@ellibelaresc

El señor Cañizares, de cargo eclesiástico cardenal y arzobispo de Valencia, se cree que con sus títulos de muy noble linaje eclesiástico está autorizado a decir lo que le venga en gana y roce con ello quedarse fuera no ya el evangelio que predica, sino de las leyes civiles. Días pasados, en una misa celebrada en el Pontificio Instituto Juan Pablo II de Valencia, tuvo la poca caridad y la falta de ética, que no ya de moral,  de pedir que se defienda la familia cristiana ´ante el imperio gay y ciertas ideologías feministas radicales´. ¿No son estas palabras una incitación al odio? ¿Sabe su Excelentísimo y Reverendísimo señor cardenal que la Comunidad de Valencia es la tercera autonomía en delitos de odio denunciados por orientación sexual? Que alguien corra el riesgo de ser atacado con violencia por el simple hecho de vivir su vida tiene cero gracia, la verdad; quizás por ello resulte tan peligroso lanzar determinadas soflamas desde el púlpito.

Del colectivo feminista dice monseñor que la ideología de género ´es una de las más insidiosas en la historia de la humanidad y de la cultura´. Escandalosas palabras pronunciadas por un representante de primer orden de su dios en la tierra. Aparte de sentir lo que dice, que lo siente, ¿no habrá también en sus palabras una intencionalidad política estando como estamos en precampaña electoral? No me extrañaría. Son especialistas, unos, en sacar a colación el tema lingüístico valenciano-catalán, otros el tema de Gibraltar, y otros la familia, que cuatro rojos nos la quieren desestructurar.

El director del Observatorio Español contra la LGBTfobia, Paco Ramírez, en plan irónico le contesta al monseñor que como Panorámix, el druida de ´Astérix y Obélix´, se empeña en seguir defendiendo con furia y rencor una concepción de la sociedad y de la Iglesia caduca y que ya no existe; el mundo ha cambiado y su Aldea Gala de la ortodoxia fundamentalista se ha convertido en un burbuja traslúcida que no le permite ver que sus homilías en vez de difundir el mensaje de amor y concordia del Evangelio son un altavoz para el odio, la confrontación y la incitación a la violencia.

El colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de Valencia, Lambda, ha anunciado la presentación de una denuncia conjunta de varios colectivos contra este ´loco de la pradera´ por sus ´comentarios homófobos y machistas que solo hacen que incitar al odio contra las personas que no entran dentro de los arcaicos modelos que defiende la jerarquía católica´.

Hay que defender, dice monseñor,  ´el bien precioso de la familia cristiana´. Esa que está moldeada según sus intereses: heterosexual, con los hijos bautizados y en catequesis de confirmación, adoradores del niño en el pesebre y  de misa de doce. Lo contrario no es familia y no son un bien precioso que haya que defender. Y si eres es feminista y defiendes la igualdad entre hombre y mujer o reivindicas para ellas una mayor independencia y un papel preponderante en la sociedad, también eres una pecadora de la pradera. ¿Por qué? Porque en su Iglesia la mayor cota de poder que puede alcanzar la mujer es la de  sirvienta.

Para terminar firmo todo este párrafo de la periodista Cristina Pardo: ´No entiendo cómo se puede llegar a cardenal limitando de esta manera el amor al prójimo. Creo que no es buena persona quien cocea a los demás con semejantes juicios de valor. Puestos a hacer discursos públicos para preservar la moral, a mí me interesa muchísimo más saber qué lectura hace el Arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, de la corrupción en la visita del Papa, de los políticos que robaron el dinero destinado a la cooperación con el tercer mundo o del trato de Francisco Camps a las víctimas del accidente del metro´.

Y ahora yo: a este señor con faldas rojas kilométricas de soberbia no le he oído decir nada de los desahucios, nada del ataque a los más débiles de esta crisis provocada, nada del expolio de nuestra comunidad, Valencia, de los políticos PePeros, nada de la pederastia, nada de amor al prójimo . No me merece ningún respeto. No parece cristiano. ¿Si lo mejor para la Humanidad son las familias cristianas, por qué el cardenal y los demás profesionales de la iglesia católica tienen prohibido formar una? Lo tienen todo muy atado.  Resulta que unos tipos que han votado por la castidad y renegado de formar una familia son los que imparten clases sobre estos asuntos. ¿Con qué experiencia y argumentos? Es como si los ermitaños se dedicaran a impartir clases de relaciones públicas  a ejecutivos. No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, y yo le aconsejaría sinceramente al monseñor que se jubile y se retire como el Papa Emérito porque, Antonio Cañizares, estás enfermo aunque no lo notes.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de DAVID MARJALIZA.

 

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