@ellibelaresc

Poco a poco, y porque la sinrazón y el fanatismo todavía son muy fuertes en ciertas ciudades y, sobre todo, en el mundo rural. Y ello a pesar de que esos que se manifiestan en la calle o montan la bronca en los ayuntamientos ni saben de qué va, ni se han leído la Biblia y ni van a misa los domingos. Pero, eso sí, son católicos de toda la vida porque bautizan a sus hijos, les hacen tomar la primera comunión, los confirman, los casan por la iglesia y a sus abuelos los entierran con el cura por delante.

Impulsadas por IU, Podemos y dicen que por el PSOE (aunque lo dudo) estamos asistiendo en muchos ayuntamientos de pueblos y capitales de provincia  de España a una serie de mociones encaminadas a conseguir unos ayuntamientos laicos, y el Partido Popular, con el apoyo irregular de Ciudadanos, es el encargado de rechazarlas a ultranza al considerarlo un atropello a los derechos civiles. Conversaciones subidas de tono, acusaciones cruzadas al grito de ´fascista´, manos a la cabeza, carteles en alto como señal de protesta, incluso súplicas de algunos concejales para no aprobar una moción que los convertiría en un ´ayuntamiento proscrito´, esto es, laico. No hay pleno en el que la propuesta para sumarse a la Red de Municipios por un Estado Laico no genere choques dialécticos. El objetivo de esta propuesta: retirar de los consistorios crucifijos y vírgenes, impedir que ningún cargo público acuda a actos religiosos en nombre del ayuntamiento y garantizar que la Iglesia pague el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y deje de recibir financiación y concesiones de suelo público. Perfecto.

El presidente de Europa Laica, Francisco Delgado, sostiene que: ´se trata de un proyecto a medio plazo que busca un cambio de actitud de los responsables públicos hacia los actos y expresiones religiosas, como forma de defender la libertad de conciencia y los derechos humanos en el ámbito municipal´.

Como siempre ocurre cuando se plantean estas cuestiones que son de sentido común surge la caverna. Se llenan los plenos para protestar y se invade, si procede, la calle para denunciar. Todo un síntoma. Ya van más de 50 ayuntamientos sondeados (son más de 8000 en todo el país): una veintena han votado a favor de adherirse a la red, con Gijón, Mieres, Langreo y Sagunto entre los más destacados, mientras que en otros 30 ayuntamientos no ha prosperado, ya sea por rechazo directo o por abstención. Centenares de personas se han manifestado en Murcia y Sevilla contra la posibilidad de convertirse en ´ciudadanos laicos´ (¿sabrán lo que protestan?). En Santander, histórico feudo del Partido Popular, la moción ha caído casi como una ofensa en el equipo de gobierno: ´es una moción total y radicalmente discriminatoria, intransigente y dura que muestra una radicalización hacia los que no piensan como ellos, sin importarles el daño que hubieran infligido a muchos ciudadanos´, dice la concejal Carmen Ruiz, del PP,  aplicando siempre el mismo argumentario y sin aplicarse ellos lo que imponen. No quieren entender que el laicismo es la única garantía hacia el respeto de las distintas visiones de una sociedad.

Ya vemos qué ocurre cuando a la casta católica se le tocan las narices. Se rebelan, gritan, invaden espacios y conciencias y, casi siempre, se salen con la suya. Y digo yo: ¿por qué los que sí estamos de acuerdo en que nuestros ayuntamientos sean laicos no hacemos lo mismo: nos manifestamos en los ayuntamientos, en la calle, en el bar, en el trabajo, nos sentimos ultrajados, vejados y actuamos con la misma voracidad con que actúan ellos? ¿Estilos diferentes? Por supuesto, pero alguna vez habrá que parar a los cavernícolas que se hacen llamar católicos y que no están pisando una iglesia desde tiempos inmemoriales. Es imprescindible un nuevo modelo social de convivencia. Y este modelo solo lo da el laicismo.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿NUEVOS AIRES EN LA CONFERENCIA EPISCOPAL?

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