@ellibelaresc

Para nadie es un secreto que don Mariano no cae nada bien. Si nos fijamos en las encuestas sobre la valoración de los políticos Rajoy siempre, o casi, está entre los peor valorados (que sí votado) y Alberto Garzón entre los mejor valorados (que no votado). Tremenda paradoja. ¿Cómo es posible, me pregunto siempre que valoro encuestas de este tipo, que Garzón obtenga siempre la mejor nota y, en cambio, se le vote poco? ¿Será porque una cosa es el líder y otra el partido? Misterios de la trinidad.

Si buscamos estereotipos parece ser, y esto no solo ocurre en España, que las izquierdas, en general, son más alegres, libertinas, indulgentes, flexibles, espontáneas, y las derechas más sosas, aburridas, estrechas (escrupulosas ´de boquita´), intolerantes y más ordenadas… con la fuerza de la ley mordaza. Esa es la razón que adjudica en las encuestas el último escalón a don Mariano. Es muy difícil ser líder de la derecha en España, y más con un muermo como el actual. En este país un político de derechas, además de atesorar todos los calificativos anteriores, tiene que demostrar o aparentar cada día que no es franquista. Y eso es muy duro, la verdad.

Rajoy es un muermo que despierta toneladas de antipatía. Por eso, si queremos ser objetivos, habrá que agradecerle el tremendo e inusitado esfuerzo que tuvo que realizar en la pasada campaña para salir del plasma a la calle, o visitar la casa de Bertín para hacernos ver cómo prepara la empañadilla y juega al futbolín y, además, hacerse pasar por simpático y dicharachero. Durísima prueba que le hizo perder el 20-D 3.652.897 votos, cifra que supera a la población de la ciudad de Madrid. Así y todo habrá que reconocer que Mariano tiene otras virtudes, como la de la mentira, pero no es gracioso, ni audaz, ni cae bien. Sería un extra perfecto para actuar de sepulturero en cualquier spaghetti western. Él dice que no, que está más fuerte que nunca, pero sus últimas actuaciones ante el Jefe del Estado, y ante la ciudadanía, a la que ha mentido cuando declaró que se presentaría a la investidura y luego se rajó, lo han terminado de hundir.

Pero miremos el tema en positivo. Yo creo que Rajoy lo tiene muy difícil, que esta vez no va a ser presidente y con ello tiene una oportunidad única de borrar todos sus errores del presente y del pasado (Bárcenas incluido) para pasar a la historia como un patriota y un hombre de Estado. Basta con que se haga a un lado para favorecer un gran acuerdo de gobierno que permita al país afrontar los retos que tiene planteados. La gloria, al alcance de la mano. Qué más podría pedir en España un tipo soso y de derechas.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de A TODO ´PEPERO´ MALO LE LLEGA SU SAN MARTÍN.

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