@ellibelaresc

En una gacetilla anterior (Doña Pilar pillada en los papeles de Panamá) me ocupaba de los negocios de la señora tía de Felipe de Borbón en Panamá, pero me pongo a escribir esta reflexión porque tengo la impresión de que no dije en aquella ocasión todo lo que quería decir, me quedé incompleto, fijándome solo en la noticia en sí.

La realidad es que me parece verdaderamente escandaloso todo lo que rodea a la sociedad opaca de Pilar de Borbón. Es muy chocante que la apertura y cancelación de su compañía panameña coincida al milímetro con el reinado de su hermano Juan Carlos I. En todo caso, ella es una persona que de rondón también representa a España y, por lo tanto, no debería hacer ingeniería fiscal fuera del país. No hay excusa. De hecho, se ha pasado la vida cultivando la imagen de patrocinadora de buenas causas pidiendo dinero en mercadillos benéficos. Así aportaba también su granito de arena a la foto perfectamente artificial de la familia real. Pilar de Borbón ha emitido un estrafalario comunicado para justificar su sociedad panameña. Asegura que su marido llevó a cabo actividades profesionales fuera de España por culpa de la amenaza de ETA, que está al día con el fisco y que nunca hubo afán de ocultación. Es sencillamente increíble. Tan estrafalario es el comunicado como sus escuetas declaraciones públicas, arrancadas en plena calle y carentes de toda humildad: ´El escándalo lo han montado ustedes´, en alusión a los medios de comunicación. Probablemente, Pilar de Borbón vivía más tranquila en aquellos años en los que el mensajero tapaba de alguna forma las polémicas que afectaban a la familia. De hecho, recuerdo que la prensa le preguntó un día por Iñaki Urdangarin y ella apeló a la presunción de inocencia y terminó diciéndoles a los periodistas ´¡a callar!´. Pilar de Borbón no puede dimitir de nada, porque ya no figura ni siquiera en la cada vez más raquítica composición de la familia real. Es tía del rey Felipe, pero no. Y a callar.

Mientras tanto, se ha abierto el plazo para hacer la declaración de la renta y supongo que nos pilla a todos con unas ganas locas. Hace unos días, Jordi Évole le preguntó a Rajoy con qué autoridad puede pedir el PP el pago de impuestos si, según Hacienda, abonaron en negro las obras de su sede. El Presidente contestó: ´Con la autoridad de que la ley dice que hay que pagar´. Sencillo, ¿verdad? Es mucho más lógica esa afirmación que la irritante cantinela de que la ley es igual para todos.

Y como todo queda en familia comentaremos también que Corinna, la amiga del alma y compañera sentimental durante un tiempo del emérito Juan Carlos, también consta en los papeles de Panamá. Según la información del programa Al Rojo Vivo, Corinna trató de vender, a través del despacho Mossack Fonseca, acciones a una sociedad de las Islas Vírgenes Británicas usando como intermediaria una ubicada en Gibraltar. Finalmente, el proceso no se llevó a cabo porque el despacho dijo que no estaba legitimado para realizar la operación. ¿No estaba legitimado? ¿Quién tenía que legitimizar a Corinna?

Los detalles de la vinculación de Pilar de Borbón y Corinna Zu Sayn-Wittgenstein con los papeles de Panamá dejan numerosas incógnitas y casualidades que la actual Casa del Rey alimenta con un silencio absoluto, primero por el impacto que estas informaciones están teniendo sobre la imagen de la institución y, segundo, por el temor a que sigan publicándose nombres vinculados a la Familia Real o al entorno de ésta en paraísos fiscales.

Javier de la Rosa asegura que hay un depósito de 300 millones de Juan Carlos I en la cuenta opaca ‘Soleado’, gestionada por Arturo Fasana, imputado en Gürtel y cuyo nombre figura en los ‘papeles de Panamá’. Este detalle lo conocemos porque De la Rosa se lo confesó al pequeño Nicolás, cuando este se hacía pasar por un alto cargo.

Con los papeles de Panamá no es la primera vez que el rey Juan Carlos aparece vinculado a cuentas en paraísos fiscales. En marzo de 2013, El Mundo desveló la fortuna que el padre del monarca emérito, Don Juan, fallecido en 1993, poseía en el extranjero y que estaba muy lejos de la pobreza que se le achacó durante la Transición. Don Juan tenía 728 millones de pesetas en tres cuentas suizas, de los que el Juan Carlos I heredó 375 y las infantas Margarita y Pilar 172 y 131 millones, respectivamente. La Casa Real aseguró que el entonces jefe de Estado cerró su cuenta suiza en 1995 y se gastó la fortuna heredada en ´obligaciones y deudas contraídas por los condes de Barcelona´, así como en ´gastos determinados´. Ningún papel ha acreditado jamás esta respuesta de Zarzuela.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de COSAS DEL PP.

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