@ellibelaresc

Pese a que los artífices de la llamada democracia nos ´vendieron la moto´ de que España es un país aconfesional, la realidad es que no lo es en absoluto. El propio artículo 16.3 de la Constitución de 1978 es una verdadera falacia que corrobora la idea de que España está muy lejos de ser un país laico: ´Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones´. El  artículo es, como podéis apreciar, una verdadera contradicción que afirma en la primera oración lo mismo que niega en la siguiente.

Además, aunque el artículo no fuera una contradicción ya se encargaría el PP de pulir el tema y favorecer a quienes, mayoritariamente, sostienen al partido. En plena segunda década del siglo XXI, una de las organizaciones más fundamentalistas y radicales de la Iglesia católica, el Opus Dei, técnicamente considerada como un microfascismo o secta destructiva, se ha establecido, desde que gobierna el Partido Popular de Mariano Rajoy, en todas las instituciones del Estado. Desde el ministro del Interior, que concedió la medalla al mérito policial a Nuestra Sra. María Santísima del Amor, hasta la ministra de empleo, quien encomendó la salida de la crisis a la Virgen del Rocío, están relacionados con la Obra, pasando por el ministro de Defensa, el de Educación, por el Director General de la Policía y el de la Guardia Civil, así como numerosos miembros del Tribunal Supremo, del Constitucional, de la Fiscalía General del Estado, del Consejo General del Poder Judicial, y un larguísimo etcétera que hacen imposible la laicidad.

¿Estamos, pues, en un país aconfesional? La respuesta es no.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de SON UNOS PRIVILEGIADOS.

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