@ellibelaresc

Pilar de Borbón, hermana del que fuera rey de las Españas y ahora ejerciendo de emérito, y tía de Felipe VI, también ha sido pillada como beneficiaria de una sociedad opaca en los papeles de Panamá. En círculos cercanos a Felipe y su señora Letizia (cada día la veo más prepotente, lejana y soberbia) sostienen que no hay problema, que a pesar del apellido de la tía la familia del rey no es lo mismo que la Familia Real. Perfecto. Es un cortafuegos creado tras la abdicación de Juan Carlos I para hacer frente al escándalo del caso Urdangarin, que tras saberse que Cristina, la hermana de Felipe, andaba despistando millones sin ánimo de lucro con su atlético esposo, también dejó de pertenecer a la Familia Real siendo, como es, hija y hermana de rey. Decir familia desestructurada es poco. No extraña así que el pequeño Froilán nos haya salido tan borbónico. Al final, eso sí, el Borbonismo ha encontrado el antídoto contra los males de la consanguinidad: no compartir sangre. No ser sobrino de tu tía ni hermano de tu hermana. Y ser hijo de tu padre solo lo justo para que te calce la talla de la corona heredada.

El cortafuegos creado para Cristina y su marido sirve ahora, también, para no dar respuesta a las preguntas sobre las sociedades en Panamá de Pilar de Borbón. Lo de la preocupante poda del árbol genealógico de familia real es un misterio insondable. Lavar la imagen de la casa real a base de desapariciones de tías y hermanas en las cunetas jurisprudenciales no parece muy ortodoxo. En las familias convencionales, eso no se hace ni con los cuñados. No sé yo si esta estrategia de Felipe VI de irse quedando solo en su mismidad servirá para mantener la cada vez más frágil monarquía española. Al tiempo.

La Casa Real no opina sobre el caso, ni considera que los españoles nos merecemos ciertas explicaciones, las más básicas. Así y todo nos es lícito hacernos unas cuantas preguntas: el padre del actual rey y hermano de doña Pilar cosechó jugosas comisiones del petróleo saudí que nunca se ha sabido a qué cuentas han ido a parar: ¿Estaba doña Pilar metida en el ajo blanqueando aquel dinero? ¿Tiene algo que ver Juan Carlos de Borbón con la sociedad pantalla que presidió su hermana durante su reinado? ¿Por qué razón Pilar de Borbón llegó a la presidencia de su empresa panameña justo un mes después de que Juan Carlos de Borbón se convirtiese en jefe del Estado y disolvió la sociedad justo el mismo día en que su hermano abdicó? ¿Respuestas? Mejor dejemos las cosas como están y sigamos fieles a nuestra tradición tan española de no enterarnos de nada, que es la única forma de vivir sosegadamente bajo el amparo de esta extraña monarquía.

¿Qué decir sobre la ética de esta mujer? Se lo leía a Ignacio Escolar: ´Pilar de Borbón tiene la hemeroteca llena de sonoras declaraciones sobre  su ´lealtad a España´ y en defensa de lo que ella entiende por ´servicio público´: su apoyo a un rastrillo de caridad. La lealtad a España se declara en el IRPF, no frente a un rey o una bandera. La pobreza se combate con impuestos para mantener el Estado del bienestar, no con caridad. No hay solidaridad más hipócrita ni patriotismo más cínico que el de aquellos que loan su amor por España o ´los necesitados´ mientras esconden su fortuna en Panamá´.

Hacienda ya investiga a la tía del actual rey. Esperemos que con algo más de interés que cuando decidió que valían facturas falsas para que la infanta Cristina pudiese desgravar, y así evitar que fuese acusada por un delito fiscal.

De repente me viene a la memoria esta opinión de Valle-Inclán referida a Alfonso XIII: ´Los españoles han echado al último Borbón no por Rey, sino por ladrón´. Y ahora nos  aparece doña Pilar, la tía de Felipe VI.

VALORACIÓN DE LA MONARQUÍA

En un sondeo de opinión realizado para El Español por Netquest se desprende la desafección ciudadana hacia la monarquía, especialmente entre el sector más joven de la población, que le da un contundente suspenso a la Casa Real. Solo el actual monarca, así como su madre, Sofía, se libran de la reprobación general. Ni Letizia ni Juan Carlos I reciben el beneplácito de los españoles. Y menos el resto de los familiares, especialmente Cristina de Borbón y su marido Iñaki Urdangarin, hacia los que hay una reprobación casi unánime.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de NO MARQUES LAS CASILLAS.

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