@ellibelarersc

  1. El ministro de Industria en funciones lo ha dejado. Después de una semana horribilis para él, tras verse salpicado por los papeles de Panamá, ha renunciado al cargo, forzado por las evidencias. Y es que la decisión llega después de que saltase a la luz que tuvo una empresa en el paraíso fiscal de Jersey hasta el año 2002, pese a que Soria lo ha negado en todo momento. El exministro también ha hecho entrega de su acta de diputado y ha dimitido como líder del PP canario. Soria es amigo del cavernícola opusdeista ministro del Interior. Por eso, antes de abandonar, le hizo esta pregunta angustiosa al ángel del ministro: ¿Y a mí por qué no me ayudas, Marcelo?
  2. Soria fue escogido por Rajoy, obviamente, pero parece lógico que el presidente no conociera las andanzas ´offshore´ del canario. Conviene recordar que esta práctica no es delictiva en sí misma y que el renunciante no ha sido acusado de corrupción. Simplemente ha mentido. Además del argumento de Montoro. Lo que está en cuestión es si Rajoy puede liderar al PP en unas nuevas elecciones cuando el clamor por una regeneración (en el PP y en el PSOE de los ERE) es general. Rajoy ha estado elusivo en casos como el del alcalde de Granada, melifluo con Rita Barberá y los 40 presuntos ladrones de las diversas administraciones valencianas controladas por el PP, silente en relación con la hidra de la Gürtel e inconsecuente, tras ser imprudente, en el caso Bárcenas. La regeneración ética de la derecha española es inaplazable y ya sólo puede producirse a la escala necesaria mediante un relevo generacional que aparte a toda la nomenclatura de los últimos años. Incluso a costa de que paguen justos por pecadores, asunto al que Rajoy se muestra en extremo reticente. Pero cuanto más tarde el partido en decidirse a afrontar esa limpieza de sus cañerías, más riesgo corre de que sea la UDEF la que haga de fontanero.
  3. Se comenta en círculos muy influyentes de la aristocracia del PP que el presidente del Gobierno en funciones y candidato electoral a la Moncloa ´in pectore´, según el privilegio que los estatutos del PP confieren al presidente del partido, es decir, a Mariano Rajoy, baraja seriamente tirar la toalla si hay repetición de elecciones. La renuncia del ministro Soria, por ocultación de información sobre sus intereses familiares fuera de España y por su terquedad en la mentira negándolo, más la detención del alcalde de Granada, también del PP, más toda la mierda almacenada a diario en Génova han inclinado un poco más el platillo de su balanza hacia la renuncia. Conocido entre políticos amigos como ´O´Corcheiro´, capaz de flotar sobre los mares más encrespados, no comunicaría su decisión antes de la disolución de las Cortes y de la convocatoria de nuevas elecciones. Este hecho se produciría tras el 2 de mayo, si antes no hay acuerdo para formar Gobierno.
  4. Quienes han obligado a Soria, amigo personal de don Mariano, a irse sabían dónde apuntaban: a la cabeza de Mariano Rajoy. En otras circunstancias esto no habría pasado, pero Rajoy está demostrando una enorme debilidad, fruto de sus propios errores a lo largo de estos más de cien días de funciones gubernamentales, y no ha sido capaz de sostener a su amigo, al que nombró él. Y esa es la cuestión: el propio Rajoy puso el listón de su responsabilidad en sus nombramientos. Cierto que a Soria nadie le acusa de delitos de corrupción, pero da igual. Desde el mismo momento en que se va, asume su culpa, y eso hace que el dedo acusador señale directamente a quien le nombró. Lo cual no quiere decir otra cosa que de cara a unas más que probables elecciones generales el 26 de junio, la candidatura de Mariano Rajoy está, ahora mismo, en el alero. Y teniendo en cuenta la premura de tiempo y la descapitalización interna del partido, la vicepresidenta del Gobierno ha conseguido quedarse sin adversarios que le hicieran frente para ocupar esa plaza. Y Rajoy, mientras tanto, se va quedando solo, muy solo, por no haber sabido ver dónde tenía el enemigo y no haber querido escuchar a quienes se lo venían avisando.
  5. En su libro ´Yo no me callo´ no esconde Esperanza Aguirre su alejamiento de Rajoy. Según ella, tenía que haber dimitido tras perder las elecciones generales de 2004: ´La tradición británica, la que a mí me gusta de verdad y la que a mí me gustaría que imperara en España, exige que el líder del partido que pierde unas elecciones dimita o ponga su cargo a disposición de los órganos o de los militantes inmediatamente después de hacerse públicos los resultados… Eso es lo que a mí me habría gustado que se hubiese hecho en el PP después de la inesperada y dramática derrota de marzo de 2004´.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ES IMPRESCINDIBLE UNA REGENERACIÓN.

Anuncios