@ellibelaresc

Desde los atentados de París raro es el periódico que en su portada o en sus páginas principales no comenta los comportamientos criminales  y terroristas del autodenominado Estado Islámico. ¿Aciertan los periódicos y la opinión pública con llamar a estos salvajes terroristas islámicos? ¿Por qué no matizamos? ¿Por qué no lo llamamos por su nombre, terrorismo religioso, o simplemente religión?

Que no nos tergiversen ni engañen: tras la fachada de paz y amor que venden todas las religiones, a modo de cebo y como manipulación de las conciencias, lo que realmente hay tras ellas son enormes maquinarias de poder que han ocasionado las mayores atrocidades y miserias en la historia de la humanidad. Y es que las religiones son, en sí mismas, terrorismos, desde el mismo momento en que ideológicamente todas ellas imponen a su dios como el único existente, y como enemigos a batir a los que no se adhieren a ellas; y desde un punto de vista político porque interfieren en los gobiernos y en los Estados, y en cualquier ámbito de poder, para obtener lo que realmente buscan y siempre han buscado, imponerse, expandirse, y acaparar dinero y poder. La supuesta espiritualidad es un señuelo, es una herramienta perfecta para manipular, repito, las conciencias.

El Islam es la segunda religión monoteísta del mundo en número de adeptos. Su dogma de fe se fundamenta en el Corán, el cual impone a sus creyentes como premisa fundamental ´No hay más dios que Alá´. Quien no siga a Alá y a sus terribles imposiciones será una especie de demonio, un infiel, es decir, un enemigo a batir. Lo cual es lo mismo que difunde el cristianismo con respecto al dios cristiano.

Decía Nietzsche que si la humanidad no es capaz de acabar con la religión, la religión acabará tarde o temprano con la humanidad. Lo cual no es, en absoluto, una idea desproporcionada si nos paramos a analizar los graves perjuicios políticos, económicos, sociales, psicológicos y emocionales que provocan y llevan siglos provocando. Y mentales, porque no olvidemos que las religiones técnicamente son, además de socioadicciones, sectas o macrofascismos que utilizan técnicas coercitivas de presión y de manipulación mental. Ningún terrorista yihadista, ni ningún terrorista de cualquier creencia, es capaz de matar indiscriminadamente ni de autoinmolarse si no ha sufrido previamente un fuerte proceso de manipulación mental, o dicho en términos coloquiales, un fuerte proceso de lavado de cerebro.

Y mientras tanto, seguimos financiando a las religiones con nuestro dinero. Hablan en sus arengas de ´paz y amor´ como reclamo con el que embaucar las conciencias y perpetuar la irracionalidad y la ignorancia humanas. Pero la realidad es y ha sido siempre que siembran la intolerancia, la sinrazón, el pensamiento mágico y supersticioso, el odio, las dictaduras, las tiranías morales y de todo tipo.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de VACÍO DE PODER.

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