocurrió lo del elefante y posterior lo siento no volverá a ocurrir. ¡Bobadas! Juan Carlos siempre ha querido vivir como un rey, y ahora, con la paga que le damos y sus privilegios y amistades, no tiene el mínimo empacho en hacérnoslo ver. Porque una cosa está clara: Franco nombró Alteza al Borbón pero es  evidente que el esquí, la vela, el turismo gastronómico, ´el mujerío´, la pompa y el boato no los aprendió de aquel genocida cenizo cuya idea de la diversión consistía en escuchar misa, comulgar, pescar atunes, masacrar perdices, repoblar cunetas y contemplar cómo un ratón le mordisqueaba las pantuflas. Al contrario, durante cuatro décadas los españoles hemos podido comprobar que la profesión de rey borbón es extenuante: participar en regatas, conversar con jeques árabes, saludar en recepciones a una fila de invitados tan larga que al final se le acalambraba la mano, entregar copas con su título, etc. El rey estaba tan ocupado haciendo de sí mismo que no tenía tiempo ni para despedir a los barcos que salían en misión de guerra ni para acudir a un solo funeral de estado por las víctimas de ETA.

Apasionado del mar, el rey continúa disfrutando de las regatas y  como recoge Vanity Fair desde su abdicación forzosa pasa el 70% de su tiempo viajando. Ha recorrido más de 55.000 kilómetros desde Arabia Saudí, Estados Unidos, México, Emiratos Árabes, Bahamas, Marruecos… una larga lista de destinos.

De esta actividad viajera me preocupa especialmente su relación con Arabia Saudita, donde últimamente le han hecho un homenaje. Quiero transmitirle mi repulsa por este homenaje si lo ha recibido como personalidad política de mi país. De ser así le pediría, por el bien de todos, que se disculpe, abdique de su abdicación, deje cualquier cargo que ostente y renuncie a cualquier salario que perciba. Después de eso, visite a todos los sátrapas, criminales de guerra, traficantes de armas y dictadores que le apetezca, diviértase en sus fiestas, coma y cene con ellos, vea vídeos de las decapitaciones o los bombardeos, charle con los poderosos que financian al EI y váyase de montería con personas que hayan sido vinculadas al tráfico de armas… Pero mientras nos represente, ¡no nos avergüence!

Sigamos. El monarca regatista y viajero  sigue recibiendo una asignación anual de 187.356 euros pero su carga de trabajo, minimizada por la obsesión viajera, ha bajado. De los 200 actos de su pasada época como Rey ha pasado a 24 audiencias, varios viajes oficiales -Colombia, Uruguay y Estados Unidos- y diez discursos. Sus apariciones al lado de la Reina Sofía han pasado a contarse con los dedos de las manos: dos en actos oficiales y en los funerales de la Duquesa de Alba, la reina Fabiola y el duque de Calabria.

En el pasado año se ha dejado ver en las carreras de Fórmula 1 y moto GP -donde coincidió con Jaime de Marichalar- partidos de tenis, baloncesto y fútbol, y cómo no, en corridas de toros junto a su hija la infanta Elena. Deprimente. Ya se le ve en la cara que la cultura le ha importado siempre  un bledo. ¡La cara de asco que ponía cuando con Sofía acudía a algún concierto o a alguna ópera!

Esta vida viajera y deportiva de élite  la compagina también con otra afición que ha tenido en toda su vida y que ha tenido que moderar en los últimos años por la crisis y el qué dirán: comer en todos los restaurantes con estrella Michelin de nuestro país. Desde el Celler de Can Roca al Atrio, pasando por el restaurante Arzak. El emérito, con esa campechanía de sangre azul que dicen le es tan natural, entra y saluda al chef con las palabras: ´Venimos a apoyarte y reconocerte, con nuestra presencia, tu trabajo en defensa de la alta cocina y de la marca España´. Sin comentario también cuando su pequeño círculo de amigos dicen de él que hace vida de jubilado. Más cinismo imposible. Una asignación anual de 187.356 euros (que se sepa) viajes, regatas, regalos, queridas, restaurantes, aviones privados, Arabia Saudí…. Sí, claro, como un jubilado… Un vividor a costa del pueblo, y de los políticos que se lo permiten y se lo han permitido. Un detalle: Juan Carlos  ha celebrado la Nochevieja 2015 a lo ‘Pretty Woman’ en Los Ángeles. Se alojó en un lujoso hotel de la ciudad californiana, donde saludó a todo el que lo reconoció. El año pasado repitió destino y se le vio en un célebre restaurante.

Con tanta actividad es difícil verle por España. Por eso de vez en cuando, y si está en Madrid, pasa por su despacho del palacio real. ¿A qué? ¡Indecente por donde lo mires!

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En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿REANUDARÁN SU AMOR?

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