@ellibelaresc

La  Iglesia española es, junto con la italiana, la más importante a los ojos del Vaticano. Históricamente, sus obispos han seguido a pies juntillas las indicaciones de Roma sin rechistar, especialmente en los momentos en los que la doctrina eclesiástica se tornaba más dura y reaccionaria. El fallecido cardenal Tarancón se lamentaba señalando que los obispos ´tenían tortícolis de tanto mirar a Roma´. Nada se hacía si no lo decía el Papa. Ahora, sin embargo, ya no es así. Una batería de ‘obispos de hierro’ dirigidos en la sombra por el cardenal Rouco lucha para que la Iglesia española no se modernice y centran sus ataques cristianos en los franciscanos, de Francisco, su actual jefe electo por el mandato de la paloma.

La mayoría de los obispos españoles, pese a las versiones oficiales, no se sienten identificados con la renovación que pretende Francisco y se identifican más en la cuerda ultraconservadora de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Rouco, que aunque retirado en su privilegiado ático de superlujo, sigue dando caña y urdiendo su oposición  a Bergoglio. Quien ha cogido su testigo de proclamas ultras  es el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, en clara oposición a los actuales líderes de la renovación “franciscana” en la Iglesia española, Ricardo Blázquez, José María Gil Tamayo y los arzobispos de Madrid (Carlos Osoro) y Barcelona (Juan José Omella).

Los opositores a Francisco están bien organizados y clasificados en duros, en silenciosos y en problemáticos. Entre los primeros, sin lugar a dudas, tenemos a los obispos de Alcalá, Juan Antonio Reig Plá, el de San Sebastián, José Ignacio Munilla y el obispo auxiliar de Madrid, Martínez Camino. El primero, conocido azote de los homosexuales, acaba de ser denunciado por enésima vez por los grupos LGTB tras la polémica carta  (firmada al alimón con el obispo de Getafe y de la que hemos informado en este blog) contra la Ley de la Transexualidad en la comunidad de Madrid. Reig ya arremetió contra los gais en una misa de Viernes Santo en la que auguraba el infierno a los homosexuales (Reig Pla es ese obispo que sabe con tanto detalle lo que ocurre cuando se frecuentan locales de alterne de homosexuales). Munilla es el más beligerante contra la ideología de género y defensor de la tesis de que ningún partido político defiende los valores del Evangelio. Es un conocido apologeta de la confusión, y en más de una ocasión se ha posicionado en contra de todas las reformas apuntadas por Francisco, desde el respeto al homosexual a la comunión a los divorciados vueltos a casar, y Juan Antonio Martínez Camino es seguidor incondicional del cardenal Rouco y su ideología.

Los silenciosos son los que fueron nombrados en época de Juan Pablo II o Benedicto XVI y que piensan que la ´tormenta Francisco´ pasará, las aguas volverán a su cauce, y que están preparados para pilotar la barca de la Iglesia en la hipotética restauración post Bergoglio. El mejor posicionado del grupo es el actual arzobispo de Oviedo, el franciscano Jesús Sanz. Le siguen el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, o el de Toledo, Braulio Rodríguez. No se oponen a Francisco, pero tampoco apoyan las reformas. Algo similar sucede con el cardenal  Antonio Cañizares, a quien el Papa lo cesó de prefecto de la Congregación para el Culto Divino y lo mandó a incordiar a Valencia.

Finalmente tenemos a los problemáticos, quienes sin criticar abiertamente las reformas papales, suponen un escándalo a todas luces inaceptable. El más conocido, sin duda, es el arzobispo de Granada, Javier Martínez, por su actuación en el escándalo de  abusos sexuales del ´clan de los Romanones´. También en el sur, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, empeñado en criticar cualquier tipo de avances legislativos en lo tocante a la sexualidad o la igualdad de sexos, y cuyas decisiones sobre la titularidad de la mezquita de Córdoba podrían llevar a la diócesis a un escándalo similar al que ese mismo obispado tuvo años atrás con Cajasur.

Así es la Iglesia Católica española: ni avanza ni deja avanzar. Cuando los católicos ´de base´ están pidiendo una ´puesta al día´ acorde con los tiempos en que vivimos, la Jerarquía Eclesiástica está cada vez más ´enrocada´ en el siglo XV. ¿Por qué se extrañan de que los templos estén casi vacíos salvo alguna que otra celebración, y más que nada por ´tradición´?

NOTA: pedimos disculpas a nuestros lectores porque la gacetilla de hoy se tenía que haber publicado el día 19, y la del día 19, hoy.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de LOS TOROS Y PODEMOS.

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