@ellibelaresc

¿Tanto revuelo para qué? ¿Pacto de izquierdas, progresista, dónde? Ya puede cantar excelencias, las ha entonado en el discurso de investidura, pero lo cierto es que Sánchez miente, y creo que lo sabe. En todo caso el pacto que ha hecho con Ribera tal vez pueda calificarse de reformista, pero en absoluto de progreso. Más bien es un pacto de centro-derecha, con unos tintes neoliberales bastante definidos. El acuerdo no deroga la reforma laboral del PP, niega la sanidad universal a los inmigrantes sin papeles, no sube el IRPF a las rentas más altas, aprueba un complemento salarial fomentando salarios más bajos, abarata el coste del despido, y no desaparecerán las diputaciones provinciales, si es que realmente es necesario, no menciona en absoluto qué se va a hacer con la Constitución (os lo digo: nada, por la posición contraria del PP y su mayoría en el Senado), con el Concordato y si de una vez harán pagar el IBI a la católica. No recoge la derogación de la ley Wert, ni de la ley mordaza. En fin, Sánchez puede entonar la Traviata.

Y puede entonarla porque Rivera, tan contento él, está la mar de satisfecho. Incluso llega a decir que el acuerdo incluye medidas con las que el PP podría estar de acuerdo como la defensa de la unidad de España, la no celebración de un referéndum de autodeterminación, la defensa de la estabilidad presupuestaria y otras de índole económica. Y si Ciudadanos y el PP están de acuerdo, bajo ningún concepto ni idea puede ser el pacto de izquierdas, sino muy de derechas; y en el PSOE lo saben. El despropósito que ha firmado el PSOE es muy grande, y personalmente creo que todo va a quedar en papel mojado. Ni uno ni otro tienen futuro juntos. Y ya no te digo el espectáculo de contradicciones, mentiras declaradas y manipulaciones  que han montado al dar cada uno su punto de vista a los medios.

Quiera o no Sánchez tendrá que admitir que su pacto es con un partido de derechas. Y que insulta a mucha gente que tiene un compromiso de izquierdas cuando, para defenderse o para, iluso él, conquistar votos, sostiene que quien vote ‘no’ a su investidura estará votando ‘sí’ a la continuidad de Rajoy; dirigiéndose a Podemos  les dice que ´son tan de izquierdas que son capaces de votar en contra de un candidato del PSOE para que siga gobernando el PP´. Por supuesto, porque ese candidato es bastante sospechoso. Entiendo su rabia y frustración, como también su pérdida de coherencia con lo que dice representar.

Presume Sánchez de tener el respaldo de la militancia. Craso error de apreciación. Según el barómetro del Instituto Invimark, la mayoría de los encuestados (62,3%) valora negativamente el acuerdo con Ciudadanos, frente al 31% que lo valora como positivo. El pacto no gusta al 64,2% de los votantes del PSOE y un 84% de los de Ciudadanos lo valora positivamente. El 63,6% de los encuestados creen que el pacto perjudica al PSOE y, en general, los votantes de todos los partidos consideran que beneficia principalmente a los de Albert Rivera. Reman contra corriente, contra sus propios intereses y su propio destino. Un pacto de progreso y de izquierdas debe pretender mejorar la situación de las clases populares para transformar la realidad injusta en la que viven. Un pacto de izquierdas es de progreso si apuesta por la libertad, la justicia social, la igualdad y la solidaridad; un instrumento para la vida digna y la decencia. Sin concesiones, sin atajos, sin cambalaches, porque no es una estrategia sino un compromiso, alejado de los partidos de la derecha. Y esto no lo hace posible un pacto con la derecha. Este pacto es esperpéntico, pues distorsiona de qué manera la realidad.

Hoy se somete Sánchez a la segunda votación de investidura. Y le va a salir rana (parecida a las de doña Esperanza). Y ello porque no ha jugado limpio, y esta táctica ya hace tiempo es consustancial a cierto PSOE. El Partido Socialista ha intentado reírse de los demás partidos de izquierda al formalizar su primer pacto con Ciudadanos y enseñar por dónde van sus verdaderas intenciones. De esta manera es muy probable que emprenda el camino irreversible hacia la marginalidad, al no haber entendido que la situación  de España exige la formación de un gobierno fuerte que elimine la nefasta labor de gobierno del Partido Popular e inaugure una era de progreso y libertad. Estamos extenuados, cansados y hartos de triquiñuelas de baratillo y mal gobierno, necesitamos ´inaplazablemente´ el retorno de la ética a la política y de la política a quienes más la necesitan, aquellos que sufren víctimas del latrocinio, la explotación y el desamparo.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de RECORTES DE ACTUALIDAD.

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