@ellibelaresc

Es ya una práctica habitual de todos los españoles levantarnos de la cama por la mañana y hojear los periódicos para comprobar qué nuevo caso de corrupción de los políticos ya no nos escandaliza. En los días pasados un nuevo caso de blanqueo de dinero a nivel internacional nos está salpicando el humor: el paraíso fiscal de Panamá en el que, día a día, están implicados lo más florido de nuestro país: realeza, políticos, empresarios, banqueros, franquistas de tercera generación, escritores, actores, cineastas, deportistas…

El último defraudador del que hemos tenido noticias es el ministro en funciones de Industria, José Manuel Soria. El nombre del ministro estuvo durante dos meses registrado como el director de la sociedad UK Lines Limited, una empresa creada en Bahamas por el ahora ministro a través del famoso despacho de abogados Mossack Fonseca, hasta que su nombre fue sustituido (¿cuándo fue elegido alcalde de Las Palmas?) por el de su hermano Luis Alberto.

Como es habitual el ministro en funciones, cuando se ha descubierto el pastel, ha negado la creación de la sociedad alegando que habría sido fundada por alguien que comparte su nombre y apellidos. Sin embargo, finalmente ha reconocido que su nombre es el que aparece en los documentos fundacionales de la sociedad, que estuvo activa entre 1992 y 1995. UK Lines Limited se disolvió en marzo de 1995, pocas semanas antes de que empezara la campaña electoral para las elecciones regionales que llevarían a José Manuel Soria a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria. Pero el nombre del ministro se borra de los documentos mucho antes, en noviembre de 1992. Una carta dirigida a las oficinas de Bahamas de Mossack Fonseca pedía cambiar los administradores de la compañía, ya que uno de ellos ´había sido nombrado de forma errónea´. En lugar de José Manuel Soria se pide poner como administrador a Luis Alberto Soria, hermano del ministro.

 Cuatro días antes de que Soria apareciera de los registros de Panamá el ministro en funciones pedía explicaciones ´de entrada´ a cualquier persona con una empresa ficticia inscrita en un paraíso fiscal (‘offshore’), fuera empresario, político o deportista. Quizás no podía sospechar que unos días después tendría que aplicarse su doctrina.

¿Y de todo este tema qué piensa nuestro don Mariano en funciones? Misterio trinitario porque hoy dice alfa, y mañana omega. Lo último que sabemos se remonta a hace poco menos de dos semanas en el programa Salvados de Jordi Évole.

El presentador de Salvados insistió bastante en la entrevista sobre la corrupción del Partido Popular e indagó también sobre qué entiende el presidente en funciones por responsabilidad política. Rajoy intentaba irse por las ramas, y Évole apretaba la tuerca. En un momento de la entrevista el presentador de Salvados quiso saber si se sentía responsable, en última instancia, de la corrupción de su partido. Rajoy contestó que la culpa es ´de quien comete el delito de corrupción.´ Évole insistió  y le preguntó que tendría que pasar para que el asumiera alguna responsabilidad. Y Rajoy señaló: ´que yo lo hubiera cometido o una persona que estuviera en el Gobierno nombrada por mí´.

Estupendo, Mariano, cumple tu palabra, cesa al ministro y dimite tú. El ministro en funciones de Industria lo has nombrado tú, Mariano.

Pero hay un detalle que nos sorprende de la conversación. Inmediatamente después de afirmar cómo asumiría un ´hipotético´ caso de corrupción en una persona nombrada por él se apresuró a matizar que, cuando hablaba de alguien nombrado por él, la responsabilidad le afectaría si ´hubiese cometido los delitos estando en el Gobierno´. ¿Eso significa que Rajoy ya sabía que uno de sus ministros acabaría tocado? ¿No se extiende esa responsabilidad a la elección de un personaje que no sólo tenía una sociedad en un paraíso fiscal, sino que, presuntamente, se va de vacaciones pagadas por el Caribe?

Y para terminar: el ministro que le puso un impuesto al sol puede acabar en la sombra. ¡Qué poético!

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En la gacetilla de mañana hablaremos de EL FORO DE CURAS DE MADRID.

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