@ellibelaresc

A pesar de que España es un ‘Estado aconfesional’ parece que la realidad, año tras año, pone en entredicho la afirmación. Hace unos días en una gacetilla informábamos del destino que la Iglesia da al dinero que le llega a través del IRPF (De los obispos, de los curas y tal), y hoy nos escandalizamos en laico por las suculentas subvenciones que Patrimonio Nacional concede a algunos sectores de la católica.

Lo revela el diario El País. Patrimonio Nacional subvenciona  todos los años con 340.000 euros a la abadía benedictina del Valle de los Caídos ‘por levantar las cargas espirituales y atender a la finalidad social de la fundación´, esto es, para sufragar la escolanía, mantener a la comunidad benedictina y garantizar que el monasterio cuente en todo momento con 20 monjes profesos y el correspondiente noviciado. Vamos, los sacan de debajo de tierra.

Pero el dinero público dirigido a esta congregación no se queda ahí, puesto que también habría que añadir otras dos entregas en forma de subvención, por un total de 543.000 euros, a las congregaciones religiosas de los monasterios de Yuste (Cáceres) y El Escorial (Madrid) para ´misas diarias, mensuales y anuales, y para la custodia y atención social por parte de los religiosos de bienes propiedad de Patrimonio Nacional´, dependiente del Ministerio de Presidencia. En el caso del monasterio de El Escorial estos bienes serían la Real Basílica, convento, noviciado, seminario, biblioteca, el edificio la congregación, en el que se sitúa el Real Colegio de Estudios Superiores María Cristina, locales estos que integran el Real Colegio de Alfonso XII, huerta, jardines, etcétera, así como bienes muebles (pinturas, alhajas, relicarios, vasos y ornamentos sagrados, ropa de iglesia…). En el caso del monasterio de Yuste se establece la cesión durante 20 años, a título gratuito, para que en una parte del monasterio se instale la denominada ´orden de San Pablo, el primer eremita de Polonia´, de clausura. Además de esa cesión, Patrimonio se compromete a pagar anualmente 93.000 euros y se hace cargo de las obras de rehabilitación, conservación y mantenimiento de las dependencias cedidas, entrega del mobiliario, elementos litúrgicos y ajuar doméstico; y también a cubrir los gastos de seguridad, suministro de luz, agua y combustible para calefacción y agua caliente en sus dependencias. Los religiosos se comprometen, a cambio de ese dinero, a mantener la residencia permanentemente, atender el servicio de culto en la iglesia del monasterio y a colaborar en actividades de ámbito cultural, que no se especifican.

El Tribunal de Cuentas entiende que las subvenciones y convenios firmados con estas tres congregaciones, más que el cuidado de los inmuebles públicos, tienen como finalidad ´casi exclusiva el mantenimiento de las comunidades religiosas´, y subraya que ´no consta explicación alguna sobre la necesidad o conveniencia para el interés público de los citados convenios, ni tampoco los gastos asumidos (sueldos de los monjes, alimentación, menaje, libros, etcétera)´. Añade, además, que tampoco ´consta el cálculo de los importes de las subvenciones´ (es decir, por qué se entrega ese monto de dinero y no otro); ni se ´especifican los gastos subvencionables ni su justificación con relación al contenido y finalidad de los convenios´. También llama la atención en el hecho de que dos de las citadas congregaciones ´no hayan presentado nunca cuentas justificativas hasta que estas fueron solicitadas por el tribunal, en 2013´.

El informe del Tribunal de Cuentas es claro, pero ahora sus conclusiones las tiene que aprobar el Patronato del Patrimonio Nacional, es decir, la docena de consejeros que cortan el bacalao en este tribunal y que, en su mayoría, han sido nombrados por el PP. Ya podemos intuir por dónde van a ir los tiros.

Tenemos un dato más de cómo se nos va mucho dinero en este país. Con estas entregas importantes de dinero, sin sacar nada a concurso, se vulnera la igualdad de culto en un estado constitucionalmente aconfesional, y se beneficia a una confesión religiosa a la que se le dejan ocupar edificios públicos y, encima, se le pagan todos los gastos internos y de conservación. ¿Qué es eso de pagar por misas diarias o levantar cargas espirituales? ¡Qué país!

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En la gacetilla de mañana hablaremos de ¡VAYA CON EL SEÑOR AZNAR!

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