@ellibelaresc

Éxtasis TeresaCon esta escultura, Bernini se ganó las más duras críticas por parte de quienes creían que más que un éxtasis religioso, la mística parecía estar experimentando el más arrebatador de los orgasmos. Vemos a la santa Teresa situada sobre una nube de mármol, con sus ropajes barrocos llenos de contrastes, se retuerce porque acaba de caer atravesada por la flecha divina que le arroja un ángel. Cierra los ojos, abre la boca, reclina su cabeza, se ha abandonado. Su rostro no traduce dolor, sino un placer inmenso, un éxtasis con pérdida de conocimiento: ojos cerrados, labios entreabiertos…  La sonrisa del ángel es enigmática, delicado el rostro; su vestimenta, menos voluminosa que la de la santa. ´…Veíale en las manos un dardo de oro largo y, al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este parecía meterse por el corazón algunas veces, y me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba todas consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos; y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay que desear que se quite… No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su Bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento…´ (Libro de la vida, cap. 29,3).

Teresa de JesúsEl éxtasis que hace retorcerse a la santa de Bernini no es apto para el siglo XXI: la deliciosa pequeña muerte barroca que cinceló el maestro ha herido la sensibilidad católica al contrastarla con un orgasmo contemporáneo. Dos imágenes enfrentadas: santa Teresa y su hábito junto a una mujer con capucha. Dos primeros planos, todo lo demás ha desaparecido, sólo queda el orgasmo dibujado con boli. Las alarmas ultracatólicas han actuado sobre la fachada de la Galería Fernando Pradilla de Madrid (en la calle Claudio Coello), que ha amanecido pintada con el mensaje: ´Blasfemia´, y acompañado por el lema carlista: ´Dios, patria y rey´. Y la caverna en Facebook: ´ hay que decapitarlo (a Casas, el autor) en la Plaza Mayor como escarmiento´. ´Esto es intolerable… Una puñalada trapera… Que corra la sangre… Por Dios, por la salvación de este mundo impuro´.

Es el artista Juan Francisco Casas (Carolina, Jaén, 1976) quien exhibe sus trabajos en la sala Fernando Pradilla.  Entre las obras hay una presencia notable de la imagen de santa Teresa del escultor en varias obras. En una de ellas, una mujer desnuda parece masturbarse con una revista con la portada del rostro de Teresa en pleno éxtasis; en otra, la imagen aparece colocada entre los pechos de una mujer a la que no vemos el rostro; y una comparación entre dos orgasmos, el de Bernini y el de una chica contemporánea, que vemos en la foto.

´No queremos darle más importancia al asunto. No queremos ofender a nadie, pero defendemos lo que exponemos y al artista´, explica la directora de la galería, Covadonga Hernández. ´Actuamos dentro de la libertad artística y de expresión de este país. Con estas pintadas te disgustas, te sorprende, pero mantendremos la exposición porque somos un país libre. Lo que hay es un diálogo entre la obra clásica y la contemporánea. Nosotros no intentamos generar ninguna controversia´. El artista declaró días antes de la inauguración que quería hablar tan claro como hicieron en su día Bernini, Caravaggio, Pasolini, Cagnacci o Rafael.

¿Podemos decir que el orgasmo humano tiene la misma esencia que el éxtasis espiritual? Observar la expresión de Santa Teresa en la escultura de Bernini debe eliminar toda duda.

La Historia de la intransigencia se repite, es cíclica. Lo sufrió en sus carnes barrocas Bernini, y ahora en sus carnes del siglo XXI Juan Francisco Casas. La caverna siempre actúa igual. Son de temer.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de ALARDEAR DE PUTAS.

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