@ellibelaresc
A uno ya lo conocéis, hemos hablado mucho de este intransigente, conflictivo y anticatólico en este blog. Al otro, también, porque es más de lo mismo. Se trata del ultracatólico y exportavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino. Símbolos, los dos, y unos cuantos más, de los grupos extremistas y reaccionarios dentro de la iglesia católica en la pasada década. Martillo de herejes y de teólogos progresistas, Camino es la fiel imagen de una Iglesia cerrada, oscura y condenatoria y muy cercano a los sectores eclesiásticos más a la ultraderecha (Opus Dei, Legionarios de Cristo y, especialmente, Comunión y Liberación). Es uno de los pocos prelados que aún hoy defiende las actividades de los grupos vinculados a la sociedad secreta El Yunque (también hemos hablado de esta sociedad en este blog), y ha sido premiado en varias ocasiones por los ultras de HazteOír y sus terminales mediáticas y asociativas.

Actualmente es obispo auxiliar de Madrid (qué difícil, imagino, va a ser su convivencia con el pacífico y sensato arzobispo Osoro) y el embajador del Vaticano en España (Renzo Fratini, íntimo de Rouco Varela) lleva un año buscando un puesto para él. Camino ha rechazado algunas ofertas porque cree que merece un cargo de relevancia, o ha sido rechazado por el clero, que se ha opuesto a recibirlo en sus diócesis (Mondoñedo, Palencia, Jaén, Ciudad Real).

La propuesta de cargo le ha llegado hace unos días: ser el arzobispo del Ejército, con rango de general de división (¡qué barbaridad que estos cargos se contemplen en el siglo XXI), pero su sorpresa debe ser mayúscula cuando se ha sabido, y algo es algo, que la Casa Real ha vetado su candidatura al arzobispado castrense (en el nombramiento del arzobispado castrense el rey -como jefe de los ejércitos- mantiene un derecho de opinión al respecto). Desde Zarzuela ´no se quiere ver ni en pintura´ a Martínez Camino.

En los mentideros dela Corte se comenta la animadversión de la familia real con este obispo por sus palabras gruesas ante realidades como los matrimonios gay, el divorcio o el aborto, así como los tiras y aflojas que mantuvieron antes de la boda de Felipe VI, cuando Camino -hablando por boca de Rouco Varela- exigía una preparación especial para Letizia, entonces prometida de Felipe de Borbón, al haber estado casada anteriormente por lo civil. Incluso, se llegó a hablar de una petición al Vaticano para que aclarara los posibles impedimentos para el enlace. El asunto lo zanjó de un plumazo el emérito. Faltaría.

Zarzuela tampoco ve con buenos ojos otra propuesta de emergencia: la opción del obispo de San Sebastián, el ultraconservador José Ignacio Munilla. Otro pájaro de gran calado.

¿Qué pasa con el actual arzobispo castrense, Juan del Río? Sencillamente que el papa Jorge lo quiere para que ponga orden en la archidiócesis de Granada, y sobre todo a su arzobispo, Javier Martínez, implicado en el mayor escándalo de pederastia clerical de la historia de nuestro país, el caso Romanones, con una actuación cuando menos evasiva respecto a las víctimas y condescendiente con los acusados.

Así pues, los militares tendrán que esperar a su nuevo arzobispo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA CORRUPCIÓN LE SOBREPASA EL CUELLO.

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