@ellibelaresc

Desde que hace unos días se hicieran públicos los mensajes telefónicos que la plebeya real intercambió con su por entonces amigo Javier López Madrid, Zarzuela se ha convertido en un gabinete de crisis, aunque fuentes cercanas a Letizia aseguran que está tranquila aunque molesta porque se haya hecho público ´algo que considera forma parte de su intimidad y nada tiene que ver con su papel como reina. Ella sabe qué es lo que tiene que hacer como reina pero cuando finaliza su ‘jornada’ quiere su espacio y su privacidad e intentar llevar una vida normal como cualquier otra mujer de su edad´, explican. Y dentro de esa privacidad defienden el hecho de que pueda wasapear, salir o hablar con sus amigos. Por eso no tiene intención de pedir disculpas ni en público ni en privado por el tema de los polémicos SMS, según ha manifestado a sus íntimos. ´No lo va a hacer, dice, porque se ha vulnerado su intimidad y porque lo considera algo pasado. De hecho argumenta que dos meses después del envío de los mismos, su amistad con López Madrid se terminó´. ¿Se terminó y ya está? Pues no. En este tema, y es posible que en muchos otros detalles, se equivoca Letizia si quiere jugar a reina y a plebeya. Un ejemplo: ¿Cuándo se escapa para asistir a conciertos o a cenar con amigos lo hace como cualquier mujer plebeya o rodeada de escoltas? Cada cosa en su sitio porque ella y su marido nos cuestan un dineral, escoltas incluidos.

Como reyes ´nuestros´ que son nos deben una explicación, pero no nos la van a dar porque consideran que no tienen que bajar a la mugre que pisa el vulgo ni rebajarse a nuestras mierdas, como las llama la compi yogui. Letizia y su marido tendrán que saber que aunque es un mensaje privado, se trata de un asunto público, no solo porque el sumario lo es, sino porque no somos súbditos sino ciudadanos que tenemos derecho a saber que ´nuestros´ monarcas han ofrecido su comprensión y auxilio a un presunto corrupto cuando ya eran conocidas sus corruptelas y que la reina ha llamado ´mierda´ a las informaciones periodísticas que lo desvelaban y ´merde´ a todo lo que no sea el amparo incondicional al sospechoso, ahora también investigado por acoso y por financiación ilegal del PP en la Púnica.

Lamentable. Pocos años después de Botsuana y la abdicación de su padre y suegro, la corona vuelve a convertirse en un símbolo nada ejemplar. España es así. Una élite corrupta e irresponsable convencida de que España es su finca y pueden tomar cuanto quieran y cuando quieran porque el mérito lo da la cuna. Los españoles solo son súbditos ante quienes no tienen por qué dar explicaciones y la justicia se reduce a algo que se aplica exclusivamente a los plebeyos y con implacable dureza.

Dice la Casa Real que no ofrece explicaciones sobre la vida privada de los monarcas. Cuando el mismo rey que jamás ha dicho una palabra en favor de los preferentistas estafados escribe palabras de ánimo para su coleguita imputado por pulirse 35.000 euros en tarjetas black no estamos ante un asunto privado. Estamos ante un rey que no hace su trabajo, ignora cuál es su responsabilidad y debería pagar por ello. Y cuando la reina llama ´mierda´ a un medio de comunicación y escribe que su amistad está por encima de cualquier otra ´merde´, no estamos únicamente ante alguien que destroza el castellano en privado. Estamos ante una reina que se cree por encima del resto y no entiende qué implica disfrutar de semejante poder y privilegio, ni las responsabilidades públicas y privadas que ello conlleva y exige. Cuando la Casa Real mantiene su amistad con un individuo cuyo único mérito conocido en la vida se resume en ser pariente de Villar Mir, el constructor favorito del PP y del Rey Juan Carlos I, a pesar de hallarse imputado por las tarjetas Black y en la financiación ilegal del PP, no estamos ante un asunto privado. Estamos ante amistades y relaciones que cualquier otro cargo público no podría permitirse y mucho menos evitar explicar.

Es un país difícil, dice López Madrid. ¡Y tanto!, le responde Felipe VI. Los difíciles somos nosotros porque no les dejamos robar en paz. Somos un país difícil por hacer lo que debería haber hecho el rey, censurar a quienes lo han saqueado. El mensaje muestra a las claras que el nuevo monarca siente el mismo desprecio por la indignación popular que aprecio por quien está siendo investigado por corrupción.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de ES UNA REACCIÓN DE FANÁTICOS.

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