@ellibelaresc

Desde que conocemos los resultados de las elecciones de diciembre este país se ha convertido en un sainete político. Dimes, diretes, reuniones, cenas, convocatorias reales, propuesta de candidato para investidura, resultado fallido de la investidura, declaraciones contradictorias a la prensa y a la televisión, desbocados personalismos, insultos, parafernalias sin límites, acusaciones de quien es quien en tanto fracaso, sesiones circenses sin límites de los saltimbanquis políticos de moda. Todo ha contribuido a agotar la paciencia de una opinión pública atónita ante el espectáculo que los partidos políticos están dando a la sociedad española.

Los políticos deberían ser la solución a los males de la nación y por la torpeza de algunos de sus dirigentes, el egoísmo personalista de otros y la prepotencia desdeñosa de los más, se están convirtiendo en uno de los sectores más rechazados por la sociedad. Desde el pasado 20 de diciembre, están ofreciendo a España un espectáculo deprimente porque sobre el interés general, sobre el bien común de los españoles prevalece el interés personal de un Pedro Sánchez, que no quiere regresar a su casa con el rabo entre las piernas; de un Mariano Rajoy, que pretende continuar a toda costa en Moncloa; de un Pablo Iglesias que no sé muy bien qué pretende y de un Rivera oportunista que está a vérselas venir. No están dando los políticos ningún ejemplo, y lo que es peor, están fallando al principio de que la política es, debe ser, la más noble de todas las ciencias al servicio del bien común. Por el contrario son los políticos los que están convirtiendo el país en tierra de trapicheos, corruptela, envilecimiento, soborno, degradación y vileza. Hay que regenerar y democratizar los partidos políticos, la clase política: tan mediocre, egoísta y corrupta. Es urgente, imprescindible.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de MEJOR ME ARREJUNTO CON LA DERECHA.

 

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