@ellibelaresc

Estoy contrariado y con la mala conciencia de haber fallado al sistema. Durante cuarenta años tuve en mis manos, como profesor de Lengua y Literatura castellanas, la posibilidad de erradicar el machismo rampante y no lo hice. Lamentable por donde lo mires.

Ahora nos vienen los políticos andaluces con que la gramática, en concreto el apartado referido al género, es la culpable del machismo imperante en su Comunidad. No sé por dónde coger tamaña estupidez o absurdo impracticable de unos políticos que quieren convertir el lenguaje político en una jerga insufrible e inaudible. Esta gente debería saber que el lenguaje sexista, que existe, no está en la estructura de una frase, sino en el contenido de una frase. No es cómo se dice; es lo que se dice.

La polémica no es nueva. Hace 10 o 15 años el Gobierno andaluz planteó la posibilidad de cambiar la letra del himno de Andalucía porque le parecía de un machismo insoportable. ´Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos, hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos´. ¡Cómo seguir cantando aquel himno machista! Quisieron cambiarlo por ´Los andaluces y andaluzas queremos volver a ser lo que fuimos, hombres y mujeres de luz que a los hombres y mujeres alma de hombres y mujeres les dimos´. Por suerte, el compás lo estropeó. Pero ellos siguen con su cerrazón. Tras la intentona del himno, y pasados unos años, los políticos de la Junta de Andalucía pidieron consejo a la RAE, que desaconsejó la propuesta porque, precisamente, lo que conseguía era lo contrario de lo que pretendía, además de resultar artificial, engorroso y contrario a toda norma lingüística. La respuesta fue: ´la RAE es una institución anacrónica que pertenece a otros tiempos´. ¡Qué políticos!

Siempre les ha importado mucho a los políticos este tema del machismo y del género gramatical porque consigue votos de insensatos y paletos. Estos días, de nuevo, ha reavivado la polémica con la aprobación del Plan por la Igualdad de Género en la Educación, que incluye su correspondiente manual con recomendaciones varias a los profesores, tales como hablar de ´población andaluza´, en vez de andaluces, o ´clase política´, en vez de políticos, además de la consabida repetición de alumnos y alumnas, profesores y profesoras o periodistas y periodistos.

¿No será que con toda esta polémica se quiere ocultar el auténtico problema de la educación en Andalucía, los elevados niveles de fracaso escolar, la precariedad del profesorado, desmotivados por la autoridad que los políticos les han quitado en el aula o los cientos, miles de escolares que acuden a clase en aulas prefabricadas, las ‘caracolas’, que la Junta de Andalucía ha pasado a denominar eufemísticamente ´aulas de fabricación rápida´? Uno de cada cinco alumnos andaluces repite curso cada año, sus resultados en comprensión lectora, matemáticas o ciencias están por debajo de la media española. Que ante semejante fracaso escolar la Junta tenga entre sus prioridades asegurarse de que los escolares digan “población andaluza” en lugar de “andaluces”, tratando de convencernos de que la medida supone un avance en igualdad de género prueba la urgencia de reformar un sistema educativo que ha puesto el futuro de próximas generaciones en semejantes manos. ¿En qué mentes perversas cabe relacionar el uso del género masculino con el maltrato, presente o futuro?

Sólo una clase política ignorante no ve que la única manera de transformar un país -o una comunidad autónoma, por empezar en algún sitio- es a través de una educación descontaminada de ideología y de política. Fundada en el mérito y la excelencia. Que promueva la innovación y el esfuerzo. Que no esté en manos de los políticos, que llevan  décadas tratando de ponerse de acuerdo sobre una ley educativa. Si lo que se quiere es luchar contra la desigualdad y la discriminación, ¿qué tal empezar por ofrecer, por ejemplo, a cada alumna de Cádiz los mismas conocimientos que a un niño de Madrid? Porque ya me diréis de qué sirve que los alumnos escriban en la pizarra ´clase política´ en lugar de ´políticos´ -¿y en qué avanza la igualdad de la mujer?-, mientras los políticos sigan empecinados en la estupidez de no darle a la educación la importancia que tiene.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de CARDENAL BERTONE.

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